Antes de que se celebren los Oscar, hay circuito que suele marcar al ganador y funcionan como precursores de los premios de la Academia. Quien los barre se lleva la estatuilla... casi siempre. Estos son tres casos en los que un actor ganó el Oscar sin haber ganado ninguna de esas ceremonias previas, y el último de ellos sigue siendo prácticamente irrepetible.
Desde 1996 estas ceremonias han sido: los Critics Choice Awards, los Globos de Oro, los BAFTAS y los premios de los 4 sindicatos más importantes de Hollywood (el DGA de directores, el PGA de productores, el SAG de actores y el WGA de guionistas). Usualmente, tanto las películas como los directores y sobre todo los intérpretes suelen estar nominados o ir ganando en estas diferentes ceremonias a lo largo de los 2 meses que dura la temporada de premios, haciendo que muchas veces el Oscar sea predecible.
Por ejemplo, este año Jesse Buckley fue la favorita desde el principio para ganar el Oscar a la mejor actriz principal al ganar en todas las precursoras sin oposición, haciendo obvia su victoria en los Oscar. Por el contrario, Michael B. Jordan se alzó con el Oscar al mejor actor protagonista pese a que solo ganó el premio SAG.
Sin embargo, aunque muchas veces parezca obvio quien va a ganar el Oscar, se han dado sorpresas muy inesperadas, casos las muy difíciles de repetirse en los que un intérprete ganó el Oscar sin haber conquistado ninguna ceremonia precursora. Hoy vamos a recordar las 3 instancias más sorprendentes que han ocurrido en los últimos 25 años, ordenadas desde la más probable a la más imposible.
Adrien Brody (2003): el chico nuevo se impone a los veteranos
Corría el año 2003, y la categoría de Mejor actor en los Oscar estaba repleta de leyendas, pues los nominados eran Daniel Day-Lewis por Gangs of New York, Jack Nicholson por A propósito de Schmidt, Michael Caine por El americano impasible y Nicolas Cage por Adaptation. El ladrón de orquídeas.
En un primer momento, parecía una carrera entre Nicholson y Day-Lewis, ya que ambos empataron en los Critics Choice Awards, y posteriormente se repartieron el Globo de Oro (para Nicholson) y el BAFTA y el SAG (para Day-Lewis). Finalmente, el ganador del Oscar fue Adrien Brody por El Pianista, quien con 29 años se convirtió en la persona más joven en ganar en esta categoría, pese a no estar nominado en los Critics Choice y haber perdido en los Globo de oro, BAFTA y SAG.
Pero entonces ¿Por qué ganó? La respuesta es muy sencilla, pues Brody, a diferencia de los otros nominados, nunca había ganado un Oscar. Hay que recordar que por aquel entonces Jack Nicholson ya tenía 3 a sus espaldas, Michael Caine había ganado 2 a Mejor Actor de Reparto, Day-Lewis solo había ganado el primero de sus 3 premios y Cage ya había ganado uno. Por lo tanto, el premio para Brody se puede interpretar como una especie de bienvenida a la industria.
Denzel Washington (2002): David contra Goliat
En 2002 Russel Crowe parecía imparable. Después de haber ganado el Oscar a Mejor actor principal por Gladiator, era el favorito para ganar el premio por segundo año consecutivo (algo que solo han conseguido Spencer Tracy y Tom Hanks) por su brillante interpretación en Una mente maravillosa.
Al fin y al cabo, interpretaba al matemático John Nash, quien fue un personaje real (algo que la academia suele premiar muy a menudo) y protagonizaba la película favorita de la temporada (normalmente, si tu película está nominada a Mejor Película, las posibilidades para ganar un premio de interpretación se disparan).
Por si eso fuera poco, los otros nominados que eran Sean Penn por Yo soy Sam, Tom Wilkinson por En la habitación y Will Smith por Ali, no tenían ninguna posibilidad contra Crowe.
Esto quedó patente conforme avanzaba la temporada de premios, pues el intérprete australiano completó el pack de percusores al ganar en los Critics Choice Awards, Globos de Oro, BAFTA y SAG (situación exactamente similar a la de Jesse Buckley durante este año).
Y, aun así, en la noche de los Oscar, el premio a Mejor actor se lo llevó Denzel Washington por Training Day (cinta que solo estaba nominada a Mejor Actor y a Mejor Actor de Reparto para Ethan Hawke, cosa que no tiene sentido, pues en la película está claramente protagonizada por el segundo, siendo el primero un antagonista).
De esta forma, Washington se convirtió en el segundo actor afroamericano en ganar el premio (en una gala donde Halle Berry se convirtió en la primera y hasta ahora única actriz afroamericana en ganar el Oscar a Mejor Actriz principal por su papel en Monsters Ball) logro impresionante teniendo en cuenta que no fue nominado en los Crtics Choice ni en los BAFTA y que perdió en los Globos de oro y SAG.
Este caso es increíble por varias razones. Para empezar, a diferencia de lo que ocurrió al año siguiente con Brody, la carrera de Mejor Actor estuvo muy dominada desde el principio por un claro favorito, por lo que no hubo una fragmentación a lo largo de la temporada que a primera vista pudiese favorecer un giro en el último momento.
Por otra parte, pese a que Russell Crowe ya había ganado un Oscar el año anterior, hay que recordar que Denzel Washington también había ganado un Oscar, concretamente a Mejor Actor de Reparto por Tiempos de gloria en 1990.
Aun así, Washington consiguió alzarse con la estatuilla debido a una combinación de factores como el hecho de que Crowe ya había ganado el año anterior (siendo demasiado reciente) y a su popularidad como actor (llevaba siendo uno de los actores más reconocidos en Hollywood desde la década de los 90 y aún no había ganado en la categoría).
Marcia Gay Harden (2001): un caso único
La carrera por ver quien ganaba el Oscar a Mejor actriz de reparto en 2001 se recuerda como una de las más competitivas y fragmentadas de los últimos años (junto a la de Mejor actor de reparto de 1999). En la ceremonia de ese año, las nominadas eran Judi Dench por Chocolat, Kate Hudson y Frances McDormand por Casi famosos y Julie Walters por Billy Elliot.
Fue un año en el que no hubo una clara favorita. En los Globos de oro la vencedora fue Hudson, mientras que McDormand, su compañera de reparto, fue reconocida en el Critics Choice Award por su papel en la misma película y en Jóvenes Prodigiosos. Tras esto, Walters ganó en los BAFTA y Dench en el SAG. Fue este clima de incertidumbre el que propició que Marcia Gay Harden ganase el premio por su papel en Pollock: La vida de un creador.
Esta victoria no tiene precedentes, pues a diferencia de Washington y Brody, Harden no estuvo nominada en ninguna de las 4 ceremonias precursoras. Normalmente este hecho suele garantizar una derrota segura (a lo que hay que añadir que Pollock no estaba nominada a Mejor Película, pues solo contaba con otra nominación, la de Mejor Actor principal para Ed Harris, quien dirigía la película), pero en su caso, fue precisamente esa ausencia la que le garantizó la victoria.
Al fin y al cabo, cada una de las 4 interpretes contra las que competía ya habían ganado en una ceremonia precursora, lo que le dio a esta carrera un equilibrio entre todas las nominadas.