La reflexión de D. H. Lawrence, escritor inglés, sobre la libertad: “Una mujer tiene que vivir su vida, o vivir para arrepentirse de no haberla vivido”

2026/09/15

Imagen de D. H. Lawrence. (Paginas de Espuma)

Imagen de D. H. Lawrence. (Paginas de Espuma)

David Herbert Lawrence (Eastwood, Inglaterra, 1885 - Vence, Francia, 1930) fue un escritor que no tuvo demasiada suerte en vida. Novelista, poeta y ensayista, terminó convertido en uno de los escritores más importantes de la literatura inglesa del siglo XX. Se atrevió como pocos a abordar el sexo y las relaciones dentro de los límites burgueses. Sus libros se leían, pero también se prohibían.

La censura acompañó buena parte de su carrera. El arco iris, su tercera novela, fue publicada en 1915, tachada de “obscena” y retirada de circulación en Reino Unido poco después de llegar a las librerías, mientras que El amante de Lady Chatterley, su obra más polémica, no pudo publicarse allí de forma íntegra y abierta hasta 1960, 30 años después de su muerte. En esta misma obra es donde aparece una de sus citas más conocidas: “Una mujer tiene que vivir su vida, o vivir para arrepentirse de no haberla vivido”.

PUBLICIDAD

Publicado en Florencia en 1928 -censurada en Reino Unido en 1932-, El amante de Lady Chatterley sigue la apasionada relación de una aristócrata con uno de sus sirvientes -al más puro estilo Bridgerton-. La novela arranca con la historia de Connie y Clifford Chatterley, un matrimonio de la alta sociedad inglesa que ha sufrido las consecuencias de la Primera Guerra Mundial. Clifford regresa del frente paralizado de cintura para abajo. Sus frustraciones y las idas y venidas de la pareja, Connie empieza una aventura con Oliver Mellors, el guarda de coto.

El libro fue pionero en describir el placer desde la perspectiva femenina, motivo por el que se convirtió en un clásico que se ha llevado a la gran pantalla múltiples veces. La última, dirigida por la actriz francesa Laure de Clermont-Tonnerre y con Emma Corrin y Jack O’Connell como Constance y Mellors.

PUBLICIDAD

Bajo este contexto, la mencionada cita la pronuncia Lady Bennerley, la tía Eva de Clifford, en el capítulo VII, quien le advierte que está dejando escapar sus años de juventud al permanecer encerrada en la finca de Wragby. “Pero yo vivo mi vida, verdad”, respondió la protagonista. “¡Ni hablar! Clifford debería llevarte a Londres y dejarte salir por ahí. Sus amigos le van bien a él, pero ¿qué te aportan a ti? Si yo fuera tú, pensaría que no es lo suficientemente bueno. Dejarás pasar tu juventud y te pasarás la vejez, y también la mediana edad, arrepintiéndote de ello", añade.

La propia vida de Lawrence estuvo marcada por algunos de los conflictos que después trasladaría a sus libros. Nació en 1885 en Eastwood, una localidad minera de Nottinghamshire, hijo de un minero y una antigua maestra. La difícil relación entre sus padres y las diferencias sociales y culturales que los separaban inspiraron parte de Hijos y amantes (1913), una de sus novelas más autobiográficas. Antes de dedicarse por completo a escribir trabajó como maestro y, en 1912, conoció a Frieda Weekley, entonces casada con uno de sus antiguos profesores. Ambos iniciaron una relación, abandonaron Inglaterra y terminaron casándose en 1914.

PUBLICIDAD

Su vida adulta estuvo marcada por los viajes, la censura y una salud frágil. Tras la Primera Guerra Mundial, Lawrence recorrió Italia, Sri Lanka, Australia, Estados Unidos y México, experiencias que también trasladó a novelas, ensayos y libros de viajes. Además de El arco iris, Hijos y amantes y El amante de Lady Chatterley, publicó títulos como Mujeres enamoradas y La serpiente emplumada, mientras escribía también poesía, relatos y crítica literaria. Enfermo de tuberculosis, murió el 2 de marzo de 1930 en Vence, Francia, con solo 44 años, sin llegar a ver publicada libremente en Reino Unido la que acabaría convirtiéndose en su obra más célebre.