Lamentablemente, el caso más insólito de estos rebotes en las cámaras de eco que son las redes sociales lo ha sufrido una influencer ecuatoriana.
27 de julio, 2026 - 02h07
El reciente Mundial hizo víctima de su propia fama a muchos personajes que han cimentado su trabajo en redes sociales y que, en una especie de esquizofrenia futbolística, resultaron afectados por la intolerancia de quienes sintieron que sus aficiones fueron ofensivas con sus selecciones.
Lamentablemente, el caso más insólito de estos rebotes en las cámaras de eco que son las redes sociales lo ha sufrido una influencer ecuatoriana, Alejandra Jaramillo, quien, amante del fútbol, exteriorizó intensamente su respaldo a la Tricolor y festejó con similar intensidad la eliminación de México, país que poco grato se portó con el equipo de acá. Su pecado fue publicar sus emociones, exponer su vida privada y con eso exacerbar el ánimo de la audiencia mexicana y directivos del programa en el que trabajaba en EE. UU. Y lo que parecía poco coherente en un entorno profesional, ocurrió: fue despedida.
Una de las más afamadas cantantes españolas del momento, Rosalía, ha vivido el efecto de su apoyo a un meme sobre la victoria de su país sobre Argentina: tras la final del Mundial de Fútbol, un concierto homenaje en la ciudad de Córdoba fue cancelado después de que los organizadores aseguraran haber recibido “numerosos mensajes de odio y enojo”. Su compatriota y estrella del cine mundial Javier Bardem vinculó el resultado y el ambiente de la final del Mundial 2026 entre España y Argentina con el conflicto en Medio Oriente, criticando al presidente Milei. Eso generó un fuerte revuelo internacional y se obligó a publicar un video aclaratorio.
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En tanto que otra estrella chilena del cine, Pedro Pascal, quedó en el centro de una inesperada polémica en Argentina, luego de que usuarios de redes sociales aseguraran que su cuenta oficial de Instagram apareció entre quienes dieron “Me gusta” a una publicación relacionada con la derrota de la selección albiceleste en el Mundial 2026. Y hay muchos casos más.
Preocupantes mezclas de euforia deportiva con la realidad, con un aterrizaje forzoso para celebridades que no pudieron superar sorpresivas intolerancias. (O)

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