El ataque a dos petroleros saudíes que transportaban crudo por el mar Rojo añade presión en el mercado y aviva los temores de interrupciones en el suministro energético mundial. El barril de petróleo brent se acerca a los 100 dólares, su nivel más alto desde finales de mayo después de que los hutíes de Yemen, alineados con Irán, reivindicaran los ataques. Asimismo, el aumento de los costes energéticos eleva las preocupaciones sobre la inflación y penaliza a bonos y Bolsa europea. En la zona euro, el Banco Central Europeo ha optado por mantener los tipos de interés sin cambios pero ha advertido que “la incertidumbre sigue siendo elevada y el impacto inflacionista de la perturbación energética no se ha materializado aún plenamente”.
La milicia yemení ha reconocido la autoría de los ataques con misiles y drones contra los buques Encelia y Layla, acusándolos de violar el bloqueo marítimo a Arabia Saudí en el mar Rojo. Un embargo que pone en riesgo la ruta comercial por el estrecho de Bab el-Mandeb, por el que el reino saudí ha logrado sortear durante los últimos cinco meses el cierre de Ormuz gracias a sus oleoductos y ha logrado poner en el mercado una gran parte de su producción de petróleo y gas natural. El brent sube más del 5% y supera los 99 dólares. Un repunte que le lleva a acumular un alza cercana al 30% en el mes.
Los analistas de GVC Gaesco consideran que “mientras los inversores interpreten este encarecimiento como un fenómeno transitorio, su impacto sobre los activos financieros debería ser limitado”. Ahora bien, estiman que si los precios energéticos permanecen elevados durante más tiempo del previsto, volverán a ganar protagonismo las preocupaciones sobre inflación, crecimiento económico y política monetaria frente a factores cíclicos, como la evolución de los resultados empresariales que se habían vuelto a poner de relieve en las últimas semanas. De esta forma, la escalada del petróleo se deja sentir en las Bolsas europeas, que se dejan llevar por caídas cercanas al 1%. En el caso del Ibex, el selectivo trata de no perder los 19.400 puntos.
En Estados Unidos, los futuros avanzan tímidos recortes pendientes de la temporada de resultados trimestrales. Este miércoles fue el turno de Alphabet, empresa matriz de Google, que superó las expectativas del consenso de analistas pero sembró las dudas con su elevado gasto en inversión, derivado de su apuesta por la IA. La compañía anunció que elevaba su inversión en gastos de capital para 2026 hasta los 205.000 millones de dólares. Sus futuros ceden cerca del 4%. Tampoco se libra de las caídas Tesla, que baja más del 5% en la preapertura después de que su flujo de caja libre se volviera negativo en el segundo trimestre del año. En el mercado continúan las preocupaciones sobre las valoraciones y los rendimientos del gasto de capital y se esperan los resultados de Intel este jueves y los de Microsoft, Meta y Amazon la próxima semana para obtener orientación sobre el gasto de capital.
El mercado español registra una nueva jornada repleta de resultados empresariales, con IAG lastrado por la subida del petróleo (cae un 3%) y Santander que recoge beneficios y cede un 2,9%. Entre las subidas destacan Indra y Repsol, con alzas del 7,4% y del 3%, respectivamente. La firma de tecnología y defensa duplicó hasta junio la cartera de pedidos por encima de los 20.500 millones y ganó un 2% más. La petrolera, por su parte, ganó 2.202 millones, un 265% más, por las fuertes subidas del petróleo.
La subida de los carburantes y el temor a una escalada de la inflación que empuje a los bancos centrales a subir los tipos de interés se deja sentir con fuerza en los bonos europeos, que sufren el repunte de sus rentabilidades. El bono alemán a diez años se sitúa en el 3,19%, nivel no registrado desde mayo, mientras que el español al mismo plazo toca el 3,65%, máximos de noviembre de 2023. El mercado está pendiente además del Banco Central Europeo (BCE), que ha optado en su reunión del Consejo de Gobierno por mantener los tipos intactos, si bien ha reconocido que vigila de cerca el impacto del conflicto en Oriente Próximo y los efectos indirectos y de segunda ronda. Por otro lado, los operadores apuestan a que la Reserva Federal (Fed) necesita subir los tipos de interés más pronto que tarde.
Los estrategas de UBS defienden que, pese a la tensión creciente, “las incertidumbres geopolíticas y energéticas están disminuyendo en términos generales”. Los expertos del banco suizo consideran que, aunque los inversores deben estar preparados para la posibilidad de nuevas hostilidades, ambas partes acabarán impulsando un acuerdo diplomático a medida que aumenten las presiones económicas.
En las divisas, el dólar estadounidense se mantiene fuerte en medio de los flujos hacia activos refugio. El euro cotiza a 1,1433 dólares.
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