La extinción de un fuego no supone el cese del peligro en los territorios afectados. La posible llegada de lluvias y tormentas a los epicentros de los devastadores incendios que se han producido este verano en España provocará el arrastre de cenizas y otros residuos y causará la contaminación de las aguas, ha advertido la organización ecologista Greenpeace, que exige una rápida gestión de los terrenos. El grupo a favor dle medio ambiente solicita esta actuación a las comunidades autónomas y al Gobierno central para aplicar las medidas de retención de sedimentos y prevención de la erosión de los suelos en estas próximas semanas, cuando se concentra el mayor riesgo.
Las lluvias posteriores a los incendios arrastran cenizas, sedimentos, metales y otros contaminantes hacia ríos, embalses y acuíferos. Esto supone un grave efecto sobre la calidad de las aguas subterráneas y superficiales, el abastecimiento a diferentes municipios, los ecosistemas acuáticos, la biodiversidad e, incluso, sobre la seguridad de las personas.
Es vital evitar que chapapote del monte provoque una mayor pérdida de suelo e impactos más graves sobre ríos, embalses y abastecimientos de agua
Mónica Parrilla
Greenpeace
La organización habla de que para prevenir el “chapapote del monte”, es imprescindible una respuesta inmediata y especializada que “evite una mayor pérdida de suelo e impactos más graves sobre ríos, embalses y abastecimientos de agua”, explica Mónica Parrilla, responsable de la campaña de incendios en Greenpeace.
Los 44 grandes incendios forestales que han azotado España en lo que va de año, a fecha de 20 de agosto, han dejado 262.030 hectáreas de superficie quemada, según datos ofrecidos por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Las comunidades autónomas tienen las competencias para restaurar el terreno

Frente a la virulencia y el ascenso en intensidad de estos fenómenos, debido al cambio climático, cuidar y preservar los suelos es algo fundamental.
La organización pide que no se deje de lado la necesidad de estabilizar el terreno, ya que prevenir la contaminación de cursos de agua y evitar una erosión que produzca pérdidas irreversibles de suelo es especialmente importante en un país con más del 70% de su territorio en riesgo de desertificación.
Entre todas las medidas, destacan aquellas que se quieren implantar en laderas y zonas de fuerte pendiente, donde cabe priorizar la instalación de acolchados, también conocidos como mulching, y de otras estructuras de retención, como fajinas (un montón de ramas, leña o restos vegetales que se agrupan juntos y forman una especie de cilindro alargado), diques y barreras con troncos y ramas, siempre lo suficientemente resistentes para frenar los arrastres de sedimentos.
Aunque estas no son las únicas actuaciones, sino que se complementan con la protección puntual de cauces, drenajes y estructuras de paso para evitar obstrucciones, así como con el control de zonas donde se erosiona el terreno, como surcos, cárcavas o pequeños deslizamientos.
El ‘mulching’ (acolchado) es el método más efiaz para conservar el suelo
Las comunidades autónomas son las que disponen de las competencias para la restauración en las zonas afectadas por incendios. No obstante, ante la magnitud de los fuegos, que han traspasado autonomías, Greenpeace también pide al Gobierno central que actúe en sus competencias, como la coordinación general, el apoyo técnico y financiero, la gestión de cuencas hidrográficas intercomunitarias o la conservación de espacios de interés nacional.
El acolchado recibe amplio consenso científico y se establece como una de las medidas de emergencia postincendio más eficaces para conservar el suelo. Se trata de una técnica de emergencia en la que una capa de material orgánico cubre el suelo calcinado para frenar la erosión y proteger el ecosistema. Esta técnica reduce el arrastre de agua por la superficie, facilita que el suelo absorba esa agua y acelera la recuperación del ecosistema, especialmente durante el primer año tras el incendio, cuando el riesgo de pérdida irreversible de suelo es máximo.