Las pymes con ventas y producción en baja, sin señales de recuperación | El Dia

2026/09/13

Las pequeñas y medianas empresas llegan a septiembre con un escenario de actividad todavía frágil, marcado por la debilidad del mercado interno, la cautela de los consumidores y una fuerte presión sobre los márgenes. El diagnóstico surge del adelanto de indicadores sectoriales de septiembre elaborado por la consultora Qualy, que muestra un comportamiento dispar de la economía: mientras los sectores vinculados con los recursos naturales y la demanda externa conservan un ritmo expansivo, las actividades con mayor dependencia del consumo doméstico permanecen bajo presión.

La industria pyme y el comercio minorista aparecen entre los sectores más afectados. En las fábricas de menor escala, la producción acumuló una baja de 6,5% en los primeros siete meses de 2026 respecto del mismo período de 2025. Las ventas minoristas de las pymes, por su parte, registraron en agosto una caída mensual de 2,7% en términos desestacionalizados y una baja de 2,4% en el acumulado del año.

Para Qualy, el cuadro responde a un reacomodamiento desigual del entramado productivo. Los segmentos vinculados con el mercado interno todavía absorben buena parte del impacto del ajuste macroeconómico. El consumidor muestra una elevada selectividad antes de concretar una compra y las empresas enfrentan mayores costos estructurales, una demanda débil y el avance de productos importados. Esa combinación limita la capacidad de trasladar aumentos de costos a los precios y reduce la rentabilidad.

ESTRATEGIA DEFENSIVA

El escenario obliga a muchas pymes a adoptar una estrategia defensiva. La consultora detectó reducción de turnos, menor nivel de inventarios, liquidaciones de stock y una mayor participación de servicios de reparación y mantenimiento dentro de la actividad industrial. También aparece una mayor flexibilización de las condiciones de cobro y la búsqueda de clientes fuera de las zonas habituales como forma de proteger el flujo de caja.

En el comercio minorista, el comportamiento de agosto reflejó una demanda concentrada en productos considerados necesarios. Según el informe, los consumidores priorizaron el recambio imprescindible y una comparación más intensa de precios antes de comprar. Los bienes durables y los gastos vinculados con la renovación del hogar quedaron relegados, con excepción de algunos rubros favorecidos por fechas puntuales del calendario comercial.

El índice de ventas minoristas pyme mostró una baja de 2,7% mensual en agosto, en términos desestacionalizados. En la comparación interanual, el retroceso fue de 0,2%, mientras que el acumulado de los primeros ocho meses del año presentó una contracción de 2,4%. En relación con 2024, sin embargo, el indicador acumuló una mejora de 3,9%.

La evolución por rubro muestra que la debilidad no afecta de igual manera a todos los comercios. Alimentos y bebidas, bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, calzado y marroquinería, farmacia, ferretería y materiales para la construcción, perfumería y textil e indumentaria presentaron comportamientos diferentes dentro del mes. La demanda se mantuvo muy vinculada con la necesidad concreta de compra y con la posibilidad de conseguir mejores precios.

REBUSQUES

Qualy señala que los comercios operan con márgenes estrechos porque encuentran dificultades para trasladar a los precios finales los incrementos de sus proveedores. Ante ese límite, los negocios recurren a promociones, liquidaciones de temporada, venta de productos en presentaciones más pequeñas y acuerdos financieros para acelerar la rotación de mercadería.

La industria pyme tampoco consigue consolidar una recuperación. El Índice de Producción Industrial Pyme mostró en julio una variación mensual desestacionalizada positiva de 0,6%, pero el dato no alcanzó para modificar el cuadro acumulado. La comparación interanual exhibió una baja de 3,8% y el acumulado de los primeros siete meses marcó una contracción de 6,5%. Frente a 2024, la caída llegó a 3,4%.

La situación tampoco resulta homogénea dentro de las fábricas. En julio, algunos sectores consiguieron variaciones mensuales positivas, mientras otros registraron retrocesos pronunciados. Alimentos y bebidas mostraron una suba mensual de 1,9%; papel e impresiones, de 2,3%; químicos y plásticos, de 1,5%; y textil e indumentaria, de 0,5%. En cambio, metal, maquinaria y equipo y material de transporte presentó una baja mensual de 9,1%, mientras maderas y muebles retrocedió 0,7%.

La presión sobre la producción se vincula con la falta de demanda suficiente para sostener el nivel de actividad. Las fábricas pymes, según Qualy, redujeron turnos y buscaron nuevas fuentes de ingresos a través de reparaciones y mantenimiento de equipos ya instalados. A la vez, la falta de nuevos proyectos de inversión de gran escala, tanto privados como públicos, limitó la posibilidad de ampliar la cartera de pedidos.

importaciones

La competencia de bienes importados constituye otro de los factores que pesan sobre la industria. La estabilidad cambiaria y la apertura comercial elevan la exigencia competitiva sobre las empresas locales, en especial cuando sus costos fijos e insumos tienen un peso significativo. Para Qualy, esta combinación afecta la rentabilidad y lleva a las compañías a priorizar la liquidez por encima de nuevos desembolsos de capital.

El panorama industrial general confirma esa tendencia. El Índice de Producción Industrial Manufacturero cayó 5% en julio respecto de junio y mostró una baja interanual de 4,9%. En los primeros siete meses del año acumuló una contracción de 2,6%. Frente al mismo período de 2023, el retroceso alcanzó 11,8%.

