La Liga Árabe calificó este domingo como “escalada peligrosa” para el convulso Medio Oriente los recientes ataques de los rebeldes hutíes del Yemen contra Arabia Saudita, en medio de las tensiones por la guerra de Irán, el cierre del estrecho de Ormuz y las creciente restricciones sobre las exportaciones de energía.
La organización advirtió que la continuidad de esas acciones pondría en peligro la seguridad y la estabilidad de la región. En un comunicado difundido en El Cairo, la organización panárabe, integrada por 22 países, advirtió que “la continuación de estos ataques representa una escalada peligrosa e inaceptable (...) lo que aumentaría la tensión y pondría en peligro la seguridad y la estabilidad de la región”.
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La entidad también reiteró “su plena solidaridad” con Riad y su apoyo a las medidas que adopte para proteger “su seguridad, soberanía y la seguridad de sus ciudadanos y residentes en su territorio”. Añadió que la seguridad del reino forma parte de la seguridad nacional árabe.

La condena llegó después de que los hutíes, respaldados por el régimen de Irán, afirmaran anoche que atacaron con misiles balísticos la capital saudí, Riad, y también instalaciones de Aramco en el puerto de Yanbu, en el mar Rojo.
Los insurgentes aseguraron que el ataque sobre la capital tuvo “impacto preciso”. El puerto de Yanbu es un punto clave para la exportación del petróleo saudí ante el cierre de Ormuz por Irán.
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Arabia Saudita confirmó en las últimas horas que interceptó y destruyó un misil lanzado contra Riad. El Gobierno saudí, no obstante, no se refirió a los supuestos ataques hutíes contra Yanbu.
Si se confirmaran esos lanzamientos sobre Yanbu, sería el segundo ataque grave en menos de dos semanas contra las instalaciones del oleoducto Este-Oeste. El 11 de septiembre, Riad anunció el cierre de esa infraestructura tras una ofensiva hutí con misiles y drones.
Por ese oleoducto, Arabia Saudí exportaba unos siete millones de barriles diarios de crudo. El ataque anterior dañó aparentemente parte de la infraestructura y estaciones de bombeo.
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La relevancia de Yanbu aumenta por su salida al mar Rojo y por su papel en la exportación saudí en un momento de restricciones en Ormuz. A eso se suman las amenazas a la seguridad marítima en una zona clave para el comercio internacional.
Los hutíes sostienen que mantendrán sus ataques contra Arabia Saudí y el bloqueo marítimo que imponen a los buques saudíes en el mar Rojo. Condicionan ese pulso a que cesen los ataques aéreos saudíes contra sus posiciones en apoyo del Gobierno yemení reconocido internacionalmente.

Los insurgentes también acusan a Riad de intensificar los bombardeos sobre el Yemen con cientos de vuelos de aviones militares. Esa denuncia llega después de la ofensiva hutí que les permitió expulsar a las fuerzas del Gobierno reconocido de toda la costa occidental del país y controlar el estrecho de Bab al Mandeb.
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Con ese dominio sobre la puerta sur del mar Rojo y la continuidad de los ataques anunciada por los hutíes, la presión sobre Arabia Saudita y sobre las rutas marítimas de la zona sigue abierta.