
Cuando hablamos de las playas en el País Vasco, siempre nos referimos a las de las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya. Sin embargo, a solo veinte minutos de Vitoria-Gasteiz, el entorno del embalse de Ullíbarri-Gamboa ofrece una alternativa a los destinos costeros tradicionales de esta comunidad autónoma. Aunque Álava es la única provincia del País Vasco sin salida al mar, eso no impide que cuente con su propia playa de agua dulce: la de Gario, que se ha convertido en un referente para quienes buscan un espacio seguro y natural para pasar el verano.
La playa de Garaio ofrece un ambiente familiar, rodeada de naturaleza y dotada de infraestructuras que facilitan el disfrute de una jornada completa sin salir del interior vasco. El entorno cuenta con duchas, áreas de juegos infantiles, mesas con sombra, merenderos y aseos adaptados. Además, la accesibilidad para personas con movilidad reducida permite que cualquier visitante pueda aprovechar las instalaciones.
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La gestión de la playa corresponde a la Diputación Foral de Álava, que vela por el mantenimiento y la seguridad de las instalaciones. El acceso al área es gratuito, aunque regulado en temporada alta, entre junio y septiembre, para evitar aglomeraciones y preservar el entorno natural. Por eso, en días de mayor afluencia, las autoridades recomiendan llegar con antelación, ya que los estacionamientos suelen completarse antes del mediodía.
Uno de los principales atractivos de Garaio es la variedad de actividades acuáticas disponibles. La zona ofrece la posibilidad de practicar windsurf, vela, piragüismo y paddle surf, gracias al club náutico y a las empresas de alquiler que operan junto al embalse. Así, la limpieza del agua y la organización de los servicios convierten a este espacio en una referencia para el ocio acuático en el interior del País Vasco.
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Además de las opciones en el agua, el entorno de Ullíbarri-Gamboa cuenta con una ruta verde perimetral que se puede recorrer a pie o en bicicleta. Esta senda permite explorar los diferentes ecosistemas del humedal, que está catalogado como zona de especial conservación.
Visitantes y familias encuentran en este circuito una oportunidad para observar la fauna y la flora autóctonas, así como para disfrutar de paisajes alejados del bullicio urbano. Si alzas la vista, puedes ver cigüeñas, alguna garza y otros pájaros que aprovechan bien este maravilloso hábitat. Y, si deseas exprimir a tope el día, tanto si quieres llevar comida desde casa, como si no, en la zona existen varios bares y merenderos con sombra totalmente adaptados.
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El embalse de Ullíbarri-Gamboa es el más grande de Euskadi, con una capacidad de 146 hectómetros cúbicos. El área se integra dentro del Parque Provincial de Landa, donde se han habilitado diferentes zonas de baño, entre las que sobresalen Landa y Garaio. Todas ellas disponen de bandera azul, un reconocimiento que garantiza la calidad del agua, la seguridad y los servicios disponibles para los visitantes.

Sin embargo, un día esta zona no fue solo un embalse. Bajo sus aguas se encuentran pueblos hundidos. La construcción del pantano, entre 1947 y 1956, supuso la desaparición o el éxodo de cerca de diez localidades alavesas, cuyos habitantes se vieron forzados a abandonar sus hogares por la inundación de tierras y viviendas. Municipios como Garaio, al que da nombre esta playa, sufrieron la pérdida de gran parte de su territorio y población.
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Algunos de estos pueblos quedaron completamente sumergidos, mientras que otros solo conservaron pequeñas partes no inundadas. El caso de Garaio es representativo: aunque la aldea sobrevivió, la falta de tierras obligó a la emigración de la mayoría de sus vecinos. La historia de estos núcleos, ahora ausentes bajo las aguas, sigue viva gracias a los testimonios de antiguos residentes y las reuniones anuales que celebran en sus fechas festivas.