Esther fue premiada con la capa carmesí en su grupo de entrenamiento policial y con el sobrenombre de ‘Espartana’ porque simboliza la actitud de esta oficial de la Policía Local de Santander: 'ni retirada ni rendición'.
En eso está inmersa Esther, desde que fue citada a declarar como investigada, en no rendirse para defender su gestión de la llamada del 112 que recibió justo 24 horas antes de que se desplomara la pasarela de El Bocal, cobrándose la vida de seis jóvenes inocentes.
“Mi día a día es duro porque me acuerdo de los fallecidos, de sus familias, y del procedimiento judicial al que me enfrento y donde intento dar a conocer esa verdad que nadie quiere escuchar: yo actué conforme a la ley de emergencias y a los protocolos existentes”.
Esther concede una entrevista en exclusiva a EL ESPAÑOL y se cita con el periodista en Madrid, en una cafetería próxima a la estación de tren de Chamartín, para romper su silencio por primera vez en siete meses y explicar su versión sobre una tragedia que conmocionó a todo el país.
Un vecino de Santander llamó al 112, el lunes 2 de marzo, alertando del mal estado de la pasarela de El Bocal y la operadora del 112 derivó esa llamada a la sala de la Policía Local donde la oficial Esther cubría su turno. Un día después de la llamada, la pasarela seguía abierta y se vino abajo mientras la cruzaban siete prometedores estudiantes del CIFP La Granja.
El martes 3 de marzo, en el fondo del acantilado murieron Elena, Celia, Lucía, Lluna, Eunate y Xabi. Tan solo sobrevivió Ainara. “Aquel día, algo se murió en mi interior”, subraya Esther, oficial de la Policía Local de Santander con casi veinte años de servicio en activo.

Todos los círculos rojos se corresponden con tornillería oxidada o partida en la pasarela de El Bocal.
Cedida
- P. ¿Usted siente que la usan como cabeza de turco por su gestión de la llamada del 112 para tapar lo que decía el informe pericial: "La corrosión de los herrajes de las vigas secundarias son la causa del accidente"?
- Esther: No quiero atribuir ninguna intencionalidad a nadie sobre sus actos. Pero sí que me he sentido así desde el principio.
Antes de que se acabara el atestado de la Policía Nacional y se entregara al juzgado, se me puso en el foco mediático como única responsable, sin valorar que una emergencia hay que analizarla en toda su globalidad, no solo el último eslabón en la tramitación de una emergencia.
En este caso, hablamos de una pasarela que llevaba más de 12 años construida y había muchas cosas que aclarar. ¿Se construyó bien o mal? ¿Hubo mantenimiento o no? ¿Era previsible lo que sucedió? Pero todo se centró en esas 24 horas previas a la tragedia.
- P. La alcaldesa de Santander, Gema Igual, ofreció una rueda de prensa tras la tragedia donde afirmó esto: "La cadena de respuesta de la Policía Local falló". ¿Se sintió señalada por la alcaldesa?
- Esther: Sin entrar en su intencionalidad, yo me he sentido así. Me siento así a diario. ¿Es su intención? No lo sé.
Creo que un político en una tragedia tan grande donde hablamos de una pasarela con 12 años que se vino abajo, no porque se viera afectada por un rayo, por un acto vandálico o por algún hecho que provoque una causa efecto, sí que hubo una emergencia que tramitar, pero también 12 años de mantenimiento, de revisiones y había que valorar también como se construyó esa pasarela antes de hablar.
Pero la alcaldesa salió sin que estuviera entregado el atestado policial al juzgado, antes de que la magistrada imputase a nadie y me señaló directamente. Creo que un político, por prudencia, debía pedir respeto a la investigación policial y judicial antes de señalar a ningún responsable porque los policías locales somos profesionales y también personas.
Creo que son acusaciones muy graves que deben ser esclarecidas en el juzgado, cuando exista más información, no la que tenía la alcaldesa en los primeros momentos y que no estaba armada dentro del sumario judicial. Yo me he sentido señalada. Desconozco si lo hizo con esa intención.

La alcaldesa de Santander, Gema Igual, el pasado 18 de marzo, durante la rueda de prensa que ofreció en el Ayuntamiento de Santander sobre la tragedia de El Bocal.
Román G. Aguilera / EFE
- P. ¿Cómo afrontará el momento de verse cara a cara con los padres de los seis fallecidos cuando se celebre el juicio?
