SANTA FE.- Desde hace al menos 26 años, las Leonas son una marca de identidad tan grande dentro del deporte argentino, y tan protagonista, que no reconocerlas como tal sería una verdadera injusticia. La vigencia, los resultados y los nombres que inspiran están reflejados en ese amor incondicional con el público. Mucho más en estos días, tan solo unos pocos desde que se consagraron en el Mundial de Bélgica-Países Bajos 2026, el 29 de agosto. En ese contexto, los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 representaron la posibilidad ineludible de verlas de cerca de nuevo en un torneo internacional. Y ellas no fallaron.
Si bien esta cita (la primera en la escalera que tiene en la cima a los Juegos Olímpicos) no debería revertir ningún inconveniente en sus aspiraciones, haberla jugado con la entrega y la calidad que lo hicieron, respetando hasta el rival más débil como si fuera el mejor del mundo, habla mucho de ellas.
Este equipo, conducido por el entrenador de Leoncitas Juan Manuel López, con un mix de Sub 23 de los dos procesos que él encabezó, pero potenciado por siete flamantes campeonas del mundo, deleitó. Y no solo desde el juego ante rivales con los que está muy distante en jerarquía, sino con la cercanía y la predisposición de las jugadoras con la gente. Los números hablan por sí solos: 50 goles a favor y apenas dos en contra en cinco partidos. Implacable dominio continental.
Este martes, mucha gente se abocó desde temprano a hacer filas en la cancha de la Asociación Santafesina emplazada en el Centro de Alto Rendimiento Deportivo (CARD) de Santa Fe, sede de esta competencia, y a más de seis horas de la final, cada centímetro se cuidó como oro. Además, la demanda de entradas desbordó a la organización.
Primero, porque se agotaron de inmediato las que componían el cupo pago (a 10 mil pesos, garantizando el lugar) y después, con las gratuitas. Por eso, muchos también tuvieron la decepción de tener que volverse a casa porque no había más lugar. Los espacios que ofician de “pulmón” entre gradas y perímetro de campo de juegos se llenaron con cientos de personas de pie, emocionadas por ver de cerca a sus ídolas. Entonces, se calcula que la capacidad de 3.500 espectadores se extendió este martes, al menos hasta unas 5.000.
A pocos instantes del final del encuentro final ante Chile la voz del estadio pidió por favor que nadie salte a la cancha, algo que ya había sucedido en partidos anteriores. Por eso, las filas de seguridad que fueron ingresando hacia el final parecían una postal más del fútbol que de hockey. Sirvió de poco, porque alcanzó con que sonara la chicharra como para que muchísimas chicos y chicas, sobre todo, saltaran de las plateas al vallado, de inmediato. Teléfonos en alto, camisetas, fibrones para los autógrafos. Una verdadera fiebre leonina.
Ellas, en la cancha, borraron a Chile desde el primer minuto, con una superioridad evidente en todos los aspectos de juego y de enorme prevalencia de talento individual. Las campeonas del mundo Sofía Cairó, Lara Casas, Zoe Díaz, Mercedes Artola, Emma Knobl, Brissa Bruggesser y Milagros Alastra, marcaron el ritmo. Cairó, la capitana en este certamen, la chica de tapa de las últimas grandes consagraciones, fue una auténtica artista en el campo de juego, pero de igual manera una pintura de todo lo que ya le dio y (sobre todo) le dará a este seleccionado.
No hubo equivalencias de nada en este partido. Las Diablas chilenas, que hace cuatro años sorprendieron a las Leoncitas (también potenciadas por algunas Leonas) y las vencieron en Asunción 2022 por 4 a 3 en penales tras igualdad en 0 (a ese equipo lo conducía Sergio “Cacho” Vigil) no tuvieron ni siquiera jugadas de peligro a su favor. Las Leonas, a otra velocidad de juego y demasiado superiores técnicamente, se impusieron por 5 a 0 sin atenuantes gracias a los goles de Lara Casas (5′), Pilar Palacio (28′), Catalina Andrade (28′) y Lourdes Pisthon (39′ y 55′). Uruguay terminó 3° tras imponerse a Paraguay por 9 a 0.
