El uso de redes sociales por niños pequeños empeora sus notas del cole

2026/08/06

Los niños que empiezan a usar las redes sociales a una edad temprana parecen tener más dificultades en el colegio que quienes abren cuentas en estas plataformas solo cuando son mayores, según una nueva investigación.

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El estudio, publicado en 'Nature Human Behaviour', analizó a más de 5.000 alumnos del norte de Italia de 7 a 16 años.

El trabajo se basa en una combinación de datos procedentes de un cuestionario sobre hábitos de uso de medios digitales y de calificaciones estandarizadas recogidas de forma longitudinal en segundo, quinto, octavo y décimo curso, en las asignaturas de italiano, matemáticas e inglés.

Específicamente, al evaluar en octavo curso (habitualmente entre los 13 y 14 años), los alumnos que se incorporaron a las redes sociales a los 11 o 12 años obtuvieron peores resultados en italiano y en matemáticas que aquellos que esperaron más tiempo para empezar a usar estas plataformas.

Y al evaluar en décimo curso (entre 15 y 16 años), el impacto no solo se mantenía, sino que se ampliaba, sobre todo en matemáticas y entre quienes habían estado expuestos a las redes sociales antes de los 13 años.

Según los investigadores, este impacto negativo está relacionado con las distracciones del teléfono móvil en momentos clave del día.

Aunque el uso de las redes sociales desde edades tempranas parece estar asociado a un peor rendimiento en italiano y matemáticas, lo mismo no ocurre con el inglés, que los alumnos italianos suelen aprender como primera lengua extranjera, según subraya el estudio.

Los autores apuntan que esta diferencia podría estar vinculada a la gran cantidad de contenido en inglés disponible en las redes sociales, que puede ofrecer un aprendizaje informal a sus usuarios.

La investigación sobre la relación entre las redes sociales y la infancia está en auge, y este trabajo se alinea con los resultados de análisis recientes que estudian el impacto del uso de estas plataformas en el rendimiento educativo y cognitivo de los escolares.

A partir de estos resultados, los autores destacan la necesidad de programas de alfabetización digital en los centros educativos, proponen regular los mecanismos de interacción de las plataformas usadas por menores y señalan la conveniencia de introducir políticas que retrasen el acceso de los niños a las redes sociales.

Un estudio oportuno

Este estudio llega en un momento especialmente delicado para el debate sobre las redes sociales.

Después de que Australia se convirtiera en el primer país del mundo en prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, el debate se extendió a los países europeos y a las instituciones de la Unión Europea (UE).

A comienzos de este verano, los diputados franceses aprobaron un proyecto de ley que veta el acceso a las redes sociales a los menores de 15 años, y medidas similares se están debatiendo en España y en el Reino Unido.

En el plano comunitario, las discusiones también avanzan hacia normas más restrictivas sobre el uso de las redes sociales por parte de los menores. En julio, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentó un informe de expertos sobre este asunto y afirmó que cada vez hay más evidencias a favor de fijar una edad mínima para acceder a estas plataformas.

El informe, sin embargo, no respalda una prohibición general de las redes sociales como la adoptada en Australia, sino que subraya la necesidad de una estrategia de 'safe by design', que atribuya parte de la responsabilidad a las propias plataformas digitales.

Pese a que el debate sobre las redes sociales está en primer plano, Italia, el país donde se llevó a cabo el estudio, no ha ocupado un lugar especialmente central en esta discusión.

En junio, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, afirmó que su Gobierno no impulsará una prohibición de las redes sociales, ya que es una medida que puede sortearse con facilidad.

Este argumento suele esgrimirse entre los críticos de la medida y cuenta con el respaldo de algunos estudios realizados en Australia, que muestran que los métodos de verificación de la edad no son eficaces.