- Esther: Con absoluto respeto a su dolor. Entiendo que se hagan preguntas y que quieran saber qué pasó. Yo estoy para contar mi verdad. No pido que nadie la comparta ni quiero cambiar percepciones, yo estoy para contar cuál fue mi actuación y me va a juzgar una magistrada.
Entiendo su dolor y los sentimientos que pueden tener en contra de mi persona porque también soy madre y me he puesto en su lugar con absoluto respeto. Creo que las explicaciones se las debo a ellos y a la juez.
Yo no puedo controlar si la sociedad quiere hacer un juicio paralelo acorde a los titulares que salgan. Sé que será duro. Entiendo la tormenta de sentimientos que puedan tener enfrentados los familiares contra mi persona y lo afrontaré con total dignidad porque soy una servidora pública.
Me ha tocado vivir esto que es inherente a mi profesión. Me defenderé con dignidad y con la ley.
- P. ¿Qué le diría si pudiera a los familiares de los seis jóvenes que perdieron la vida el 3 de marzo en aquella maldita pasarela?
- Esther: A las familias, deseo transmitirles mi respeto y mi pesar por una pérdida que ninguna explicación reparará. No les pido que compartan mi versión ni que dejen de preguntar. Tienen derecho a respuestas.
No busco impunidad ni que se señale a otra persona en mi lugar. Pido un análisis completo, justo y sereno. Aquel día, algo se murió en mi interior, sin que mi situación personal quiera restar espacio e importancia al dolor de los familiares de esos chicos y chicas.

Los seis alumnos del CIFP La Granja que murieron el 3 de marzo cuando cruzaban la pasarela de la playa de El Bocal.
Cedida
Esther se enfrenta a penas de cárcel que pueden sumar 8 años y decide conceder esta entrevista, para hacer pública su versión de los hechos con la que defenderá su inocencia cuando se fije la vista oral. De momento, su letrado, Jesús Nieto, ya ha expuesto en la instrucción judicial que esta oficial de Policía aplicó el protocolo del Servicio de Emergencias de Cantabria cuando recibió el aviso de la operadora del 112 aquel 2 de marzo.
El letrado ha aportado como prueba el protocolo del Servicio de Emergencias de Cantabria (SEMCA). El documento determina lo siguiente: “Las emergencias en las que es necesario que se movilice el Jefe de Guardia de Bomberos (Jefe de Parque en el turno de guardia), en función de la tipología de intervenciones y de la envergadura del riesgo para personas, bienes o el medio ambiente”.
Dentro del listado de incidencias de ese documento, en base al “principio de proporcionalidad de competencia operativa”, el SEMCA fija que “acuda al lugar del incidente” el Jefe de Guardia de Bomberos en el supuesto número 12 que se corresponde, a priori, con la pasarela de El Bocal: “Accidente en industria / fallo de estructura / explosión con personas atrapadas. En todos los casos, se movilizará al jefe de guardia".
- P. ¿La operadora del 112 debió asignar aquel servicio a los bomberos conforme el protocolo del Servicio de Emergencias de Cantabria?
- Esther: Está la ley, lo que dicen los protocolos y los procedimientos operativos. Creo que la operadora del 112 tiene que defender su versión en el juzgado y yo la mía.
Lo que sí tengo claro es que hay una tipificación que hizo el 112 de esa emergencia. Hablamos de un puente que cimbreaba, que estaba suelto, que se movía y el señor que llamó decía que si pasaba una o varias personas, el puente se venía abajo y se mataban todos.
Pero el 112 lo tipificó como ‘circulación en vía urbana’ y eso no es acertado. Si hacen esa tipificación, se propone un protocolo para actuar, sin embargo, todos los operadores de sala tenemos la potestad de llamar a quien consideremos necesario para resolver la emergencia.
Será un juez quien decida si obró correctamente o no. Yo no voy a hacer con la operadora del 112 lo que han hecho conmigo: no voy a culpabilizarla. Simplemente, hay algo objetivo: ¿Cómo se tipifica una emergencia? Yo considero que está errado. El resto que cada uno lo defienda en el juzgado.
El pasado lunes 19 de octubre, se clausuró la pasarela cercana al Puente del Diablo y a los acantilados de Cueto.
Lo curioso de este aviso es que siguió el mismo guión que en la tragedia de la pasarela de El Bocal donde murieron los seis alumnos del CIFP La Granja. Un vecino llamó al 112 y advirtió del mal estado de la pasarela que se levanta sobre una zona rocosa y se activó a los Bomberos de Santander que inspeccionaron la estructura, procediendo a su precinto hasta que fuera reparada. Incluso hay imágenes de ello.
