Actualizado Domingo, 9 agosto 2026 - 15:44
La investigación sobre el dron cargado de explosivos encontrado en el aeropuerto alemán de Leipzig ya señala a un posible culpable. Los servicios de Inteligencia de Estados Unidos consideran que el aparato está vinculado con las autoridades rusas, según funcionarios norteamericanos citados por The Wall Street Journal. Alemania todavía no ha acusado públicamente a Moscú, pero el episodio empieza a encajar en el inquietante catálogo de operaciones híbridas que durante los últimos años han ido acercando la guerra de Ucrania al corazón de Europa.
El dron apareció durante la noche del 4 al 5 de agosto en una zona restringida del aeropuerto de Leipzig/Halle, uno de los principales centros de carga aérea de Europa. No cayó en cualquier sitio. Estaba junto a un avión de transporte de Antonov Airlines, la compañía ucraniana que desde el comienzo de la invasión rusa utiliza Leipzig como una de sus bases operativas. Según las informaciones publicadas sobre el caso, el Antonov transportaba munición. Al aparato no tripulado le habían colocado explosivos y un detonador, pero especialistas alemanes consiguieron neutralizarlo.
El aeropuerto suspendió durante horas parte de sus operaciones y desvió varios vuelos. La Fiscalía abrió una investigación antiterrorista y el ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt, habló inmediatamente de "un nuevo escenario de amenaza": Europa estaba acostumbrándose a detectar drones sobre bases militares, puertos, instalaciones energéticas o aeropuertos, pero encontrar uno armado con explosivos dentro del perímetro de un gran aeropuerto supone un escalón diferente. "Este tipo de situaciones no las llevan a cabo aficionados", dijo Dobrindt, que describió la preparación como profesional, en ningún caso "amateur".
Preguntas sin respuesta
La incógnita ahora es qué pretendía hacer el dron. Su proximidad al Antonov ucraniano convierte al avión en el objetivo más evidente, aunque los investigadores no han confirmado públicamente esa hipótesis. Un artefacto explosivo junto a una aeronave cargada con material militar podía provocar desde la destrucción del aparato hasta un incendio de consecuencias difíciles de controlar dentro de uno de los mayores centros logísticos de Alemania.
Hay además una segunda pieza todavía sin encajar. Durante el cierre de Leipzig, un carguero de DHL que tuvo que abortar su llegada chocó en vuelo contra un objeto desconocido y aterrizó posteriormente en Hannover con daños menores. Los investigadores estudian si pudo tratarse de otro dron y si ambos sucesos están relacionados.
La información de la Inteligencia estadounidense introduce ahora a Rusia directamente en la investigación. The Wall Street Journal no explica qué evidencias han llevado a los servicios norteamericanos a esa conclusión. Tampoco significa todavía que Berlín haya adoptado la misma valoración. El Gobierno alemán ha evitado atribuir formalmente la operación a Moscú, aunque Dobrindt sí ha reconocido la posible participación de una potencia extranjera. Rusia niega cualquier responsabilidad y su embajada en Berlín ha calificado el episodio de Leipzig de "provocación fabricada".
El caso llega en un momento en el que Washington está revisando al alza el riesgo de provocaciones rusas contra la OTAN. Nuevas evaluaciones de la inteligencia estadounidense consideran que Vladimir Putin podría intentar poner a prueba la cohesión de la Alianza durante los próximos años mediante una acción limitada, diseñada precisamente para situarse en esa zona gris en la que resulta difícil decidir cuándo una agresión obliga a responder militarmente.
En Alemania esa zona gris ya tiene nombre: guerra híbrida. "No estamos en guerra, pero somos el objetivo diario de una guerra híbrida", afirmó este domingo Dobrindt, enumerando espionaje, sabotaje, ciberataques y operaciones clandestinas destinadas a desestabilizar el país o provocar daños directos. Dos días después del incidente de Leipzig, otros dos drones fueron observados sobre instalaciones militares alemanas en Mechernich.
Leipzig tiene además un precedente particularmente sensible. En 2024, los servicios de seguridad europeos investigaron una serie de paquetes incendiarios enviados a través de empresas de transporte. Algunos ardieron en instalaciones de DHL en Leipzig y las agencias occidentales sospecharon que formaban parte de una operación rusa para probar mecanismos capaces de provocar incendios en aviones de carga y, eventualmente, vuelos con destino a Estados Unidos y Canadá. Moscú negó también aquellas acusaciones.
Susto en Bulgaria
Cuatro años y medio después del comienzo de la invasión a gran escala de Ucrania, la guerra aérea ya no termina exactamente donde acaba el mapa ucraniano. Al otro extremo del mapa, un dron ucraniano recordó este fin de semana que los aparatos también pueden terminar donde nadie pretendía enviarlos. Bulgaria convocó a la embajadora de Ucrania después de que un dron entrase el sábado desde Rumanía en su espacio aéreo y explotase cerca del antiguo paso fronterizo de Kardam. El incidente se produjo junto a una estación compresora y a unos cientos de metros de la frontera. No hubo heridos ni daños en las instalaciones.
El análisis preliminar del Ministerio de Defensa búlgaro indica que probablemente se trataba de un dron señuelo Maya, un modelo utilizado ampliamente por las fuerzas ucranianas. Sofía ha subrayado que por ahora no existe ningún indicio de que Ucrania pretendiera atacar territorio búlgaro. Kiev aseguró por su parte que no había dirigido deliberadamente ningún aparato contra Bulgaria y prometió colaborar en la investigación.
Esta persistente guerra de los drones también está dejando otra clase de explosiones dentro de Rusia: las judiciales. Un tribunal de Moscú ordenó este sábado prisión preventiva para el actual y el antiguo director general de Drone Solutions, Viacheslav Barbasov e Irakli Jazalia, acusados de fraude a gran escala. Las autoridades no han revelado todavía los detalles del supuesto desfalco.
Drone Solutions es una empresa muy relevante en su sector: creada en 2018, fabrica sistemas aéreos no tripulados, software y sistemas de visión artificial basados en redes neuronales. Entre sus accionistas figura con aproximadamente un 23% el Fondo de Apoyo a Proyectos de la Iniciativa Tecnológica Nacional, una estructura creada por el Ministerio ruso de Industria y Comercio.
El caso aparece en plena ofensiva del Kremlin por multiplicar la producción nacional de drones, convertidos en uno de los elementos centrales de la guerra. Y llega pocos días después de otra gran investigación por fraude en el mismo sector: el multimillonario Valeri Kustov, varios ejecutivos de Efko y Alla Polovchenya, responsable gubernamental del desarrollo de sistemas no tripulados, fueron detenidos a finales de julio. Según medios rusos citados por Reuters, una de las sospechas es que determinadas empresas compraban drones chinos y los presentaban posteriormente como desarrollos propios rusos.