Una nueva encuesta de YouGov entre adolescentes franceses y sus padres ha puesto de relieve las diferentes experiencias y actitudes de ambos hacia la inteligencia artificial, y ha revelado que los padres subestiman de forma significativa el uso que sus hijos hacen de la IA y no se sienten lo bastante respaldados como para ayudarles a entender cómo utilizarla de forma adecuada.
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La encuesta ha constatado que, mientras que el 40% de los niños de entre 11 y 12 años declara usar herramientas de IA de uso general al menos una vez por semana, solo el 26% de los padres es consciente de que sus hijos lo hacen, una llamativa diferencia de 14 puntos porcentuales. También ha revelado que el 42% de los padres no se siente en absoluto respaldado a la hora de ayudar a sus hijos a entender cómo utilizar la IA de forma responsable.
La inteligencia artificial se está integrando en prácticamente todos los aspectos de la vida de los niños, desde la ayuda con los deberes y las tareas de investigación hasta los compañeros de IA y las funciones presentes en redes sociales y videojuegos.
Aún se desconoce cuál será el impacto completo a medida que crezcan, aprendan y se relacionen con el mundo, pero el debate sobre quién debe asumir la responsabilidad está cambiando.
Para las grandes tecnológicas, 2026 ha sido un año decisivo, en el que la atención sobre el impacto de sus plataformas en el bienestar y la salud mental de los menores ha pasado a primer plano.
Desde las prohibiciones del uso de redes sociales para menores en Australia hasta la lista de demandas en Estados Unidos contra empresas tecnológicas acusadas de agravar la crisis de salud mental del país, y la última propuesta de la Unión Europea para poner coto a las plataformas, conocida como EU Kids Act, la sociedad y las autoridades examinan cada vez más de cerca cómo funcionan las plataformas digitales y cuál es la mejor manera de limitar su influencia.
Todo ello llega en un momento en que la juventud francesa sale a la calle para protestar por el deterioro de las infraestructuras escolares, la grave escasez de profesores y un sistema de acceso a la universidad considerado injusto, mientras el Gobierno pone en marcha grandes inversiones en infraestructuras de IA.
La ONG con sede en Berlín Interface encargó a YouGov (fuente en inglés) la realización de una encuesta en línea a principios de este año para analizar estas cuestiones en relación con la explosión del uso de plataformas y servicios de inteligencia artificial entre niños y adolescentes en Francia.
La encuesta se llevó a cabo en Francia entre el 24 y el 30 de junio de este año. En ella participaron 1138 padres de niños de entre 11 y 17 años y 970 menores de entre 11 y 17 años, que respondieron a un cuestionario con ejemplos de distintas categorías de IA.
Las categorías incluían IA generativa de uso general como ChatGPT, de OpenAI, y Claude, de Anthropic, compañeros de IA como Character.AI, funciones de IA generativa integradas en redes sociales como My AI de Snapchat y asistentes de voz con IA como Siri.
Los participantes fueron reclutados a partir del panel en línea de YouGov y, en el caso de los menores, con el consentimiento de sus padres.
Los niños usan más la IA y empiezan antes
Aunque la inteligencia artificial ha entrado de lleno en la corriente principal en los últimos años, la encuesta muestra hasta qué punto forma ya parte de la vida de los menores.
La adopción de herramientas de IA comienza pronto: el 56% de los encuestados de 11 a 12 años afirma que utiliza al menos un tipo de herramienta de IA generativa, como ChatGPT, una vez por semana; el 40% recurre semanalmente a herramientas de IA de uso general y el 33% usa asistentes de voz como Alexa.
Otro 23% de los niños de 11 a 12 años declaró utilizar funciones de IA integradas en redes sociales como My AI de Snapchat, y el 16%, aproximadamente uno de cada seis menores, usa compañeros de IA para chatear y conversar.
"El chatbot de IA también es como tener un amigo disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. No se cansa y siempre está de acuerdo contigo", explica Jessica Galissaire, investigadora sénior de políticas en Interface.
La investigadora de Interface añade que hay plataformas, como Character.AI, a las que los niños de 11 a 12 años ni siquiera deberían tener acceso según sus propias condiciones de uso, ya que en la UE exigen que los menores tengan 16 años.
Otra tendencia preocupante es que, cuanto más pequeño es el niño, más subestiman los padres el uso que hace de la IA.
