¿Debe la FIFA replantearse el Mundial ante el calor extremo?

2026/07/19

Esta noche todas las miradas estarán puestas en Estados Unidos, mientras España y Argentina se juegan el título del Mundial de la FIFA 2026.

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La final de esta noche se disputa en el MetLife Stadium de East Rutherford, en Nueva Jersey, donde se prevé que los termómetros alcancen los 28ºC. Son dos grados por encima del umbral a partir del cual FIFPRO, la organización que representa a los futbolistas profesionales a escala mundial, recomienda aplicar medidas de refrigeración reforzadas.

Con todo, el desenlace de este torneo tan esperado llegará en un ambiente mucho más fresco que el de muchos partidos anteriores.

Un análisis de Reuters ha constatado que más de una cuarta parte de los encuentros se han disputado en condiciones de calor peligrosas, con 27 partidos que han superado una temperatura de bulbo húmedo globular de 28ºC. Este índice tiene en cuenta factores como la humedad, además de la temperatura del aire, y marca el umbral a partir del cual FIFPRO aconseja retrasar o reprogramar el partido.

La edición de este año ha coincidido con varias olas de calor encadenadas que han disparado las temperaturas globales hasta 1,39ºC por encima de los promedios preindustriales. Estados Unidos no ha escapado a esta ola de calor y en las últimas semanas ha sufrido temperaturas de hasta 40ºC.

Todo ello ha puesto de relieve las dificultades de los estadios que acogen el torneo para adaptarse al calentamiento actual del clima.

"Un estadio puede seguir funcionando, pero eso no significa que esté rindiendo bien", explica a Euronews Earth Mark Sait, director ejecutivo de la consultora medioambiental SaveMoneyCutCarbon.

"Si los jugadores necesitan más protección frente al calor y los aficionados están incómodos antes incluso de llegar a sus asientos, el margen de seguridad ya se ha reducido", añade.

Por qué el aire acondicionado no puede salvar el Mundial

El aire acondicionado se ha convertido en un tema de fuerte controversia en toda Europa tras conocerse que el calor extremo provocó 10.000 muertes adicionales el mes pasado.

Científicos de World Weather Attribution (WWA) sostienen que temperaturas tan elevadas habrían sido "prácticamente imposibles" de no ser por el cambio climático.

Sin embargo, organizaciones ecologistas han alertado del riesgo de que el aire acondicionado se generalice en todo el continente por su contribución al calentamiento global.

El aire acondicionado también alimenta el efecto isla de calor urbana, un fenómeno por el cual el aire caliente queda atrapado en infraestructuras urbanas como el hormigón y el asfalto y se libera después de nuevo a la atmósfera, lo que incrementa la demanda de refrigeración en interiores.

Los refrigerantes utilizados en los equipos de aire acondicionado liberan además gases de efecto invernadero a la atmósfera, que impulsan el calentamiento global a un ritmo mucho más rápido que el dióxido de carbono.

"En ocasiones el aire acondicionado será necesario, pero no puede convertirse en la respuesta automática a cualquier problema de calor, porque eso solo añade más demanda al sistema energético y hace que los recintos sean más caros de mantener", apunta Sait.

"La opción más inteligente es lograr primero que el edificio desperdicie menos energía antes de pedirle que enfríe más espacio", señala.

Sait recomienda a los propietarios de estadios que centren sus esfuerzos en la "rehabilitación" de sus instalaciones para optimizar los sistemas de calefacción y ventilación ya existentes.

"A partir de ahí, mejoras como una iluminación más eficiente o tecnologías de ahorro de agua pueden reducir la demanda global, mientras que un seguimiento periódico garantiza que esos cambios ofrecen resultados medibles", añade.

Cómo pueden adaptarse mejor los estadios de fútbol al calentamiento global

Rehabilitar los estadios es mucho más barato y más respetuoso con el medio ambiente que derribarlos para construir versiones nuevas. En lugar de ello, los propietarios pueden invertir en mejoras de la envolvente del edificio, como los 'tejados fríos', que consisten en aplicar pintura blanca o reflectante en las cubiertas para que absorban menos calor.

Un estudio de 2024 de University College London y la Universidad de Exeter concluyó que este tipo de cubiertas podrían haber enfriado la ciudad de Londres en alrededor de 0,8ºC si se hubieran instalado de forma generalizada durante el abrasador verano de 2018.

El acristalamiento de control solar es otra opción muy similar, ya que refleja el calor infrarrojo y deja pasar altos niveles de luz natural. Esto ayudaría a reducir la temperatura en los estadios evitando los deslumbramientos o el oscurecimiento del terreno de juego.

"La idea clave es que la rehabilitación debe hacer que el estadio funcione mejor antes de añadir más aire acondicionado", explica Sait. "Si se hace bien, reduce el consumo innecesario, baja los costes de explotación y crea espacios más frescos y seguros para aficionados, personal y jugadores".

¿Debe FIFA trasladar el Mundial por el calor extremo?

El calor extremo ha alimentado las peticiones para trasladar el Mundial a sedes más frescas o cambiar los horarios de los partidos a la noche, cuando las temperaturas suelen ser más bajas.

"FIFA y los países anfitriones deberían analizar ya la programación y la elección de estadios desde una perspectiva climática, porque la hora de un partido ya no es solo una decisión de retransmisión, se ha convertido en parte del plan de seguridad", sostiene Sait.

El experto añade que, si un estadio no puede funcionar con seguridad a determinadas horas del día, eso debería obligar a modificar el calendario de partidos. En todo caso, insiste en que la programación es solo una parte de la solución y vuelve a subrayar la necesidad de rehabilitar los estadios para dar a los organizadores más capacidad de control.