En la práctica, en el aviso del pasado lunes no se derivó la llamada del 112 a la sala de la Policía Local para enviar una patrulla a la zona, se aplicó la teoría de defensa que sostiene la oficial Esther y se movilizó a los bomberos como dice el protocolo del Servicio de Emergencias de Cantabria.

Los bomberos, el lunes 19 de octubre, precintando el paso al Puente del Diablo por el mal estado de la estructura.
Bomberos de Santander
- P. ¿Qué recuerda de aquella llamada que recibió del 112 un día antes de que se desplomara la pasarela de El Bocal?
- Esther: El contenido íntegro ya se ha publicado en todos los medios de comunicación. Todo el mundo sabe lo que se dice y lo que dije yo. Poco puedo aportar porque me sé de memoria aquella llamada.
Yo actué conforme a lo que se me dijo: aplicando la legislación, la normativa y los protocolos. ¿De qué se me acusa? De no aplicar el sentido común. Creo que en una sala de emergencias, el sentido común consiste en aplicar los protocolos operativos y la normativa en materia de emergencias.
No puede quedar al arbitrio de cada agente de la Policía Local, el cómo resolver una emergencia y esto debería ser obvio. ¿El sentido común decía que tenía que mandar una patrulla de Policía Local? Ese sentido común está sesgado con la creencia que tiene todo el mundo, de que la Policía Local está para todo, pero no está para todo.
La Policía Local tiene unas competencias, unas funciones, y en ese día, quién debía gestionar la emergencia era el 112. La operadora del 112 recibió la llamada de aquel ciudadano. Yo tenía que actuar conforme a mis competencias policiales, en materia de tráfico o colaborar con los bomberos.
En materia de tráfico no tenía competencias porque la pasarela está en una zona alejada del casco urbano y no hay tráfico rodado. Yo quedé a la espera, convencida de que se había llamado a los bomberos.
- P. ¿Por qué creyó que la operadora del 112 movilizó a los bomberos?
- Esther: Me gustaría hacer una analogía, cuando el 112 me llama y dice que hay un incendio, doy por hecho que se ha movilizado a los bomberos. Cuando el 112 me llama y dice que hay un edificio cayéndose, doy por hecho que han llamado a los bomberos. Creo que todo el mundo entiende esto.
Cuando el ciudadano llamó y dijo que un puente estaba roto, hice ese mismo procesamiento lógico. Todo este pensamiento está amparado por la ley de emergencias y aquí se quiere hacer creer que a un edificio que se cae, acuden los bomberos, pero a un puente roto no van los bomberos.
Eso es lo que intento defender, no porque lo diga yo, sino porque existen leyes sobre los protocolos operativos que lo amparan y lo avalan. En la pirámide de emergencias, la ley dice claramente que cuando el 112 recibe una llamada, debe gestionar la emergencia y gestionarla consiste en valorar la emergencia y llamar a los servicios que deban requerir para resolver la incidencia en cuestión.
Para gestionar esos avisos tiene que utilizar la ley y los protocolos que dicen que se debe llamar a los bomberos y me llamaron a mí. Pero cuando se llama a los bomberos es cuando se moviliza a la Policía Local porque sus vehículos son grandes, supone un riesgo para la seguridad del tráfico y a veces necesitan que les abramos un perímetro cuando trabajan en el caso urbano, cuando despliegan una escala, tiran una cornisa...
-P. ¿Le dio muchas vueltas a esa llamada del 112 durante aquel turno del 2 de marzo previo a la tragedia?
- Esther: En la sala de la Policía Local de Santander pueden entrar de 150 a 200 avisos. La gente opina sobre mi actuación, pero yo no sabía que 28 horas después se caería esa pasarela.
Ahora es muy difícil abstraerse de eso y analizar con frialdad el comunicado que recibí del 112, sin ese contexto. Yo recibo que hay un puente roto, un fallo de estructura que hay que señalizar. ¿Qué hice? En este caso, sabía que tenían que movilizar a los bomberos, comprobé dónde estaban mis patrullas por si nos llamaban los bomberos y seguí trabajando. A mí no se me habló de muertos ni de que se iba a caer un puente.
Eso es objetivo y es real. Si hubiese sabido que 28 horas después se caería con seis fallecidos, creo que la operadora del 112, el que construyó la pasarela y todos los investigados hubiésemos hecho algo distinto. Mi trabajo es salvar vidas. Yo trabajo aislada de lo previo y lo posterior a cada aviso.
