Entrevista
La también presidenta de DKV defiende una mayor implicación de las empresas para ilusionar a la sociedad

Actualizado Martes, 13 octubre 2026 - 01:37
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Laura González Molero preside la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) desde hace siete años. La también presidenta de la aseguradora DKV en España y miembro de consejos de administración de grandes compañías propone una mayor implicación de los directivos españoles para orientar a la sociedad en un mundo en desorden. Asegura que los directivos españoles están entre los mejor preparados del mundo y pide sus aportaciones para hacer España más competitiva en el próximo congreso que celebrarán el 29 de octubre.
¿Un mundo en desorden es el lema de su congreso. Cómo nos afecta este desorden y a qué obliga a los directivos?En la APD somos casi 3000 empresas de todos los sectores. Ya no competimos frente a nuestros rivales tradicionales porque las barreras entre sectores se diluyen. Eso obliga a trabajar con una ambición mayor para competir con ese desorden. No nos referimos ni a España ni solo a Europa, nos referimos al mundo. Por eso ponemos el foco en la competitividad, en cómo competir juntos. ¿Crece ese desorden que les llama a repensar su estrategia?Muchísimo. Con el covid tuvimos una gran crisis. Luego vinieron la de suministros y luego la energética... Estamos en un cambio de era. Debemos redefinir nuestros modelos de negocio. Por un lado, tenemos una tecnología transformadora que cambia absolutamente todo, cómo nos comunicamos, socializamos, compramos, consumimos, trabajamos... Hay nuevos agentes en todos los sectores: automoción, banca, ocio... también las personas evolucionamos, adquirimos nuevas capacidades y, si me permites, una inteligencia aumentada gracias a la inteligencia artificial. A todo esto nos enfrentamos las empresas y los directivos.¿Y cómo es la adaptación al cambio constante cuando apenas da tiempo a asimilar esos cambios?Los empresarios y los directivos tenemos un papel muy importante. Una oportunidad y yo diría más, una responsabilidad de convertirnos un poco en esos referentes que necesita la sociedad para diseñar proyectos ilusionantes que permitan realmente una sociedad mejor, empresas mejores, con resultados visibles. En el pasado no nos planteábamos muchísimas cosas porque todo era mucho más estable y siguiendo con tu trabajo y tu modelo de negocio, salías adelante. Hoy no. Por eso nuestro eje es la competitividad en todo tipo de empresas de todos los sectores, de todos los tamaños.España siempre ha recurrido a la palanca de los costes para ganar competitividad, pero al panorama que describe hay que añadir un entorno de crisis de precios. ¿Cómo lo conjugan los directivos?Los costes siempre son un elemento clave, pero ahora todo se complica mucho más. Los costes claro que son importantes, pero la competitividad ya no es solo ni muchísimo menos tener unos costes controlados, que por supuesto que sí. Pero si no tenemos trabajadores con los perfiles adecuados y ese propósito compartido de hacer las cosas diferentes y con las herramientas adecuadas no tendremos éxito.¿Qué le piden los directivos al próximo Gobierno que se formará a partir de diciembre?Somos una organización apolítica y este trabajo que llevamos haciendo ya desde hace 70 años es independiente de quién esté en Moncloa porque creemos que los grandes proyectos de competitividad no se pueden medir por legislaturas, se tienen que medir por proyectos transformadores. Quien esté en la Moncloa tendrá que hacer pactos a largo plazo, si realmente queremos ser competitivos en el mundo. Nosotros lo vamos a declinar todo en un decálogo de propuestas muy bien aterrizadas. No puedo adelantar nada porque se presentarán el 29 de octubre. Pero estamos en un momento de urgencia, tenemos que implicarnos y la solución es responsabilidad de todos, no solo de las administraciones.¿Cómo se pueden dar soluciones de urgencia en un escenario tan polarizado? ¿Qué ejemplo o qué consejo pueden dar los directivos para afrontar esta situación?En el mundo empresarial estamos muy acostumbrados a llegar a acuerdos. Nos queremos aislar del ruido político porque creo que tenemos que dar ilusión a la sociedad. El pueblo español ha logrado grandes gestas porque es creativo, somos flexible, sabemos buscar soluciones y sabemos ejecutar las cosas.¿Cree que los directivos pueden ser un referente?Sí, sinceramente lo creo. Las empresas y los directivos son los nuevos referentes del siglo XXI. Existe cada vez una mayor desafección de la población de otro tipo de actores del pasado que antes tenían un crédito social. Pero para eso nosotros tenemos que dar un paso adelante, dando soluciones y siendo los primeros en dar ejemplo.¿Cómo de competitivos son los directivos españoles a nivel global?Muy competitivos. He tenido la suerte de gestionar organizaciones en Europa y en las Américas y en todas partes encuentras de todo. Pero si tú aspiras no a ser un directivo a nivel mundial, no te puedes quedar siempre en España, porque el mundo no es España. Los grandes ejecutivos y directivos tienen que viajar, tienen que conocer. Puedo poner mil ejemplos de personas brillantes. Muchas veces te vas porque te surge la oportunidad, te surge descubrir y entonces empiezas a crecer. Hay que tener la valentía de salir de tu zona de confort. Pasar épocas fuera de España es bueno si queremos tener posiciones importantes en el mundo y volver aquí a gestionar grandes empresas.¿Cómo evoluciona la presencia de mujeres en la alta dirección?Ha evolucionado absolutamente todo acorde a los tiempos. En las universidades se gradúa un porcentaje mayor de mujeres que de hombres, es casi una selección natural. Es verdad que la regulación ha ayudado pero yo soy una firme defensora de la meritocracia y de la diversidad en el sentido amplio de conocimientos de experiencias, de edades y de nacionalidades. Eso es lo verdaderamente enriquecedor.¿Pero crece?He sido la primera presidente en la APD. Ha evolucionado muchísimo, pero también depende un poco de nuestras ganas de hacer cosas porque todo tiene un coste y un coste personal, me refiero. Entonces, depende de las personas, no de si eres hombre o mujer, es decir, nos metemos en charcos o no. Eso sí, hay que elegir charcos buenos, charcos donde los principios y los valores sean importantes para ti y eso marque tu camino y tengas la sensación de que aportas valor. Y eso hace sentirte bien.