ROMA.– Una jornada de movilizaciones estudiantiles y sindicales en Italia derivó en violentos enfrentamientos entre manifestantes y policías en Bolonia y Milán, mientras decenas de miles de personas se concentraron en Roma para reclamar mejoras salariales y laborales.
Los incidentes más graves se registraron frente a la estación ferroviaria de Bolonia, donde grupos de jóvenes encapuchados lanzaron piedras, botellas de vidrio y otros objetos contra los agentes, que respondieron con gases lacrimógenos y cañones de agua.
En la plaza Medaglie d’Oro, frente a la estación, los manifestantes derribaron decenas de bicicletas de alquiler y utilizaron vallas metálicas para obstaculizar el avance policial. El aire quedó impregnado de gases lacrimógenos mientras los enfrentamientos se extendían hacia las avenidas circundantes y la céntrica Via Indipendenza.
Las autoridades informaron que al menos siete personas fueron detenidas durante los disturbios, mientras otros jóvenes fueron interceptados en las inmediaciones de los viales de circunvalación. La zona de la estación quedó bajo un fuerte dispositivo de seguridad, con agentes equipados con cascos y escudos antidisturbios.
La manifestación había comenzado durante las primeras horas con consignas contra el aumento del costo de vida y los precios. Al llegar a las inmediaciones de la estación, un grupo se separó de la columna principal y avanzó hacia la plaza, donde comenzaron los enfrentamientos.
Aislar a los violentos
El alcalde de Bolonia, Matteo Lepore, condenó los episodios de violencia y pidió a los estudiantes que se manifestaban en distintas ciudades italianas que aislaran a quienes provocaban disturbios. “Las escenas que estamos presenciando en estas horas en la zona de la estación son inaceptables. La devastación de los bienes públicos, los daños y la violencia no tienen ninguna justificación”, sentenció.
“Quienes utilizan la violencia desacreditan, ante todo, las razones de quienes se manifiestan”, agregó Lepore, quien expresó su solidaridad con las fuerzas de seguridad y señaló que, según la información disponible por la alcaldía, la manifestación no había sido autorizada.
La tensión también se trasladó al centro de Milán, donde la policía lanzó gases lacrimógenos tras ser atacada por manifestantes que lanzaban piedras y otros objetos durante los enfrentamientos en la plaza situada frente a la catedral gótica de la ciudad.
La policía antidisturbios también intentó desalojar a los manifestantes encapuchados de la Galería Vittorio Emanuele II, la lujosa galería comercial situada a un lado de la plaza de la catedral, cuando varios grupos se separaron de una manifestación contra el alto costo de la vida.
Las tiendas bajaron las persianas y los turistas huyeron del centro de la ciudad. La estación central de metro del Duomo se cerró durante los enfrentamientos, que dejaron varios heridos en la trifulca y derivaron en numerosas detenciones entre los manifestantes.
Las protestas formaron parte de una jornada de movilización estudiantil convocada en distintas ciudades italianas, en medio del creciente malestar por el costo de vida, los bajos salarios y la precariedad laboral, y en consonancia con las explosivas manifestaciones en Francia, donde las marchas alcanzaron este sábado su máxima virulencia.
Roma fue por su parte escenario de una multitudinaria concentración sindical en la Piazza del Popolo, durante la cual el secretario general de la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), Maurizio Landini, anunció una huelga general para el próximo 20 de noviembre.
El dirigente sindical vinculó la medida de fuerza con la jornada europea de huelga estudiantil prevista para esa misma fecha. “Somos realmente muchos. Creo que podemos ser más de 100.000 personas que, desde aquí, desde esta plaza, le hablan al país”, sostuvo ante los manifestantes.
Landini advirtió sobre lo que consideró un retroceso de los derechos sociales y laborales, en un contexto marcado por la precarización del empleo y la pérdida del poder adquisitivo. “Hoy siento una responsabilidad como persona y como secretario general de la CGIL, frente a la regresión de los derechos, la precariedad y los bajos salarios. Me pregunto: ¿qué mundo les dejo a ustedes?”, expresó.
La convocatoria sindical y las movilizaciones estudiantiles reflejan el creciente clima de tensión social en Italia, mientras el gobierno se prepara para afrontar el debate presupuestario y las organizaciones sindicales intensifican sus reclamos por salarios, empleo y derechos sociales.
Agencias ANSA y Reuters
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