Antes de ser el hombre de la segunda estrella, Luis de la Fuente fue el hijo de la Berti: el menor de cinco hermanos en una casa de Haro donde las largas ausencias de un padre marino mercante se sostenían con la presencia de una madre y la fuerza de los vínculos familiares.
De aquel hogar riojano conserva una manera de entender la vida que también ha llevado al vestuario: el cariño como vínculo, el respeto como norma y la certeza de que nadie llega tan lejos solo como acompañado. En su idea de la Selección hay algo de aquella casa: personas distintas que aprenden a reconocerse en un mismo propósito.
Su curiosidad por la Historia lo llevó hasta Roma, pero en la figura de Marco Aurelio encontró algo más cercano que un emperador lejano: una forma de pensar en la que reconocía su propia educación.
El esfuerzo, la templanza y la disposición a levantarse después de cada golpe ya estaban en su vida antes de que supiera llamarlos estoicismo. No abraza la filosofía como un catecismo nuevo, sino como quien encuentra palabras para convicciones antiguas; de sus lecturas toma aquello que le ayuda a vivir y a comprenderse mejor.
EL ESPAÑOL le concede el premio León al éxito deportivo en la XI edición de los Premios Los Leones, un reconocimiento al seleccionador que ha conducido a España hasta su segunda corona mundial, pero también al camino recorrido y a su manera de ejercer el mando.
Campeón de Europa y del mundo, y desde este lunes mejor entrenador del año, De la Fuente sigue colocando el proceso por delante del desenlace y repartiendo el mérito entre quienes trabajan a su lado. Los títulos ya tienen su lugar en la memoria del fútbol español; él aspira, además, a ocupar otro en la de sus jugadores: el de una buena persona que estuvo cerca cuando la necesitaron.
P.- Luis, esta conversación es porque EL ESPAÑOL le concede el premio León al éxito deportivo después de llevar a España a ganar la segunda estrella. ¿Qué significa cuando uno recibe un premio no solo por un resultado, sino también por su manera de alcanzarlo y su propia trayectoria?
R.- Bueno, primero uno entiende que el premio es más que compartido. Es un premio en el que participan y son de vital importancia un grupo de personas que trabajamos codo con codo, un grupo de técnicos sensacional y todos los departamentos de la Real Federación Española de Fútbol, especialmente el staff técnico y los jugadores maravillosos. Por eso siempre hablo de los premios colectivos que se dan a una persona, pues me parecen que se tienen que ajustar a la realidad trasladándolo a todo el colectivo, ¿no?, a todo el grupo de trabajo. Eso me gusta hacerlo.
Pero sí me gusta también mucho… soy de los que valoro mucho más el proceso y el recorrido más que el logro en sí. Y es verdad que poner en valor la manera de haberlo conseguido, el recorrido, las formas, pues yo creo que le da todavía mucha más trascendencia, mucha más importancia, insisto, al logro que se consigue luego, posteriormente.
P.- Hay una pregunta que me llevo haciendo desde la final del Mundial. Cuando terminó todo aquel día y por fin se queda unos minutos solo, ¿qué persona o qué momento se le vino primero a la cabeza? ¿Lo recuerda?
R.- Mira, yo ese momento, que se pasan esos segundos o esos minutos de euforia, que obviamente estás compartiendo y disfrutándolo con todo el grupo de trabajo y ves la felicidad en la cara de todos los colaboradores, de todos tus compañeros de trabajo, de todos tus amigos y de la familia, y luego ya lo vas trasladando a todo un país, esa satisfacción grande…
Pues luego, obviamente, cuando ya estás un poco más calmado y piensas, normalmente yo siempre me acuerdo mucho de la gente de mi familia y, sobre todo, especialmente de los que no están. Me hubiera gustado disfrutar con ellos de un momento tan emotivo, tan bonito y de tanta felicidad.
Y es ese punto en el que, cuando uno está más tranquilo y bajan las pulsaciones, pues te acuerdas de todos ellos, insisto, y de que a la familia nos hubiera gustado disfrutar todos juntos.

Luis de la Fuente, con el trofeo del Mundial de fútbol.
RFEF
P.- Ha pasado de ser un seleccionador que llegó a la Absoluta con un perfil bajo, siendo un hombre de la casa, a campeón de Europa y del mundo y ser nombrado mejor entrenador en el Balón de Oro. ¿Se acuerda aún de los que consideraban que no estaba preparado para el cargo?
R.- No, porque yo no soy una persona que miro para atrás. Me gusta más el presente y el futuro. Y al final el tiempo te da y te quita la razón. Ese es el mejor juez, ese sí que es un juez infalible.
