La villa onubense que conserva una joya arquitectónica de ingeniería civil en la frontera con Portugal

2026/08/15

En el extremo occidental de la provincia de Huelva, Encinasola forma parte de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. El municipio limita al norte con Extremadura y al oeste con Portugal, una circunstancia que ha influido durante siglos en su evolución histórica. Esa cercanía se refleja en su patrimonio defensivo, pero también en antiguos caminos y obras civiles que facilitaron la comunicación con los territorios próximos.

El casco urbano conserva construcciones de distintas etapas, desde restos vinculados a periodos prehistóricos y romanos hasta edificios medievales y de siglos posteriores. Entre los elementos más destacados se encuentran el castillo, las fortificaciones de San Juan y San Felipe, la iglesia de San Andrés y la ermita de la Virgen de las Flores. En conjunto, permiten conocer parte de la historia local y comprender la importancia que tuvo la defensa en esta zona.

Fuera del núcleo urbano, el paisaje está dominado por dehesas de encinas y alcornoques y por el paso del río Múrtigas. Allí se encuentra el Puente de los Cabriles, una obra de ingeniería civil construida entre los siglos XV y XVI para cruzar el cauce dentro del antiguo Camino Real que comunicaba Encinasola con los terrenos de La Contienda. Su existencia permite entender la importancia de estos pasos en una zona donde el relieve complicaba los desplazamientos.

El Puente de los Cabriles, un paso histórico sobre el Múrtigas

El Puente de los Cabriles fue levantado para asegurar el paso sobre el Múrtigas dentro de la ruta que conectaba Encinasola con la zona de Las Contiendas. Formaba parte del antiguo Camino Real y facilitaba tanto el desplazamiento de personas como el transporte de mercancías, algo especialmente útil en un territorio donde disponer de un cruce estable mejoraba las conexiones con los alrededores.

La construcción está realizada en mampostería y se sostiene sobre cinco arcos. Su diseño responde a una función concreta: atravesar el cauce y dar continuidad al camino. Más allá de su utilidad original, el puente es hoy uno de los ejemplos de ingeniería civil histórica que se conservan en esta parte de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. La obra permite comprobar cómo se resolvían estas comunicaciones antes de la llegada de las carreteras actuales.

Su ubicación también ayuda a entender la relación de Encinasola con el territorio. El Múrtigas atraviesa una zona donde predominan las dehesas, con amplias superficies de encinas y alcornoques. La proximidad a Extremadura y Portugal hizo que las antiguas rutas de comunicación tuvieran durante siglos un papel importante en la vida de la localidad. Estos caminos servían para conectar el pueblo con áreas de paso, terrenos de aprovechamiento y poblaciones situadas al otro lado de los límites actuales.

Puente de los Cabriles.

El puente forma parte de un antiguo recorrido relacionado con La Contienda y no puede entenderse como una construcción aislada. Su conservación permite identificar una infraestructura creada para mantener abierto el paso sobre el río y acercarse hasta este punto ayuda a conocer cómo se organizaban las conexiones entre Encinasola y las zonas próximas.

Encinasola y su patrimonio fronterizo

La cercanía con Portugal también dejó una huella visible dentro del casco urbano. El castillo medieval terminó integrado entre las construcciones del pueblo y formó parte del sistema defensivo de la localidad. A este conjunto se añadieron después las fortificaciones de San Juan y San Felipe, levantadas para reforzar la protección de Encinasola ante posibles incursiones y controlar diferentes accesos al núcleo.

El Fuerte de San Felipe fue construido en el siglo XVII, entre 1645 y 1650, y se sitúa al este de la población, junto a la Peña de los Murillos. Es una torre artillera de planta circular, levantada con argamasa de cal y con 14 metros de diámetro exterior. El Fuerte de San Juan quedó incorporado a la trama urbana. Está construido en mampostería y ladrillo y cuenta con un recinto exterior en forma de estrella de cuatro puntas y una torre cilíndrica central de tres plantas.

Dentro del patrimonio religioso destaca la iglesia de San Andrés, un edificio exento del siglo XVI que también tuvo una función defensiva al formar parte de la primera línea situada frente a Portugal. A ella se suma la ermita de la Virgen de las Flores, de construcción más sencilla. Estos edificios, junto con las fortificaciones, permiten conocer diferentes etapas de la evolución de Encinasola y muestran cómo los espacios religiosos y defensivos llegaron a convivir en una localidad marcada por su posición fronteriza.

El entorno natural completa el recorrido por el municipio. La Sierra de Aracena y Picos de Aroche cuenta con caminos que atraviesan las dehesas próximas, mientras que el Múrtigas forma parte de la geografía local. Desde el casco urbano hasta el Puente de los Cabriles, Encinasola reúne fortificaciones, edificios religiosos y obras civiles de distintas épocas. Todo ello permite conocer parte de su historia a través de un territorio situado entre la sierra onubense, Extremadura y Portugal. La visita puede hacerse combinando el paseo por el centro con desplazamientos hacia el entorno rural, donde se mantienen algunos de los caminos y paisajes asociados a esa evolución histórica.