Dentro de la industria existen, no obstante, sectores con mejor desempeño. Qualy identifica una marcada diferencia entre las actividades vinculadas con el consumo interno y aquellas con capacidad exportadora.

La refinación de hidrocarburos y algunos segmentos de las industrias papelera y maderera mostraron una evolución favorable, mientras que la molienda de oleaginosas aportó dinamismo dentro de alimentos y bebidas, señala el informe.

En el otro extremo aparecen varios sectores ligados al consumo durable y a los bienes de capital. Maquinaria agropecuaria, electrodomésticos, electrónica, indumentaria y calzado sufrieron el impacto de la retracción de la demanda local y de la competencia de productos importados. El informe describe así una industria con resultados muy diferentes según el grado de exposición de cada actividad al mercado interno o a las ventas externas.

El sector automotor ofrece otra muestra de esa disparidad. En agosto, la producción total aumentó 26,3% respecto de julio, pero permaneció 11,6% por debajo del mismo mes de 2025. En el acumulado del año, la producción registró una baja de 17,1%. Las ventas internas también cayeron: 24,5% interanual en agosto y 24,8% en los primeros ocho meses. En el caso de las unidades nacionales, la contracción acumulada alcanzó 40%.

Las exportaciones automotrices muestran una situación algo mejor. En agosto crecieron 5,2% mensual, aunque quedaron 3,6% por debajo del mismo mes del año pasado. El acumulado anual mostró una variación positiva de 0,9%. Dentro del sector, los utilitarios y las pickups tienen un papel central, con exportaciones que crecieron 22,6% interanual en agosto y 16,3% en el acumulado anual.

La construcción tampoco ofrece por ahora un motor suficiente para las pymes. Los despachos de cemento cayeron 0,2% mensual en agosto y 8,1% respecto del mismo mes de 2025. En los primeros ocho meses del año acumularon una baja de 3,9%. El índice de insumos para la construcción desestacionalizado cayó 3,1% mensual, mientras que el indicador con estacionalidad retrocedió 5,3% interanual.

El dato del cemento resulta especialmente significativo para Qualy: los despachos de agosto alcanzaron el nivel más bajo para ese mes en las últimas dos décadas. La consultora vincula ese resultado con la falta de nuevos proyectos de escala y con el bajo ritmo de las obras de infraestructura y de los desarrollos inmobiliarios de gran tamaño.

Ante esa situación, las empresas de la cadena de la construcción mantienen una posición de máxima cautela. Los inventarios permanecen en niveles mínimos y la actividad se concentra en refacciones, mantenimiento y obras pequeñas. El informe plantea que una recuperación más firme requiere señales capaces de impulsar el ciclo de inversión.

La actividad energética presenta una realidad diferente y constituye uno de los principales contrastes con las pymes orientadas al mercado interno. La producción de petróleo aumentó 12,1% interanual en julio y acumuló una suba de 16,5% en los primeros siete meses. En el caso del gas, la producción total cayó 1,6% interanual en julio, aunque el acumulado anual mostró un crecimiento de 0,7%.

El petróleo no convencional es el principal motor de esa expansión. En julio, su producción aumentó 26,4% interanual y acumuló una mejora de 33,6% en el año. Frente a dos años atrás, el incremento alcanzó 67,3%. La Cuenca Neuquina concentra el 77,5% de la producción acumulada, según los datos incluidos por Qualy.

Para la consultora, el crecimiento de Vaca Muerta y la expansión de los proyectos vinculados con hidrocarburos consolidan un perfil exportador que contrasta con la situación de buena parte de la industria y el comercio. También destaca la preparación de grandes proyectos de infraestructura asociados con el transporte de gas natural licuado, que pueden ampliar la capacidad exportadora del sector.

El resultado es una economía con dos velocidades al ingresar a septiembre. Por un lado, petróleo, gas, parte de la agroindustria y algunas actividades vinculadas con la demanda externa sostienen el crecimiento. Por otro, las empresas más expuestas al consumo argentino todavía enfrentan ventas débiles, márgenes reducidos y dificultades para sostener el nivel de producción.

Ese contraste también explica por qué una mejora en determinados sectores no alcanza para generar una recuperación generalizada de las pymes. El mayor dinamismo de las actividades exportadoras puede aportar divisas y producción, pero, según el diagnóstico de Qualy, todavía no logra trasladar suficiente impulso hacia los sectores que dependen del consumo doméstico.

De cara a septiembre, el punto central para las pequeñas y medianas empresas será entonces la evolución de la demanda interna. Mientras los consumidores mantengan una conducta selectiva y las empresas encuentren límites para recomponer sus márgenes, la recuperación seguirá siendo desigual. La industria pyme parte de una caída acumulada de 6,5%, el comercio minorista arrastra una baja de 2,4% y la construcción permanece por debajo de sus niveles habituales.

El informe de Qualy describe así un escenario en el cual las empresas priorizan la supervivencia financiera, el control de costos y la conservación del capital de trabajo. La recuperación de la actividad dependerá de que la demanda gane fuerza y de que aparezcan condiciones que permitan a las pymes recomponer ventas, márgenes e inversión.

Por ahora, los indicadores sectoriales no muestran un cambio de tendencia suficiente. El crecimiento de los sectores exportadores convive con una economía doméstica que todavía no encuentra un motor capaz de sacar a las pymes de la meseta. Septiembre comienza, de acuerdo con este diagnóstico, con una recuperación productiva todavía fragmentada y con el mercado interno como principal punto de preocupación.

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