La solidaridad ganó tras el robo de la campana de más de un siglo | El Dia

2026/08/15

En 1 y 38, frente a Plaza Alsina, la Escuela Primaria N° 5 “Coronel de Marina Tomás Espora” se prepara para recomponer uno de los símbolos: su campana. Será presentada el próximo martes a las 10, cuando se haga el acto en conmemoración por el fallecimiento del General San Martín, luego de una colecta comunitaria que permitió reponerla, tras su robo años atrás.

La institución de Barrio Norte fundada el 1° de junio de 1884 como Escuela Elemental de Varones, cuando La Plata todavía daba sus primeros pasos. En 1905 se instaló en su actual ubicación y, desde 1935, lleva el nombre de Tomás Espora. Cinco años después se formalizó además su padrinazgo con la Escuela Naval Militar.

Por sus aulas pasaron miles de chicos, docentes y familias, construyendo un vínculo que todavía se mantiene. Esa identidad fue reconocida incluso en el 140° aniversario, cuando la institución impulsó la creación de un museo escolar con documentos, objetos y testimonios que recuperan parte de su historia.

“Es una escuela familiera. Tanto que Carlos se encargó del catering en su aniversario 140”, describió Bárbara García, directora del establecimiento desde 2021. Actualmente cuenta con 24 secciones y sostiene una intensa actividad junto a las familias.

La comunidad educativa también articula con otras instituciones de la zona y busca preservar un archivo histórico que despertó el interés de especialistas de la Dirección General de Cultura y Educación.

Carlos es Carlos Proia, un panadero de dilatada trayectoria en la Ciudad e integrante de una familia estrechamente vinculada a la escuela. “Allí estudiaron mis padres, mis hijas y mis nietos”, contó y pasó a relatar que vecinos y familias reunieron durante meses llaves viejas para financiar la reconstrucción. El proyecto inicialmente contemplaba utilizar bronce, pero finalmente se optó por acero inoxidable.

La fabricación estuvo a cargo del herrero Nelson López a quien Carlos conoció en el Regimiento Nº 7, en su época de suboficiales. Demandó alrededor de seis meses entre la colecta y la preparación. Proia explicó que la pieza original había sido sustraída años atrás y que, por su antigüedad, la pérdida no era solamente material. “Era un patrimonio cultural del colegio”, resumió al referirse a la importancia que tenía el campanario para quienes pasaron por la institución.

El museo institucional, presentado como una experiencia de memoria escolar, reúne materiales que permiten reconstruir distintas etapas de la educación pública y la historia de la comunidad. El proyecto fue reconocido en una publicación oficial del Centro de Documentación e Información Educativa bonaerense como una herramienta para fortalecer la identidad de la institución.

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