Los estudiantes colombianos lideran el uso de la IA en América Latina: expertos explican sus efectos en el aprendizaje

2026/09/20

Estudiantes en un aula sentados frente a computadoras portátiles con un pizarrón verde de fondo.

Los entrevistados señalaron que delegar en un chatbot la lectura, la redacción o los argumentos puede limitar el desarrollo de habilidades que requieren práctica propia - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

De acuerdo con los resultados del estudio Pisa 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), divulgados en septiembre de 2026, más de la mitad de los estudiantes colombianos utilizó la inteligencia artificial para el desarrollo de su aprendizaje.

El informe detalló que el 56% de los estudiantes de 15 años en Colombia recurrió semanalmente a la inteligencia artificial, la proporción más alta de América Latina. El país quedó por delante de Perú, con 54%, y Uruguay, con 53%.

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Por este motivo, Infobae Colombia consultó a Juan José Giraldo, docente de la Facultad de Ciencias del Comportamiento de la Universidad de La Sabana, y a Nelson Vargas, director de Ingeniería de Sistemas y Tecnología en Desarrollo de Software de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, sobre el impacto que la inteligencia artificial puede tener en el aprendizaje de los estudiantes colombianos.

Computadora portátil moderna en un escritorio oscuro. Su pantalla muestra una interfaz conversacional con texto desenfocado. Ambiente nocturno con iluminación sutil.
El 56% de los estudiantes de 15 años en Colombia recurrió semanalmente a la inteligencia artificial - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Los dos expertos coincidieron en que el efecto de estas herramientas no depende únicamente de la frecuencia de uso. El punto central está en determinar quién asume el proceso de leer, escribir, argumentar, resolver y tomar decisiones.

Para Juan José Giraldo, el riesgo aparece cuando el estudiante entrega a un chatbot una tarea que buscaba desarrollar una habilidad específica. El docente explicó que, en esos casos, la herramienta puede reemplazar el ejercicio mental necesario para aprender.

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“Una herramienta que ejecuta el ejercicio en lugar del estudiante impide el desarrollo de esas habilidades”, indicó Giraldo a Infobae Colombia.

Nelson Vargas planteó una distinción similar. Según explicó, la inteligencia artificial puede ampliar las capacidades de un alumno cuando ofrece explicaciones, ejemplos o retroalimentación, pero puede afectar su formación si asume por completo la tarea.

El verdadero riesgo no es que la IA piense demasiado bien, sino que nosotros dejemos de pensar, trasladándole el rol de ‘pensador’”, afirmó el director de Ingeniería de Sistemas y Tecnología en Desarrollo de Software de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz.

El docente de la Facultad de Ciencias del Comportamiento de la Universidad de La Sabana sostuvo que la comprensión lectora exige que cada persona construya el sentido de un texto. Si un estudiante pide un resumen sin realizar ese proceso, recibe el resultado, pero no necesariamente desarrolla la habilidad de interpretar la información.

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El mismo criterio aplica para la escritura. Giraldo señaló que redactar implica seleccionar, organizar y revisar ideas, además de expresarlas por escrito.

Nelson Vargas ejemplificó que un alumno puede recibir un texto bien elaborado por parte de una plataforma sin fortalecer su propia capacidad para escribir. También puede conocer la solución de un problema antes de intentarlo y perder parte del razonamiento que necesitaría frente a un caso distinto.

El experto agregó que este asunto incluye actividades como la programación. Aunque una inteligencia artificial pueda generar código, consideró necesario que los estudiantes aprendan a escribirlo para consolidar sus conocimientos.

“Si un estudiante utiliza la inteligencia artificial para que lea por él, escriba por él, resuelva los problemas por él o construya los argumentos por él, seguramente esas habilidades se desarrollen menos o no se desarrollan”, dijo Vargas.

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Juan José Giraldo señaló que redactar implica seleccionar, organizar y revisar ideas, además de expresarlas por escrito - crédito Icfes
Juan José Giraldo señaló que redactar implica seleccionar, organizar y revisar ideas, además de expresarlas por escrito - crédito Icfes

La alternativa, según los entrevistados, consiste en que el estudiante haga un primer intento y luego use la inteligencia artificial para revisar su trabajo, contrastar procedimientos, identificar errores o profundizar sobre un tema.

Giraldo explicó que la herramienta funciona como apoyo cuando formula preguntas, aporta pistas o comenta un trabajo que el alumno ya realizó. En cambio, se convierte en un atajo cuando entrega una respuesta final antes de que exista un esfuerzo propio.

“Si se les pide cerrar el chat, ¿puede el estudiante resolver un problema similar, explicarlo con sus palabras y defenderlo ante una pregunta? Si la respuesta es no, la herramienta reemplazó el aprendizaje”, señaló el docente de la Universidad de La Sabana.

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Los expertos alertaron sobre la posibilidad de que los estudiantes crean que comprendieron un tema porque leyeron una explicación clara o revisaron una respuesta generada por un chatbot.

