Los simbólicos gestos de Felipe VI que pasaron desapercibidos en la final del Mundial: “Parecía un padre abrazando a sus hijos”

2026/07/21

Felipe VI cumplió su promesa. Después de no poder asistir a uno de los partidos de la Selección por problemas de agenda, el Rey aseguró que, si España alcanzaba la final del Mundial, estaría en la grada para apoyar al equipo. Y así fue. Este pasado domingo viajó hasta Nueva York acompañado por la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía para presenciar en directo la victoria de España frente a Argentina y celebrar, junto a los jugadores, un título que ya forma parte de la historia del deporte español.

Más allá de las imágenes de la Familia Real en el palco o sobre el césped tras el pitido final, hubo un detalle que llamó especialmente la atención. La forma en la que Felipe VI vivió el encuentro y, sobre todo, cómo felicitó a los futbolistas tras conquistar el Mundial dejó entrever una faceta mucho más espontánea y cercana de la habitual.

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Para profundizar en ello, Infobae ha hablado con Cristian Salomoni, criminalista experto en lenguaje no verbal y director del Instituto Internacional de Análisis de la Conducta (IIAC), quien ha analizado la comunicación no verbal de los reyes y de sus hijas durante una noche cargada de emoción.

“Cuando analizamos a un jefe de Estado solemos fijarnos en sus gestos de autoridad: la postura, el control emocional o la forma de ocupar el espacio. Sin embargo, ayer ocurrió algo mucho más interesante“, explica Salomoni.

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Para el experto, durante varios momentos del encuentro el monarca dejó a un lado el papel institucional para reaccionar con la naturalidad de cualquier aficionado. “En varios momentos del partido, Felipe VI dejó de gestionar su imagen y empezó a reaccionar como cualquier aficionado. Y esa diferencia parece pequeña, pero no lo es“, asegura.

Final Copa Mundial de la FIFA 2026 – Argentina Vs España - Medallas
La familia real celebra la victoria de la selección española de fútbol. (Photo by JUAN MABROMATA / AFP)

Salomoni explica que las personas acostumbradas a ejercer posiciones de liderazgo suelen mantener un elevado nivel de autocontrol incluso cuando viven emociones intensas. Sin embargo, durante la final observó una secuencia diferente. “Primero apareció la reacción y después volvió el protocolo. No es una pérdida de control. Es confianza“.

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Uno de los momentos que más llamó la atención del especialista llegó tras el pitido final, cuando Felipe VI bajó al terreno de juego para felicitar a los jugadores de la Selección. “Me dio mucha ternura. Parecía un padre abrazando a sus hijos, literalmente“, afirma. Una sensación que, según explica, fue mucho más allá del protocolo institucional. ”Se veía como un padre. Ellos lo abrazan y todo. Me pareció muy tierno, más allá de la institución“.

En su opinión, esa cercanía fue una de las imágenes más potentes de la noche, aunque lamenta que la retransmisión apenas mostrara esos instantes. “Había mucha química con los jugadores. Lástima que no hubo una buena realización y solo se centraron en la entrega de las medallas con Trump“.

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El rey Felipe y la reina Letizia en la final del Mundial. (Europa Press)
El rey Felipe y la reina Letizia en la final del Mundial. (Europa Press)

La reina Letizia también fue objeto de análisis. Para Salomoni, disfrutó del partido, aunque sin perder en ningún momento la capacidad de controlar cuanto sucedía a su alrededor. “Ella disfrutaba del partido, pero sin dejar de registrar quién la miraba, dónde estaban sus hijas y qué exigía cada momento“, explica.

Y resume su comportamiento con una reflexión que considera muy representativa de la comunicación no verbal de la reina: “Su poder no está en ocupar el centro, sino en decidir cuándo la escena puede ser familiar y cuándo debe volver a ser institucional“.

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La princesa Leonor, heredera al trono, optó por un papel mucho más contenido durante la celebración. Una actitud que también llamó la atención del experto. “Leonor apenas lidera la escena. Y esto sí me parece interesante. Es la heredera. Sin embargo, durante la celebración adopta un papel bastante reactivo. Yo me hubiera esperado algo más. Sé que no quería ser la protagonista, pero...“, señala.

En cuanto al vestuario elegido por la princesa Leonor y la infanta Sofía, Salomoni considera que el mensaje visual no fue el más acertado. “Lo que menos me convence es la decisión de vestirlas como una especie de negativo fotográfico: una de blanco y rojo; la otra de rojo y blanco. Es una idea simpática para una fotografía familiar, pero para este evento lo es menos“, opina.

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La infanta Sofía y la princesa Leonor en la final del Mundial. (CASA SM EL REY)
La infanta Sofía y la princesa Leonor en la final del Mundial. (CASA SM EL REY)

Aun así, reconoce que desconoce si el protocolo permitía otra elección, aunque cree que una apuesta diferente habría reforzado el mensaje. “No sé si podían ir con la camiseta oficial, porque desconozco el protocolo, pero hubiese sido más congruente. Hubiese sido más fuerte a nivel comunicativo, en redes, en la historia...“.

Entrega de premios tras la victoria de España ante Argentina en la final de la copa del mundo d fútbol. REUTERS/Mike Segar
Entrega de premios tras la victoria de España ante Argentina en la final de la copa del mundo d fútbol. REUTERS/Mike Segar

Más allá del componente deportivo, el experto también pone el foco en el contexto institucional de la velada. Los reyes compartieron palco con Donald Trump en un momento especialmente delicado para las relaciones entre ambos países.

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“Se hizo un gran trabajo de diplomacia. Tanto el rey como la Reina estuvieron al lado de una persona que había hablado muy mal de España durante el último mes y, aun así, se mostraron cordiales. Ese ejercicio de diplomacia también se vio en la comunicación“, concluye.