Publicado 18/08/2026 - 14:25 CEST
La prevención, como en el caso de catástrofes naturales como los incendios que asolan la Península Ibérica cada verano, resulta clave a la hora de salvar vidas en zonas de alta intensidad sísmica como la cuenca de Granada, en el sector central de las Béticas Orientales.
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Así lo certifica el Instituto de la Universidad de Granada dedicado al análisis de este fenómeno, que ha publicado una serie de recomendaciones tanto para el antes como el después de que se experimente un terremoto como el que acaba de azotar a la provincia de Granada.
Los expertos recomiendan un plan previo para no improvisar cuando estalle un hipotético episodio sísmico. Se deben tener preparados en casa botiquines, linternas, radios y pilas para las mismas, además de tener ubicado donde se cortan los suministros básicos, ya que una corriente dañada podría provocar daños posteriores en las edificaciones. Cualquier elemento pesado que no esté adecuadamente anclado a la pared podría constituir un peligro.
Durante el seísmo, se debe mantener la calma: estadísticamente se tratará de un episodio sin la magnitud suficiente como para suponer un peligro para la vida. Esto es importante porque se producen varios accidentes cuando las personas intentan salir o entrar de edificaciones durante los terremotos. Hay que esperar que termine el temblor para considerar si nos movemos del lugar en el que estamos.
Lo más importante es proteger la cabeza en interiores: busque refugio bajo mesas o sillas si el temblor es fuerte, por ejemplo. Hay que mantenerse lejos de objetos, paredes o ventanas que puedan dañarnos mientras se sucede el episodio.
Si se encuentra en el exterior, aléjese de las edificaciones y no entre en ninguna: puede haber más réplicas que terminen de dañarlos por completo. Si va en coche cuando ocurra el temblor, párelo donde le permita el tráfico y permanezca dentro del mismo. Si se encuentra en un lugar cercano a la costa, opte por un lugar alejado, elevado y esté atento a los mensajes de las autoridades: podría producirse una alerta por tsunami.
Cuando termine el fenómeno, si considera que es más seguro salir del edificio, nunca lo haga por el ascensor y utilice las escaleras. El estado de las grietas de las construcciones le indicará la gravedad de los hechos. Si tienen un grosor superior a los 3 milimetros y aparecen siguiendo un patrón diagonal o en forma de escalera, la estructura peligra; no entre en ella o salga en cuanto pueda con calma.
Tras alejarse de las inmediaciones y permanecer en una zona donde no puedan caernos encima cascotes o escombros, se debe analizar si la vivienda permanece en su eje o inclinada con respecto a edificaciones contiguas, si la acera frente a ella mantiene desperfectos y el estado de los postes de luz cercanos.
A continuación se examinará la fachada para comprobar la existencia de posibles grietas: las más peligrosas son diagonales y con un grosor de entre uno y tres milímetros. Si son inferiores a uno, se trata generalmente de daños leves y podría acceder al interior con precaución.
No se deben hacer llamadas que no sean de emergencia para no saturar las líneas telefónicas y dejar sin cobertura a alguien que lo necesite de verdad. Si escucha a alguien atrapado entre los escombros, debe indicarle que se tape boca y nariz para evitar inhalar polvo y que, en la medida de lo posible, golpee algún objeto cercano para indicar su posición. En caso de que vea un herido grave pero no atrapado, no debe trasladarlo hasta que no lleguen las autoridades.