Aquel aviso lo gestioné acorde a la normativa y cuando consideré que esa emergencia estaba gestionada, seguí trabajando. Era una emergencia aparentemente sencilla y competencia de otro Cuerpo. Así que yo seguí con mi turno, a la espera de que me llamaran los bomberos. No sabía que el puente corría el riesgo de caerse. De hecho, me dijeron que había pasado una persona y no se cayó la pasarela.
¿Tengo yo que imaginarme que la siguiente persona que pase se caerá y se matará? Ahora nos lo imaginamos todos porque hace siete meses murieron seis personas. Pero en ese momento no existía esa información ni estábamos secuestrados emocionalmente por esa imagen. Estoy superafectada y muy dolida por lo sucedido, pero también tengo la calma en mi conciencia porque hice lo que los protocolos dicen que debo hacer.

Una captura de lo que dice el protocolo del del Servicio de Emergencias de Cantabria (SEMCA).
- P. ¿La lista de 6 investigados se queda corta para usted?
- Esther: Lo desconozco. El sumario de este procedimiento es brutal. Hay una parte del caso que se ha focalizado en la gestión de la emergencia. Pero, ¿y la negligencia de las administraciones públicas?
A día de hoy, sigue la disputa de que el Ayuntamiento de Santander cierra la pasarela de El Bocal, pero se lo manda a la Demarcación de Costas para que la arregle. Así que siguen pasándose la bola. Le hemos puesto el nombre y apellidos a los investigados, pero qué pasa con las administraciones públicas.
Si las administraciones hubiesen trabajado correctamente, esa emergencia del 2 de marzo no se habría producido. No sé si tienen que haber más investigados con nombre y apellidos. Es la Justicia la que debe decidirlo, no esta humilde servidora de la ley y el orden.
De momento, la operadora del 112 que recibió la llamada del vecino el 2 de marzo también está investigada, junto al jefe de servicio de proyectos y obras de la Demarcación de Costas, los dos ingenieros que firmaron el proyecto principal de la senda costera y el director de Obras de la senda en cuyo trazado se incluía la funesta pasarela de El Bocal.
Llegado este punto de la entrevista, esta oficial de Policía Local lanza una reflexión lapidaria, mientras apura una Coca-Cola en una cafetería de la madrileña calle Agustín de Foxá.
"En la causa hay muchas periciales y mucha documentación. Lo importante es preguntarnos qué hemos aprendido de esto y qué es lo que va a cambiar. ¿Se ha cambiado la normativa de inspección de puentes? ¿Qué ocurre con todas aquellas pasarelas que siguen precintadas? ¿Han cambiado la normativa de la salas de emergencias o han coordinado las salas de Policía, Guardia Civil o Bomberos para ver qué se puede mejorar?
"¿Qué hemos aprendido para que esto no vuelva a suceder? Han pasado siete meses y nadie ha hecho nada. Solo importa depurar responsabilidades, pero no importa aprender para que no esto no vuelva a pasar y eso me gustaría que le resuene a la sociedad española. ¿Vamos a seguir igual? ¿Volveremos a lamentar esto dentro de unos años? ¿No vamos a sacar ninguna moraleja?"

La tornillería de la pasarela de El Bocal presentaba signos evidentes de corrosión.
Informe pericial
- P. ¿Usted conocía la pasarela de El Bocal? ¿La había cruzado alguna vez?
- Esther: No. Y es algo que me gustaría aclarar porque se piensa que los policías locales tenemos la obligación de conocer todos y cada uno de los puentes, calles y edificios de nuestro municipio, pero esto no es así.
Además, en este caso concreto, se trata de una pasarela que está en una zona de la Demarcación de Costas del Estado, que no tiene tráfico rodado y no se puede llegar a ella en un vehículo. Es una obra que ni siquiera fue entregada al Ayuntamiento de Santander, con lo cual, la Policía Local nunca había patrullado por allí.
No existe un mapa en nuestra sala ni en internet donde se describa la ubicación de los puentes de la senda costera. Ni conocía la pasarela de El Bocal ni sabía dónde estaba y en la llamada se me escucha decir claramente: ‘Voy a ver si la localizo'. Eso es lo que hice con las indicaciones que me dio el 112: intentar localizarla en internet porque no existía un mapa del Ayuntamiento de Santander donde se indiquen esas cosas.
- P. Una vez que ha trascendido el elevado nivel de oxidación que presentaba la tornillería de la pasarela y su pésimo estado de conservación, ¿cree que debía haber sido cerrada al público o haber sido derruida?
