La otra campaña para “humanizar” a Sánchez: “Tiene sentido del humor y ese deje chulo madrileño”

2026/10/24

Actualizado Domingo, 25 octubre 2026 - 01:27

Hay hasta kiss cam. Playlist, baile, besos, camisetas conmemorativas... El PSOE convertido en espectáculo. Pedro Sánchez bailotea al ritmo de música moderna -este domingo La antigua judería, del grupo granadino La Plazuela-, acude a conciertos de grupos fuera del circuito comercial masivo y confiesa que practica la meditación o que tiene una vida sexual «activa». Es la otra política. La otra campaña de Pedro. La que obedece a una estrategia definida y pensada en un trabajo conjunto de La Moncloa y Ferraz para mostrar la otra cara del candidato socialista. La de la persona y no el presidente del Gobierno. Un plan para «humanizar» a Sánchez, para que haya electores que «conecten» o «reconecten» con su figura, apartando esa imagen de líder político frívolo o sin escrúpulos.

Esa táctica de quitarse el traje para ponerse los vaqueros y bailar conlleva compaginar la tradicional campaña con otra que suponga formatos más distendidos, que llegan a nichos concretos de votantes, con ayuda de las redes sociales. Esta necesidad surge de la imagen construida en el imaginario colectivo estos años de mandato, sobre todo con algunas acciones y decisiones delicadas, polémicas y sonadas -incluidas rectificaciones-. Una imagen desgastada, erosionada, fruto de la permanencia en el poder, pero también de contradicciones y del aumento de la polarización bajo su mandato. El CIS del mes de octubre recogía que al 44,7% de los españoles Sánchez les inspira ninguna confianza. Y al 21,3%, poca confianza. Los casos de corrupción, los episodios que han jalonado estos -colocaciones a dedo, prostitutas...-, así como las investigaciones a su mujer y hermano han contribuido a ese desgaste. El dato de Alberto Núñez Feijóo es, incluso, peor: al 49% de los ciudadanos no les inspira ninguna confianza.

El PSOE denuncia una campaña de PP y Vox para «destruirle»

A la imagen preconcebida de Sánchez ha contribuido el retrato que hacen de él PP y Vox. «Lo quieren destruir. Es propaganda, una estrategia inventada por el fascismo», defienden los suyos. En su equipo saben de la importancia de lograr otra proyección, más aún cuando se acerca el voto. «Hay que desmontar el personaje que se ha construido por parte de la derecha. Un personaje deshumanizado, dictador, psicópata... Cuando, en realidad, obviamente no lo es, es una persona normal», opinan quienes trabajan en el día a día con él.

Dos pilares para sostener la campaña: el mensaje y la pedagogía de la acción de Gobierno, conjugado con ese lado más personal y menos conocido. Frente a un retrato quizás más frío y distante, es donde entran en acción factores como Begoña Gómez, que más allá del trasfondo político, busca dibujar esa imagen de marido, hombre enamorado. Como el baile, ese encuentro en la casa del líder de Celtas Cortos, su chapa en la solapa de Perro Sanxe... Preguntamos. ¿Cómo es Pedro Sánchez? Responden quienes pasan horas a su lado: «Es un señor estupendo. Es un padre de familia, que tiene sentido del humor. Es verdad que tiene ese deje un poco chulo madrileño. Y le gusta hacer deporte, montar en bici». Y este retrato robot es el que quieren que sustituya al que puede tener la mayoría de los ciudadanos.

Van a conjugar los actor habituales con formatos más desenfadados

En La Moncloa y en Ferraz consideran que el test de La Revuelta lo pasaron con nota. Se aferran a la audiencia: 7.129.000 espectadores únicos, una media de 4.387.000, un 33,9% de cuota de pantalla y un máximo del 40,4%. «Demuestra que la gente está enchufada. Y que Pedro no les genera rechazo; que les gusta lo que está diciendo y que se ríen con él y con Broncano», es el análisis en su equipo. Tras este espacio de La 1 vendrán más en los que no se prodiga habitualmente. Televisión, radio, podcast... «La campaña te permite tener la posibilidad de enseñar ese perfil tuyo más cercano. Y hay que potenciarlo porque nos lo podemos permitir».

Es habitual, sobre todo en el caso de Sánchez, por la idea instalada en el imaginario colectivo, que la «humanización» o la cercanía sea uno de los propósitos. Pero en esta ocasión aún más, porque PP y Vox ejercen de martillo pilón en el sentido contrario, basándose en acciones o decisiones del líder socialista. En los últimos años se escucha con frecuencia un cántico que insulta al presidente del Gobierno. «Ellos», dicen en su núcleo duro en alusión a la oposición, «para ganar tienen que engañar al público. Entonces lo que utilizan es la destrucción del de enfrente».

Sánchez surfea las críticas con besos y bailes, además de entrevistas fuera de su circuito habitual, que suele ser bastante restringido, con medios muy contados. «Nos lo vamos a pasar bien y vamos a poner música moderna, divertirnos. Somos más y si nos movilizamos todos, ganamos».