0:000:00
El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Las nominaciones a los Emmy siempre tienen esa capacidad de rescatarnos series que en su momento se nos escaparon. Cada año aparecen pequeñas sorpresas entre las candidatas, títulos que quizá pasaron desapercibidos durante su estreno pero que, con el reconocimiento de la Academia, vuelven a estar en el radar. Me ha pasado este año con La maldición de Widow’s Bay, toda una sorpresa en las nominaciones de la que ya me habían llegado maravillas gracias al boca a boca, pero que todavía tenía pendiente.
La serie de Apple TV llegará a la gala de los Emmy del próximo septiembre con nada menos que 19 nominaciones, convirtiéndose en la tercera ficción más nominada del año, solo por detrás de The Pitt y Hacks. Entre esas nominaciones figura la de mejor comedia, una candidatura bastante curiosa, porque, aunque la serie tiene momentos realmente divertidos, su rasgo más distintivo no es precisamente el humor. En realidad, su gran acierto reside en la forma en que combina el terror y la comedia. Quizá sea una buena muestra de que las categorías de los Emmy necesitan replantearse para dar cabida a algunas de las propuestas más originales de la televisión actual.

La maldición de Widow’s Bay nos lleva a una pequeña isla de Nueva Inglaterra que necesita desesperadamente recuperar el turismo. Tras conseguir que un periodista de The New York Times publique un artículo elogioso sobre el lugar con el objetivo de atraer visitantes, el alcalde cree haber encontrado la solución a los problemas de la isla. Sin embargo, ese logro coincide con el despertar de una antigua maldición que convierte Widow’s Bay en un escenario repleto de criaturas sobrenaturales, asesinatos y fenómenos inexplicables.
Gran parte del éxito pasa por Matthew Rhys, un actor que lleva años demostrando su talento en series como Cinco hermanos, Perry Mason y, especialmente, The americans, una ficción que nunca me cansaré de recomendar. En esta ocasión, Rhys convierte al alcalde de la isla en un personaje dominado por el desconcierto y el miedo, explotando una faceta cómica que quizá antes no había tenido tantas oportunidades de mostrar.

Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1987. En la actualidad en las secciones de Series, Televisión y Gente