El Instituto Nacional de Estadística confirma que 2025 fue, de nuevo, un año a la baja en rupturas matrimoniales. Se contabilizaron 83.683 procedimientos entre divorcios, separaciones y nulidades, con los divorcios copando el 96,5% del total (80.785 casos), las separaciones el 3,4% (2.872) y las nulidades apenas un residual 0,1% (27). Tanto los divorcios como las separaciones bajaron respecto a 2024, un 2,7% y un 20,3% respectivamente.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
La mayoría de las rupturas se resolvieron sin fricción: el 80,5% de los divorcios fueron no contenciosos, frente a un 19,5% que sí llegó a los tribunales por desacuerdo entre las partes. Por la vía elegida para formalizarlo, el 59,3% se tramitó por sentencia judicial, el 24,8% por decreto y un 15,9% por escritura pública ante notario, esta última una opción que sigue ganando terreno frente al año anterior.
De los divorcios de 2025, 2.221 correspondieron a parejas del mismo sexo, el 2,7% del total, con más divorcios entre mujeres (1.226) que entre hombres (995). Entre las separaciones, 80 fueron también de parejas del mismo sexo.
Los matrimonios que terminaron en divorcio en 2025 habían durado, de media, 16,2 años, una cifra casi idéntica a la del ejercicio anterior. Casi un tercio de las rupturas (31,2%) llegó después de 20 años o más de matrimonio, mientras que apenas un 3,4% se produjo antes de cumplir los dos años juntos.
Quién se divorcia, y a qué edad
La edad media de quienes se divorcian sigue subiendo año a año: 49,1 años en los hombres y 46,6 en las mujeres en 2025, frente a los 46,7 y 44,2 respectivamente de 2016. El grupo de edad con más divorcios, tanto en hombres como en mujeres, fue el de 40 a 49 años.
En el 80,4% de los divorcios entre personas de distinto sexo, ambos cónyuges eran españoles; en un 12,1% solo uno de ellos tenía nacionalidad extranjera, y en un 7,5% ambos eran extranjeros. Antes de casarse, la inmensa mayoría llegaba soltera al matrimonio: solo un 9,3% de los hombres y un 10,1% de las mujeres habían estado ya divorciados con anterioridad.
Hijos, custodia y pensiones: el dato que más cambia
Casi la mitad de los matrimonios disueltos (47,1%) no tenía hijos menores ni mayores dependientes económicamente. Donde sí los había, el reparto de la custodia deja el dato más significativo del informe: en el 50,8% de los casos con hijos menores se optó por la custodia compartida, por delante ya del 45,3% que recayó en solitario sobre la madre y de un residual 3,4% otorgado al padre. Es la confirmación de una tendencia que lleva años creciendo hasta invertir la fórmula tradicional.
En cuanto a las pensiones, se fijó una pensión alimenticia en el 53,7% de los divorcios con hijos, con el pago a cargo del padre en el 52,1% de los casos y compartido entre ambos progenitores en un 44,1%. La pensión compensatoria, mucho más minoritaria, se estableció en el 6,4% de los divorcios, y en un 91,4% de esos casos corrió a cargo del marido.
El mapa: Ceuta a la cabeza, empate por la cola
Por territorios, Ceuta registró la tasa más alta de rupturas matrimoniales, con 2,5 por cada 1.000 habitantes, muy por encima de la media nacional (1,7). En el extremo opuesto, Extremadura y Castilla y León comparten la tasa más baja, con 1,4 cada una.
Comparativamente hablando, con el resto del mundo España se encuentra en una posición bastante sana. La siguiente gráfica relaciona el número de divorcios con el número de matrimonios en un año determinado (la proporción entre la tasa bruta de divorcios y la tasa bruta de matrimonios). Es decir, si en un año determinado se producen 500 divorcios y 1000 matrimonios en una zona determinada, la proporción sería de un divorcio por cada dos matrimonios, 50%.
Los datos corresponden al último año disponible por país. Por ejemplo, los datos de Portugal son de 2020 y los de Alemania de 2017.