18 de octubre, 2026 - 07h00
Los verbos empañar y empañetar comparten el prefijo en- (em- ante b o p); esto ocasiona que se los use indistintamente. Pero no debemos caer en esa falsa sinonimia, pues los dos infinitivos tienen diferentes sentidos, como lo verificaremos a continuación.
Empañar está constituido por en- y paño (tela o tejido). Su significado originario y que aún está vigente es ‘envolver a los niños en pañales o mantillas’. No obstante, desde que ingresó al diccionario académico (1732) también se refería al cristal o al vidrio que se oscurece por efecto de la lluvia, el vapor de agua o por el calor externo. Precisamente aquí aflora el argumento del asunto que nos convoca.
En cambio, empañetar surgió de en- y pañete (enlucido) y se incorporó mucho después (1925) al inventario lingüístico de nuestro idioma. La única acepción que tenía en aquella época era ‘enlucir’ (‘blanquear las paredes con paño de yeso’), concepto que se mantiene en la actualidad; asimismo denota ‘cubrir una pared con barro, paja y boñiga (excremento de vacuno)’.
Este infinitivo, además, se aplica a las personas que se maquillan de manera excesiva. Y así suele decirse, por ejemplo, «Rubicunda se empañetó el rostro con tonos intensos».
Familia léxica de empañar y empañetar: empañadura (‘acción y efecto de empañar o empañarse’, ‘envoltura de los niños en su primera infancia’); empañetado (‘enlucido’); empañete (‘acción y efecto de empañetar o embarrar una pared’), entre otros.
Entonces, cuando ‘los cristales de los vehículos se cubren de humedad o vaho’, debemos decir que están empañados. En este contexto no usemos el verbo empañetar, pues denota ‘poner una capa de yeso u otro material en las paredes’. (F)
FUENTES:
Diccionario de la lengua española, Diccionario del estudiante, Diccionario de americanismos y Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española (versiones electrónicas), de la Real Academia Española.