Juan José Giraldo se refirió a la ilusión de profundidad explicativa, un fenómeno que puede llevar a las personas a sobreestimar lo que saben. Para el docente, la fluidez de los textos producidos por estas herramientas puede confundirse con una comprensión sólida.

El docente Nelson Vargas indicó que un estudiante puede entender cada paso de una solución matemática o de un código generado por inteligencia artificial. Aun así, puede tener dificultades cuando enfrenta un problema parecido, con condiciones diferentes, sin el apoyo de la plataforma.

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“La pregunta no debería ser solamente ‘¿entendió la explicación?’, sino también: ‘Ahora cierre el chatbot y demuéstreme qué puede hacer usted con lo que acaba de aprender’”, afirmó el director de Ingeniería de Sistemas y Tecnología en Desarrollo de Software de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz.

En el caso de la escritura, Vargas explicó que leer un ensayo bien argumentado no garantiza que una persona pueda formular una tesis, elegir pruebas y defender una posición por cuenta propia.

Collage de cuatro imágenes con jóvenes universitarios. Estudiantes escribiendo, leyendo libros y usando portátiles en aulas y bibliotecas universitarias.
Nelson Vargas explicó que leer un ensayo bien argumentado no garantiza que una persona pueda formular una tesis o defender una posición por cuenta propia - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

El docente de la Universidad de La Sabana propuso poner a prueba los conocimientos sin asistencia. Entre las opciones mencionó explicar un concepto de forma oral, resolver un caso nuevo o elaborar un primer borrador antes de consultar la herramienta.

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La respuesta inmediata es una de las características que puede atraer a los estudiantes hacia los chatbots. Los entrevistados consideraron que esa disponibilidad puede ser útil, aunque también puede reducir las oportunidades para enfrentar dificultades sin una solución automática.

Nelson Vargas sostuvo que aprender implica equivocarse, volver a intentarlo y evaluar distintas opciones. A su juicio, los estudiantes necesitan permanecer durante un tiempo frente a preguntas cuya respuesta no aparece de inmediato.

El error no es una falla del aprendizaje; es parte del aprendizaje”, aseguró a Infobae Colombia.

Juan José Giraldo coincidió en que la frustración y el desafío cumplen una función dentro del proceso educativo. El docente explicó que una ayuda que nunca se retira puede generar dependencia y dificultar la autonomía.

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Para el profesor de la Universidad de La Sabana, la autonomía no implica prescindir de las herramientas. El objetivo es que el estudiante pueda determinar en qué momento necesita apoyo, qué tipo de ayuda requiere y cuándo puede continuar por sus propios medios.

“Un estudiante que nunca experimenta la incertidumbre de no saber tendrá más dificultades cuando enfrente problemas reales, que rara vez tienen respuestas inmediatas”, indicó Giraldo.

El uso de inteligencia artificial también plantea desafíos para las tareas y evaluaciones que se entregan fuera del aula. Ambos expertos señalaron que un ensayo, un informe o una solución final ya no permiten establecer por sí solos cuánto aprendió el estudiante.

Primer plano de manos sosteniendo un teléfono móvil con una aplicación de chatbot abierta. Al fondo, estudiantes y un profesor en un aula con pupitres y una pizarra
Juan José Giraldo coincidió en que la frustración y el desafío cumplen una función dentro del proceso educativo - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Juan José Giraldo advirtió que las instituciones no deberían responder con prohibiciones generales. También cuestionó la confianza en detectores de textos generados por inteligencia artificial, debido a sus limitaciones y posibles sesgos.

Nelson Vargas consideró que la evaluación debe centrarse con mayor atención en el proceso. Propuso pedir a los estudiantes que expliquen sus decisiones, justifiquen sus respuestas, hagan cambios sobre una tarea y defiendan de manera oral lo que entregaron.

“Necesitamos preguntarnos cuánto de ese resultado corresponde realmente a sus conocimientos y habilidades”, afirmó el director de Ingeniería de Sistemas y Tecnología en Desarrollo de Software de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz.

El profesor de la Facultad de Ciencias del Comportamiento de la Universidad de La Sabana mencionó alternativas como los borradores sucesivos, los portafolios, las sustentaciones orales, la resolución de problemas en clase y las reflexiones sobre el camino que llevó a una conclusión.

Los dos docentes plantearon que la inteligencia artificial debe incluirse en los procesos de formación, debido a su presencia en la vida académica y profesional de los jóvenes. Para ello, consideraron necesario enseñar un uso crítico, ético y responsable.

Los dos docentes plantearon que la inteligencia artificial debe incluirse en los procesos de formación, debido a su presencia en la vida académica y profesional de los jóvenes - crédito Icfes
Los dos docentes plantearon que la inteligencia artificial debe incluirse en los procesos de formación, debido a su presencia en la vida académica y profesional de los jóvenes - crédito Icfes

Juan José Giraldo propuso proteger espacios de trabajo sin asistencia para fortalecer habilidades como la lectura, la escritura, el cálculo y la argumentación oral.

Nelson Vargas, por su parte, planteó que el pensamiento humano debe mantenerse en el nivel de decisión, mientras la inteligencia artificial cumple una función de apoyo.