Casi dos décadas después del inicio del proyecto, las playas del Desembarco de Normandía están a un paso de ser declaradas Patrimonio Mundial de la Unesco. La decisión se conocerá entre el 24 y el 27 de julio, durante la 48ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial, que se celebra en Busan (Corea del Sur).
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Si la candidatura sale adelante, las playas del Desembarco se sumarán a la lista de los 54 sitios franceses ya inscritos, junto al Monte Saint-Michel, el castillo de Versalles o la catedral de Chartres. Este reconocimiento distingue lugares con un valor universal excepcional y compromete a los Estados a garantizar su protección.
La candidatura incluye las cinco playas históricas del desembarco aliado del 6 de junio de 1944 (Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword), además de enclaves emblemáticos como Pointe du Hoc, la batería alemana de Longues-sur-Mer, el puerto artificial de Arromanches y numerosos cementerios y memoriales militares.
El 6 de junio de 1944, más de 150.000 soldados aliados, principalmente estadounidenses, británicos y canadienses, desembarcaron en las costas normandas en la mayor operación anfibia de la historia. Más de 4.000 soldados murieron ese mismo día en una operación decisiva para la liberación de Europa de la ocupación nazi.
Para el presidente de la región de Normandía, Hervé Morin, impulsor de la candidatura desde 2008, la declaración supondría ante todo "un inmenso reconocimiento" a los soldados que combatieron para poner fin al nazismo.
Más allá de su importancia histórica, el sello de la Unesco también podría tener un importante impacto económico. Los lugares vinculados al Desembarco reciben ya cerca de 1,8 millones de visitantes al año, más de un tercio procedentes del extranjero, principalmente del Reino Unido, Estados Unidos y Alemania.
Según el Comité Regional de Turismo, esa afluencia generó un impacto económico de 700 millones de euros en 2022 y sostiene más de 8.400 empleos directos e indirectos. Morin calcula que la declaración como Patrimonio Mundial podría incrementar el turismo en torno a un 15%.
Preservar un patrimonio cada vez más frágil
La declaración también reforzaría la protección de un patrimonio cada vez más amenazado. Varios vestigios del Desembarco, en particular búnkeres del Muro del Atlántico, pecios y algunas instalaciones aliadas, están hoy en riesgo por la erosión del litoral y la subida del nivel del mar.
En Longues-sur-Mer, por ejemplo, el antiguo puesto de observación de la batería alemana permanece cerrado al público desde 2025 debido al riesgo de derrumbe del acantilado. Situada entre Omaha Beach y Gold Beach, la batería formaba parte del Muro del Atlántico construido por la Alemania nazi. Su misión era bombardear los barcos aliados que se aproximaban a las playas.
Pese al intenso fuego aliado, permaneció activa hasta las primeras horas del 7 de junio, antes de que sus operadores se rindieran al Ejército estadounidense. Los responsables de los numerosos museos de la región recuerdan, sin embargo, que la inscripción en la lista de la Unesco no garantiza financiación adicional.
A su juicio, la transmisión de la memoria pasará también por la digitalización de los lugares y por recreaciones virtuales que permitan preservar la historia cuando algunos vestigios hayan desaparecido definitivamente.
Si la candidatura sale adelante, las playas del Desembarco no solo pasarán a formar parte del Patrimonio Mundial de la Unesco, sino que su conservación quedará reconocida como una responsabilidad de toda la humanidad.