Las vacaciones de julio ponen en evidencia un problema que se produce durante todo el año, pero que con la afluencia de viajeros se vuelve patente: los semáforos en distintas calles de Tafí del Valle generan más problemas que soluciones. Durante el verano se multiplicaron las quejas por las enormes demoras y colas que causaron. La situación (en menor medida) se repitió en este receso invernal.
Circular por las calles tafinistas en períodos de alta afluencia se vuelve un problema. Nos referimos a los fines de semana de enero, a la Semana Santa, a las vacaciones de julio y a cualquier fin de semana largo durante el año. Sucede que en estas ocasiones, miles de vehículos se apiñan en las calles: autos, camionetas 4x4, motos de distinta cilindrada, bicicletas, camiones, colectivos e inclusive caballos (que están prohibidos en la zona céntrica, lo cual no impide que algunos jinetes irresponsables los pasen por la villa). La Municipalidad de Tafí del Valle recurrió a los semáforos para ordenar algunos cruces complicados, como el que se encuentra en la esquina de Belgrano y Perón, donde se levantan los bares Popey y El Rancho de Félix. También fueron instalados en la esquina de Critto y Perón, donde funciona el Banco Macro, frente a la YPF, y en el cruce de la ruta 307 con las avenidas Juan Calchaquí y Franciscanos.
Si bien es cierto que han aportado orden a espacios que no están preparados para recibir flujos de tránsito tan intensos en poco tiempo, también despiertan algunas quejas. Especialmente el complejo que está en la 307 y el semáforo que regula la circulación que baja por Belgrano, desde la iglesia hacia Popey.
La mayor parte de los reclamos se relacionan con el tiempo que transcurre entre luz verde y luz verde. Los conductores sostienen que el rojo dura, en algunos casos, más de dos minutos y el verde, mucho menos. Entonces, en horarios de gran flujo vehicular, hay que esperar hasta dos o tres vueltas para poder pasar. La duración de las luces rojas y verdes no varía (o al menos no se percibe) según el momento del día o la circunstancia. Por ejemplo, el domingo pasado, luego de la derrota de la Selección Argentina en la final del Mundial, momento en el que el tránsito era prácticamente nulo, los semáforos seguían funcionando como si se tratase de un horario pico. Otra de las derivaciones es que numerosos conductores empiezan a buscar caminos alternativos para evitar los semáforos. En el caso de las señales que se levantan sobre la 307, se percibe un incremento en la circulación por las calles internas de barrios como La Costa I y La Quesería. Y en la villa, los conductores que van desde La Banda hacia la zona de Los Cuartos, por ejemplo, optan por circular por El Churqui, lo cual termina generando un flujo intenso en zonas que deberían ser mucho más tranquilas.
Es cierto que hay que ordenar el tránsito en Tafí del Valle. Los desarrollos urbanísticos que se reproducen por doquier y la afluencia cada vez mayor de veraneantes así lo indican. Pero creemos que deben primar ciertos criterios. De ese modo, todos saldrán ganando.