El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) busca atraer capitales a sectores estratégicos, pero su impacto sobre el desarrollo productivo genera interrogantes. La discusión pasa por determinar si los beneficios llegan a nuevas actividades o también favorecen a sectores que ya tenían potencial de crecimiento, como el petróleo de Vaca Muerta, y qué efectos tienen sobre los proveedores nacionales y el empleo.
Durante su participación en Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, el analista Santiago Llull y los economistas Fabián Amico y Laura Vernelli analizaron las limitaciones del régimen y la necesidad de fortalecer las cadenas de valor nacionales. Los especialistas plantearon la importancia de integrar las inversiones con la industria local y las economías regionales para ampliar los beneficios del crecimiento.
El RIGI y las inversiones en Vaca Muerta
Santiago Llull cuestionó que los beneficios del régimen se extiendan a actividades que ya contaban con potencial de crecimiento, como el petróleo de Vaca Muerta.
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“Las petroleras no necesitaban el RIGI”, afirmó, y consideró que el régimen podría haberse orientado a sectores que requieren mayores incentivos para desarrollarse. En ese sentido, comparó la decisión con crear un esquema especial para el campo argentino: “Somos un país con petróleo, Vaca Muerta lo conocía todo el mundo”.
Fabián Amico, por su parte, planteó que el desafío no consiste solamente en aumentar las exportaciones, sino en ampliar los vínculos entre los sectores que generan divisas y el resto de la economía. Para ilustrarlo, mencionó la industria de maquinaria agrícola de Santa Fe, afectada por la autorización para importar equipos usados.
“Hay un montón de cosas relacionadas con la política económica que lamentablemente interfieren sobre los impactos positivos que puede tener, por ejemplo, un sector exportador”, advirtió Fabián Amico.
El economista sostuvo que el país ya cuenta con cadenas productivas que podrían fortalecerse, pero que determinadas decisiones comerciales pueden debilitar su capacidad para generar empleo y abastecer al mercado interno.
Proveedores nacionales y economías regionales: las claves del efecto derrame
Laura Vernelli coincidió en que el éxito del RIGI debería medirse también por su capacidad para incorporar proveedores locales y generar oportunidades más allá de las grandes empresas beneficiadas.
“Es necesario que crees cadenas de valor”, señaló, al recordar que la incorporación de proveedores nacionales fue un aspecto discutido durante la implementación del régimen.
La economista también destacó el potencial de las economías regionales, que atraviesan dificultades y podrían beneficiarse de nuevas inversiones. “Tenés un montón de economías regionales que vos podrías meter también en proyectos del RIGI”, sostuvo.
Entre las actividades que podrían integrarse a esos proyectos mencionó la producción de leche, quesos, vinos y aceitunas. Según su planteo, ampliar las oportunidades de inversión hacia estas actividades permitiría distribuir mejor los beneficios del crecimiento.
El debate expone una cuestión central para la política económica argentina: atraer inversiones es solo una parte del desafío. La otra consiste en lograr que los grandes proyectos impulsen a los proveedores nacionales, fortalezcan las cadenas de valor y generen oportunidades concretas para las economías regionales.