
El regreso del príncipe Harry y Meghan Markle al Reino Unido junto a sus hijos no está siendo tan sencillo como la familia había previsto. Apenas unos días después de que Archie y Lilibet comenzaran el nuevo curso escolar, los duques de Sussex han tomado una decisión inesperada: retirar a los pequeños del centro en el que acababan de matricularlos para trasladarlos a otra escuela de la zona. El motivo no estaría relacionado con el colegio, sino con las dificultades para garantizar la seguridad durante sus desplazamientos diarios.
Archie, de siete años, y Lilibet, de cinco, solo acudieron durante dos jornadas a su primera escuela. Fueron días destinados a conocer a sus compañeros, familiarizarse con el entorno y comenzar su adaptación, pero Harry y Meghan terminaron dando marcha atrás después de recibir las recomendaciones de su equipo de seguridad.
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Según fuentes próximas a la pareja, el centro educativo había cumplido con las expectativas de los Sussex. El problema apareció al analizar cómo realizar diariamente el recorrido entre el domicilio familiar y la escuela.
La distancia y el intenso tráfico de la zona habrían complicado el dispositivo de seguridad privado con el que cuenta actualmente la familia. Uno de los incidentes registrados durante los primeros desplazamientos habría impedido que los vehículos pudieran mantenerse juntos en convoy, aumentando las dudas sobre la viabilidad de mantener esa rutina durante todo el curso.
El equipo de seguridad de Harry y Meghan había visitado e inspeccionado el colegio durante el verano, después de que ambos decidieran regresar al Reino Unido por un periodo prolongado. Sin embargo, la situación sobre el terreno solo pudo comprobarse realmente cuando comenzaron las clases y se puso en marcha el trayecto diario.
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Un amigo de los Sussex explicó a HELLO! que la situación ha sido especialmente difícil para la familia: “Es una verdadera lástima, porque les encantaba la escuela, tanto el centro en sí como los niños y sus padres”.
“Era perfecta para ellos en todos los sentidos y los niños disfrutaron mucho del tiempo que pasaron allí. Realmente querían que funcionara, pero tuvieron que tomar una decisión difícil al ver que el equipo no podía garantizar la seguridad operativa del trayecto diario”, añadió la fuente.
Los hermanos continuarán ahora su educación en otro centro de la zona. Antes del cambio definitivo, ambos habrían acudido a una jornada de prueba el lunes para familiarizarse con su nueva escuela. Harry, de hecho, fue visto acompañando a Lilibet en su primer día de educación infantil. La adaptación parece haber comenzado también en el plano social, ya que los duques de Sussex habrían sido incluidos en los grupos de WhatsApp de los padres.
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La familia ha querido dejar claro que el cambio no supone ningún reproche al colegio que abandonan. Un portavoz de Harry y Meghan recalcó que la decisión se adoptó después de consultar con los responsables de seguridad sobre la organización de los desplazamientos. “La decisión de cambiar a los niños de escuela se tomó tras consultar con el equipo de seguridad de la familia sobre los aspectos prácticos de la organización actual”, señaló.
El representante añadió que los padres están “profundamente agradecidos a todos los profesores y al personal por el cariño, la atención y el esfuerzo que han dedicado a su familia” y subrayó que “esta decisión no debe interpretarse en absoluto como una crítica a la escuela ni a la atención excepcional que los niños han recibido allí”.
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