- Esther: Obviamente, si nos fijamos en el resultado, le digo que sí. Pero yo no soy técnica y no sé si existía alguna forma de diagnosticar ese deterioro con la normativa aplicable y si las inspecciones eran obligatorias. Hay que recordar que se trata de una corrosión de la estructura que desde arriba no era visible, pero no sé si se podía ver por debajo.
La pasarela se cayó y todos querríamos que se hubiese acotado antes. De hecho, alguien debió ver algo porque existe un documento que propone un cambio de itinerario, obviando el camino por la senda costera y por la pasarela de El Bocal.
- P. ¿La Policía Local de Santander recibió más avisos sobre el mal estado de la pasarela antes de que se desplomara? ¿Hubo quejas en semanas o meses anteriores a la famosa llamada del lunes 2 de marzo?
- Esther: No lo sé con certeza, hay miles de avisos. El jefe de la Policía Local ha aportado un informe al juzgado que dice que en esa pasarela no había ninguna incidencia anterior.

Dos policías nacionales inspeccionando la pasarela de El Bocal donde murieron seis estudiantes y que el Ayuntamiento de Santander promocionó en Fitur.
Efe
- P. ¿Cuál fue la reacción de sus compañeros en el Cuerpo tras conocer que usted estaba investigada en este proceso?
- Esther: He tenido mucho apoyo de mis compañeros. Les agradezco el apoyo que he recibido en estos meses, los siento conmigo, sé que están ahí y que lo han pasado muy mal porque en la calle se les ha reprochado lo sucedido. Esto ha afectado a la imagen de la Policía Local como institución.
Ellos también han tenido que soportar la presión de la calle y el reproche de los ciudadanos: algo que lamento mucho. Ellos sí que me han respaldado, pero siento que institucionalmente no he sido apoyada. Es un poco triste que mi batalla judicial no solo esté en defender mi actuación aquel día, sino también en desmontar los documentos que se van aportando desde la Jefatura. Me siento desamparada institucionalmente.
Un total de 17 compañeros han declarado en el juzgado que eso que el jefe dice que eran protocolos, no eran conocidos, no existían y su contenido no es acorde al funcionamiento de la sala de la Policía Local. Creo que nuestra energía debería estar en lavar la imagen de la Policía y en defender mi actuación, en vez de estar desdiciendo lo que se dice desde la propia institución. Pero esa es la realidad y es lo que hay.
- P. Cuando termine la instrucción judicial, ¿se ve capaz de volver a ponerse el uniforme para prestar servicio si no resulta condenada a pena de cárcel?
- Esther: A día de hoy, no. Entiendo que esto es un duelo que lleva un proceso y espero con el tiempo, volver a ser policía. Hubo una tragedia y ahora me tengo que defender, pero se me ha desmoronado el mito de mi institución: ¿Hasta que punto se implica en mi trabajo?
¿Cómo puedo ir a un sitio donde no hay ningún protocolo ni garantía jurídica de cómo actuó? Porque si actúo como policía y mi institución saca un papel que dice que tenía que actuar de otra forma porque han decido que es así. Aquí se ha puesto en entredicho mi credibilidad y mi honor.
- P. ¿Se cogió una baja en marzo tras la tragedia de la pasarela?
- Esther: Ese dato de salud forma parte de mi vida privada. Por desgracia, alguien lo filtró a los medios de comunicación y eso es incorrecto. Cuando ocurrió esto, yo seguí trabajando por puro sentido del deber. No es la primera vez que en un servicio ocurre una catástrofe y muere gente. Todos los policías nos sentimos tremendamente afectados porque no lo hemos podido evitar, hay una tragedia y hay familias sufriendo.
Somos policías, pero también padres, hijos, hermanos... Lo que pasó es que cuando se puso el foco mediático en mi persona, mi atención, mi concentración y mi capacidad de gestión se vieron mermadas. No me concentraba en la sala de la Policía Local porque se estaba cuestionando mi actuación públicamente, eso no me permitía hacer mi trabajo con diligencia y por prescripción médica: cogí la baja.
- P. ¿Por qué ingresó en la Policía Local?
- Esther: Me saqué la plaza en 2005 en Colindres y en 2006 llegué a Santander. No tengo ningún precedente familiar, me hice policía porque tenía vocación de servicio. En diciembre cumpliré veinte años en el Cuerpo. El servicio más importante de mi día a día era recibir el agradecimiento de los ciudadanos, ayudándoles en lo que podía. Esa era mi recompensa diaria.
