El teniente coronel Miguel Lobo, jefe de Operaciones de la Comandancia de la Guardia Civil en Ceuta, declaró este lunes en la Audiencia Nacional que, durante la invasión de Ceuta, los gendarmes marroquíes frenaban a los migrantes subsaharianos para facilitar que penetrasen en la ciudad autónoma sus compatriotas.
Por tanto, lejos de frenar la invasión, los agentes "dirigían" a la masa hacia la ciudad autónoma, dando prioridad a sus paisanos a la hora de cruzar el espigón.
Así lo relatan a EL ESPAÑOL fuentes conocedoras de la declaración de Lobo, en la que también asumió la responsabilidad de mantener abierta la verja cercana a la frontera, a través de la cual penetraron miles de personas en dirección a Ceuta.
Según le dijo el teniente coronel a la juez María Tardón, lo hizo para evitar un "tapón" humano, ante el riesgo de "aplastamiento".
De hecho, Lobo sostuvo en la Audiencia Nacional que, tras recordar lo ocurrido en Madrid Arena —una avalancha en un concierto en noviembre de 2012, en la que murieron cinco chicas—, optó por mantener la puerta abierta, lo que le costó un enfrentamiento con la Policía Nacional.
Interrogado por la juez, Lobo señaló también que los militares marroquíes que estaban junto a la frontera con Ceuta "estaban de brazos caídos".
Por otro lado, testificó, según ha podido saber EL ESPAÑOL, que, una vez ya comenzada la avalancha, el pasado 30 de julio, "autoridades trajeadas" acudieron a un área del territorio marroquí, cercana a la frontera, a "observar" el episodio.
"Los militares marroquíes se pertrecharon y llegaron autoridades trajeadas de ese país. Sólo observaron la situación, no hicieron nada", señaló el teniente coronel en la Audiencia Nacional.
Mantener la puerta abierta
Ahora bien, en todo caso, Miguel Lobo subrayó en la Audiencia Nacional que no recibió ninguna orden, de ningún superior ni de ningún dirigente político, de mantener la puerta abierta.
"Si estuvo bien o mal, es mi responsabilidad", asumió.
Minutos antes que él, declaró, precisamente, el inspector jefe de la Policía Nacional con el que se enfrentó por su decisión de permitir que miles de personas penetrasen a pie en Ceuta al no echar el cerrojo a dicha verja.
También como testigo —obligado, por tanto, a decir la verdad—, el policía Lorenzo Fagés relató a la juez que logró clausurar el paso durante unos breves minutos, pero que, por orden de Lobo, la puerta fue reabierta.
Preguntado al respecto, Fagés subrayó que, durante la avalancha, no vio "ni un subsahariano", lo que concuerda con la explicación facilitada en su declaración por el teniente coronel de la Guardia Civil; que la Gendarmería marroquí realizó un triaje para beneficiar a sus compatriotas.
El vídeo de la vergüenza: la Policía intentó evitar el asalto a Ceuta y la Guardia Civil abrió la verja por orden del Gobierno
"Debieron entrar por otro sitio, ya que al día siguiente, en el CETI [Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes], aparecieron unos 2.000", ahondó el mando policial en la Audiencia.
Fagés también señaló que el día 30 de julio, ya comenzada la invasión, vio embarcaciones de Marruecos, pero no pudo precisar a qué distancia.
En la noche del día 29, Lobo, por su parte, ya había avisado a la Delegación del Gobierno en Ceuta de un avistamiento de seis barcos de la Armada marroquí. Horas más tarde, comenzaría la invasión.
Lorenzo Fagés también relató a la juez que vio cómo gendarmes de ese país "dirigían" la invasión por tierra hacia Ceuta. "Lo hacían tranquilamente. Vestían uniformes gris y caqui", indicó.
La declaración de este lunes de ambos testigos —un mando policial y otro de la guardia civil— ha dejado al descubierto las diferencias entre el actuar de los dos Cuerpos durante la entrada masiva de migrantes en Ceuta.
Fagés y Lobo protagonizaron una discusión en la frontera. Y este lunes ofrecieron a la juez versiones que constatan la falta de instrucciones claras y de planificación operativa ante una crisis en la que llegaron a entrar en la ciudad autónoma miles de personas cada hora. Más de 72.000 migrantes ilegales penetraron en la ciudad.
Las discrepancias no se limitaron a una discusión puntual sobre la apertura de la puerta. Según lo declarado por Fagés, no hubo una alerta previa específica sobre una posible entrada masiva. Ni él participó en reuniones de coordinación para preparar una respuesta ante una avalancha de esas dimensiones. Sólo cuando ésta ya había comenzado, él se aproximó con sus agentes a la frontera para intentar contenerla.
Más tarde, según declaró, acudiría de nuevo a la misma zona, ya sin una labor policial que realizar; tan sólo para conocer la situación de primera mano.
Lobo también sostuvo ante la juez Tardón que no preveía una incursión de esa magnitud, pese a que la víspera había observado seis embarcaciones marroquíes frente a la costa ceutí, episodio que sí comunicó a la Delegación del Gobierno.