Yo he hecho lo que tenía que hacer y todos esos momentos, a mí, siendo de la manera que soy, con mi carácter, me sirvieron para intentar ser mejor. Estoy muy agradecido, porque me hicieron sacar lo mejor de mí, exigirme más e intentar cada día seguir creciendo.
He conseguido todo eso y además la gente que, en el otro sentido, me empujaba y me animaba -que creo que era mucha más-, pues obviamente son los que al final me han traído hasta aquí. Y disfruto, insisto, de todas esas situaciones y estoy muy agradecido a todas ellas.
"No soy una persona que mire para atrás. El tiempo te da y te quita la razón, ese sí que es un juez infalible"
P.- De todo lo que explica el éxito -talento, método, convivencia, confianza-, ¿qué parte lleva más claramente la firma de Luis de la Fuente?
R.- Cuando llegué al cargo, siempre dije que traíamos una idea. Un modelo, basado obviamente en una idea muy sólida, que yo llevaba trabajando durante mucho tiempo, pero en la que queríamos aportar algunos matices y alguna evolución, porque el fútbol va cambiando. Esto cambia ahora y cambiará en los próximos años de nuevo, y hay que estar en constante evolución.
Quería adaptar los futbolistas, el conocimiento que teníamos de la cantera, a esa idea para fortalecerla, para mejorarla y para seguir evolucionando. Creo que ha sido una de nuestras fortalezas y ese ha sido un poco el primer mensaje y el que hoy seguimos manteniendo. Una idea con una evolución, con un crecimiento, con un desarrollo que hay que seguir manteniendo porque cada día los retos son más complicados y cada vez hay mayor dificultad para mantener el nivel que hoy tenemos.
Pero seguimos apostando por esta idea y este modelo, basado fundamentalmente en, insisto, una idea primera que siempre ha desarrollado la Real Federación Española de Fútbol durante hace ya muchos años, pero que con el tiempo cada seleccionador ha ido aportando matices que han ido reforzando y mejorando ese modelo.
P.- Usted ya conocía a muchos de sus futbolistas desde las categorías inferiores. ¿Cómo se transforma una relación con un chico de 16 años cuando después debe decirle, ya convertido en estrella, que no juega o que no va convocado?
R.- Pues fundamentalmente la relación radica en un detalle muy importante, que es el respeto, y un proceso de madurez en el que los futbolistas, obviamente, desde los 16 años hasta hoy han ido cambiando y yo también soy distinto al de hace dieciséis años.
Pero esta relación empezó hace ya muchos años con todos: con unos hace 12 años, otros 10, otros nueve, otros ocho, etcétera, etcétera. Pero siempre basada en un aspecto innegociable, que es el respeto. Y en ese respeto hacemos todo lo que tenemos que hacer.
Y cuando uno habla con respeto y, sobre todo, alguien que ya ha madurado lo suficiente como para entender que esa evolución se produce y que la exigencia se tiene que producir, pues obviamente los jugadores entienden y aceptan siempre de buen grado cualquier sugerencia, cualquier proposición y cualquier aspecto que les va a hacer a ellos un poco mejores.

Luis de la Fuente, tras sustituir a Lamine Yamal en uno de los últimos partidos de la Selección.
Reuters
Esto consiste en ayudarles a mejorar en todo, pero obviamente en lo futbolístico. Gracias al trabajo que realizan en sus clubes van creciendo y aquí tienen que adaptarse también a otra realidad. En algunos casos no son tan protagonistas como en sus clubes. Esa realidad es la que tienen que entender y aceptar con respeto, y aceptando que las normas establecidas son las que marcamos ya hace muchos años.
P.- Nos ha llegado una segunda era dorada de la Selección apenas 15 años después de la primera. Usted llega a la RFEF inmediatamente después de aquellos éxitos, en 2013. Es decir, que los vive -respetando las lógicas distancias- como un aficionado como nosotros. ¿Hay algo concreto de aquella Selección que admirara, cogiera y haya tratado de mantener en cada equipo que ha dirigido hasta la Absoluta?
R.- Sí, sí, sí. Mira, yo creo que lo importante es que todo nace, insisto, en una idea futbolística reconocida mundialmente, que identifica además esa idea con el fútbol español, que ha sido algo que ya puso en práctica la Real Federación, a nivel de selecciones, hace mucho tiempo.
Y yo desde hace ya 13 años, cuando me incorporé, ya la teníamos aquí, bueno, ya estaba totalmente institucionalizada y los futbolistas ya tenían interiorizada esa idea. Lógicamente, ellos también eran unos críos cuando empezaron a asimilar esos conceptos que aquí les transmitíamos para que fueran creciendo con ellos y también que esa idea fuera evolucionando por la aportación de cada jugador, con su singularidad, con sus peculiaridades, con los matices que aporta cada futbolista.