Solo una vez la Argentina perdió en unos Juegos Suramericanos, justamente en esa jornada ante Chile en Paraguay. En sucesivo ganó las ediciones de 2006, cuando se incluyó el hockey en el programa, la de 2014 y la de 2018 (este deporte tampoco integró la de 2010).
Tras la victoria, ellas devolvieron todo ese afecto que ya atraviesa décadas. Porque lo que hizo la camada fundacional, la de 2000, la que dio nombre a las Leonas, sigue viviendo en éstas, que no claudican en la seriedad y en el hambre de querer ganar siempre. Conviven con esa condición, alimentan la presión, y cumplen... Siempre cumplen. Porque si no se les da el título, al menos lo pelean.
Las Leonas le retribuyeron a todos los santafesinos (y a quienes hayan llegado desde otros lugares) a puro aplauso y sonrisa, dando la vuelta olímpica completa para no dejar de retribuirle a nadie ese amor. Los gritos, cada vez más intensos, se repitieron después de que las jugadoras se metieron en el vestuario y reaparecieron vestidas con la ropa de la delegación argentina para subirse al podio y emocionarse con el himno como la primera vez.
La Argentina sabe de esto. Las Leonas saben de esto y son conscientes del amor que generan. Pero también asumen el compromiso de hacerse eco para volver a emocionar a los que las miran por una pantalla o se desesperan por querer tocarlas. Ellas, son el legado del deporte argentino. Lo saben. Más allá del tamaño de la cita.
Las voces de la victoria
Más de una hora después de que consumaran la victoria frente a las Diablas chilenas, las Leonas aparecieron en la zona de atención a la prensa, aún con los gritos de fondo de sus fanáticos.
Y la primera en enfrentar los micrófonos fue Sofía Cairó, la gran estrella del momento. La jugadora de Mariano Moreno, de 23 años, que reconoció que “todo me está pasando muy rápido”, habló de la alegría colectiva. “Disfrutamos mucho este torneo, literalmente, somos amigas, este es un equipo muy lindo en el que te dan ganas de estar. Cuando me preguntaron si quería venir ni lo dudé. Estoy contenta porque se dio el resultado que veíamos a buscar y marcamos esa diferencia adentro de la cancha”.
La figura de la última final del Mundial de mayores, que convirtió el penal definitivo con el que las Leonas se consagraron en Países Bajos, frente a Países Bajos, reconoció que “acá hay siete campeonas del mundo, más de la mitad del equipo y pudimos demostrar desde la experiencia, además de ayudar a las más chicas, a las que debutaban, para que lo disfruten mucho porque realmente es algo hermoso vestir la celeste y blanca”.
Brissa Brugesser, la jugadora de Ciudad de Buenos Aires que también tocó la gloria máxima al consagrarse campeona del mundo, fue en ese sentido: “Sabíamos que teníamos que ir partido a partido y ganar otra medalla con Argentina es tremendo. Era lo que veníamos a buscar, así que sale la garra y todo el sacrificio que una hace para estar acá”.
Por último, el campeón olímpico con los Leones en Río de Janeiro 2016 y desde hace unos años entrenador de las Leoncitas, Juan Manuel “Gato” López, remarcó: “Como cuerpo técnico disfrutamos mucho de este equipo. Creo que nos debíamos tener la posibilidad de jugar algo como local, así que además de haber ganado y de que la Argentina se pudo colgar una nueva medalla de oro, hoy demostró el equipo que fue muy, muy bueno”.
A su vez, el DT subcampeón del mundo el año pasado, dijo sobre el “fenómeno Leonas”: “Es hermoso, me encanta el reconocimiento que tienen las chicas, todas. Desde las que les tocó ser campeonas del mundo hasta las que no les tocó viajar. La gente fue espectacular con ellas y tuvo mucho respeto. A las jugadoras esto les encanta, vivir esto es espectacular para ellas y para todos nosotros”.
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