Desde aquel día, mi vida es un poco dura porque aunque soy Policía y asumo que en mi trabajo es normal encontrarnos con un procedimiento judicial, lo cierto es que el enfoque mediático que se le ha dado a mi trabajo me ha afectado mucho, sin olvidar la tragedia y el dolor de estas familias.

Esther, el viernes pasado, en los alrededores de la Estación de Chamartín.
Badía
- P. ¿Cómo es la sala donde la Policía Local gestiona los avisos que recibe?
- Esther: La gente pensará que lo tenemos superdomotizado y una pantalla donde vemos las patrullas, pero no tenemos nada de eso. Funcionamos a lo que escuchamos y nos tenemos que tapar un oído porque mientras escuchamos a un señor hay cinco teléfonos sonando y las emisoras.
Que vayan y comprueben cómo es esa sala de Santander. Mi actuación no estuvo condicionada por el número de patrullas que había. Es fruto del desconocimiento que me quieran acusar de que hice mal mi trabajo en función del número de patrullas que hubiera.
- P. ¿Cuál era su misión en la sala aquel 2 de marzo cuando un vecino llamó al 112 alertando del mal estado de la pasarela de El Bocal?
- Esther: Yo soy la oficial de la Sala de la Policía Local y soy la supervisora de mi turno. No tengo obligación de coger el teléfono porque superviso, pero siempre que mis compañeros están ocupados, yo cojo el teléfono.
- P. ¿Los policías locales de Santander deben saberse de memoria lo que dicen los protocolos para actuar en caso de emergencia?
- Esther: No existe una obligación institucional. En nuestro temario de oposición no existe esa normativa y en el temario de ascensos tampoco.
Creo que ha quedado demostrado que no estábamos formados a nivel teórico y práctico [por el Ayuntamiento de Santander] para ocupar nuestro puesto de operadores de sala. Es una cuestión de celo profesional.
Si te gusta tu trabajo y lo quieres hacer con diligencia, tienes que buscarte la vida. No hay obligación, cada uno se ocupa de estudiar la normativa, eso va en cada uno. El protocolo del Servicio de Emergencias de Cantabria es un documento público, está en la web y amparado por la ley.
- P. ¿La Policía Local recibe cursos formativos del Ayuntamiento de Santander en materia de gestión, prevención y reacción ante emergencias?
- Esther: Si no nos han formado para estar en la sala tampoco nos han reciclado. El Ayuntamiento organiza cursos y la escuela regional, pero de esta temática de operadores de sala no existe ninguno.
En su momento, se aprobó el Plan de Emergencia Municipal de Santander que habla de grandes catástrofes, nos dieron una charla de dos horas y eso fue todo. No se nos ha formado en materia de emergencias. Me encantaría que a partir de ahora, mis compañeros exijan protocolos y formación.

Las dependencias de la Policía Local de Santander.
Ayto. de Santander
- P. ¿Cómo lleva la situación su familia?
- Esther: Mi familia está siendo un gran apoyo. Mi espíritu de lucha es también una lección de vida para mis hijas, es mi legado.
- P. La senda costera fue un proyecto impulsado por la Demarcación de Costas y que levantó el rechazo social de algunos vecinos y colectivos de Santander que llegaron a movilizarse. ¿Qué le parecieron las explicaciones que ofreció el secretario de estado de Medio Ambiente Morán, después de que la pasarela se convirtiera en un tobogán mortal?
- Esther: No le seguí. En el juzgado está la información que contienen los informes y documentos periciales. Es muy fácil pasarse la pelota a nivel público, pero para eso hay abierto un procedimiento judicial. Tiene que aclararse la verdad.
Esta oficial de Policía Local se despide del periodista de EL ESPAÑOL tras 39 minutos de entrevista, contestando una pregunta tras otra, sin censurar ni una sola interpelación sobre una de las fechas más funestas de la historia de Cantabria. Esther tiene que coger un autobús de vuelta a Santander para seguir afrontando una instrucción judicial que podría acabar con su carrera profesional, aunque esta 'Espartana' irá al juicio con la cabeza alta:
“Estoy en un juzgado para que se me juzgue, para aclarar lo que hice y lo que no hice y si era acorde con la legislación. Pero desde el principio, creo que se ha dado por hecho que yo lo hice mal y también soy madre”. "No busco ni perdón ni compasión, será en un juzgado donde se aclaren y se diriman las responsabilidades que tengamos cada uno".