El 56% de los niños de 11 a 12 años declaró utilizar herramientas de IA generativa con regularidad, mientras que sus padres estimaron que lo hacía el 44%. En el caso de los menores de 13 a 15 años, la cifra es del 62%, frente al 52% que calculan sus padres. Y entre los jóvenes de 16 y 17 años, el 70% usa IA con regularidad, mientras que los padres creen que lo hace el 61%, lo que muestra que la brecha se reduce con la edad, aunque el uso aumenta de forma constante en todos los grupos.
Los propios adolescentes reconocen este aumento de uso con la edad, y la encuesta refleja que sienten que la IA les mantiene en las plataformas más tiempo del que desean.
"Que el 92% de los usuarios de IA generativa diga que pasa más tiempo del que le gustaría con estas herramientas también, ya sabe, apunta a, no quiero hablar de adicción, pero sí a una sensación muy extendida de pasar más tiempo del previsto con ellas", señaló Galissaire.
Entre las distintas categorías, los compañeros de IA (59%) y las herramientas integradas en redes sociales (57%) registraron las cifras más altas cuando se preguntó a los menores si pasaban más tiempo con ellas del que querían.
Los padres quieren ayuda
La encuesta también ha puesto de manifiesto hasta qué punto los padres en Francia se sienten vulnerables a la hora de educar a sus hijos para enfrentarse a la inteligencia artificial y a los retos que plantea.
"Solo el 32% se siente lo suficientemente respaldado para ayudar a sus hijos a gestionar el uso que hacen de la IA; el 26% se siente respaldado, pero no lo suficiente, y el 42% no se siente apoyado en absoluto", indicó Galissaire, que considera que quienes son más vulnerables o utilizan menos la IA se sienten particularmente rezagados.
"Para los padres que no tienen esos conocimientos o son menos competentes digitalmente o no disponen de tiempo, es aún más complejo poner en marcha herramientas de control parental y hablar con sus hijos", añadió la investigadora de Interface.
En cuanto a quién debe ayudarles a educar y proteger a sus hijos cuando utilizan servicios y plataformas de inteligencia artificial, el panorama es complejo.
Un llamativo 51% de los padres señaló que los profesores y las escuelas deberían asumir la responsabilidad, mientras que solo el 41% consideró que las propias empresas responsables de las plataformas deberían cargar con el peso, seguidas de las autoridades públicas, con un 30%. Ello muestra que los padres creen que la cuestión debe abordarse tanto desde los gobiernos y las instituciones educativas como desde las empresas de IA responsables de las plataformas.
Qué se está haciendo
Las conclusiones del informe plantean interrogantes sobre hasta qué punto el Kids Act que ha propuesto la UE protegerá de forma efectiva a los menores que ya utilizan servicios de IA a una edad temprana, especialmente cuando muchos padres dicen que no se sienten lo bastante apoyados para ayudarles.
La Comisión Europea presentó su propuesta en septiembre como una forma de reforzar la responsabilidad de las plataformas y trasladar la carga a las grandes empresas tecnológicas para que hagan sus servicios más seguros para los menores.
"Hoy, nuestros hijos interactúan con las tecnologías más sofisticadas jamás creadas... Nuestro Kids Act invierte la carga de la prueba, son las plataformas las que deben demostrar que son seguras por diseño", afirmó en septiembre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
La propuesta contempla límites de edad, controles parentales y una ofensiva contra las funciones "adictivas" incorporadas a las redes sociales, las plataformas de vídeo y los chatbots de IA.
También prevé una prohibición total del uso de redes sociales para los menores de 13 años, mientras que los jóvenes de hasta 15 años podrían crear "mini cuentas", perfiles limitados y fuertemente supervisados vinculados al perfil de un progenitor.
Pero Galissaire considera, a partir de los resultados de la encuesta, que los controles parentales y las restricciones de edad no serán suficientes.
"Soy más partidaria de obligar a las plataformas a ser seguras por diseño que de imponer prohibiciones por edad, que son difíciles de aplicar por muchas razones y, además, no parecen funcionar", sostiene.
También advierte de que las prohibiciones de redes sociales "dan una falsa sensación de seguridad mientras no se apliquen correctamente, porque los padres pueden pensar: vale, hay una prohibición, así que puedo dar un teléfono a mis hijos y dejar de vigilar lo que hacen".
Y añade: "La regulación por sí sola nunca será suficiente. La prevención y el empoderamiento también deben desempeñar un papel fundamental".