Creo que eso es lo más importante: haber sido fieles a esos comienzos, a esas ideas que fueron la génesis de todo esto, y luego haber sido valientes para ir evolucionando esa idea. Insisto, en cada época, con su correspondiente seleccionador, porque en todas las épocas ha habido muy buenas selecciones.
La nuestra es la que más éxitos ha tenido, pero todas son producto, insisto, del desarrollo de esa idea. Y todos los seleccionadores hemos sido fieles a ella. Con la humildad y la valentía de dar los pasos necesarios para modificarla y evolucionar, porque, insisto, los tiempos no son los mismos. Hoy, el 2026 no es lo mismo que 2010, o 2008, o 2004. Los tiempos cambian y el fútbol también va evolucionando.
P.- Los finales rara vez son fáciles y a todos nos dolió aquel Mundial de 2014. Con esta Selección, de cara a un horizonte que esperemos sea lejano, ¿le preocupa más una relajación del vestuario o que desde fuera se dé por hecho que España debe ganarlo todo?
R.- Mira, no. Dos cosas. Con relación a la relajación, te garantizo que eso no se va a producir. Seguro que no. Nosotros somos un grupo que tenemos las ideas muy claras, lo hemos hablado siempre. Nuestra tarjeta de presentación se firma con la mejora constante y ser hoy mejor que lo que fuimos ayer, y seguir evolucionando y creciendo y consiguiendo hitos cada día más importantes.
"Garantizo que no se va a producir una relajación en el vestuario de esta Selección tras ganar el Mundial"
Esa relajación, seguro que no. Y con respecto a que se pueda llamar un ciclo y que la crítica pueda demandar que se siga ganando, este equipo es jovencísimo. Hay Selección para muchos años, pero también siendo consciente -y tiene que entenderlo todo el mundo- de que ganar y ganar y repetir eso es muy difícil, es imposible. No se puede ganar siempre.
Entonces habrá que entender y educar a la gente a darle la importancia que tiene la posibilidad de ganar. Yo siempre digo que el éxito radica fundamentalmente en tener la posibilidad de ganar, no ya ganar, que eso ya es muy difícil. Estar en disposición de ganar, y eso es lo que creo que estamos preparados para hacer: siempre estar compitiendo en esa línea.
Ganar, luego, pues hay muchas cosas que te llevan a ganar y otras a no hacerlo. Pero tenemos que acostumbrar también y educar a los aficionados y a todo el mundo que tenga que hacer crítica, crítica constructiva, pues que en el deporte se puede ganar y se puede perder. Y además normalmente en el deporte se pierde más que se gana siempre.
P.- Antes del seleccionador estuvo el niño de Haro, el menor de cinco hermanos, con un padre marino mercante que pasaba largos periodos fuera y una madre que sostenía la casa. ¿Qué hay de aquella familia en la manera de dirigir hoy a la Selección?
R.- Bueno, pues precisamente eso: el haber vivido en un ambiente de tremendo cariño, de tremendo amor, de unión, de concepto familiar. Para mí el concepto familiar es decisivo en cualquier relación personal.
¿Por qué? Pues porque en mi caso eran precisamente esos lazos, esas raíces, ese sentimiento, lo que nos mantenía unidos y eso nos hacía mucho más fuertes a todos, en el plano individual y en el colectivo.

Mural en Valencia dedicado a Luis de la Fuente.
Europa Press
Y luego mis experiencias en la vida, con mis amigos, con mis clubes, con mis otros entrenadores, mis profesores, siempre me enseñaron que la unión hace la fuerza. Y un grupo bien avenido, con un mismo objetivo y trabajando todos por un bien común, llega más lejos que la individualidad.
Estoy educado en esos conceptos, en esos principios, en esos valores, y trato de transmitirlos a mi grupo de trabajo siempre. Y luego, obviamente, la parte talentosa: acertar con la elección de los jugadores para que puedan, insisto, primero aceptar estas normas, entre comillas, y por supuesto luego desarrollar ese concepto futbolístico, esa idea que es la que tratamos de poner en práctica.
P.- Conociendo su admiración hacia la historia y la filosofía, y concretamente el Imperio Romano, he intentado estos días empaparme un poco de la figura de Marco Aurelio. Él llegó a gobernar Roma en un tiempo de guerras, epidemias y tensiones; y en su caso ha contado que los 18 meses en el paro, con tres hijos, fueron el momento más duro de su vida.
Salvando otra vez todas las distancias, ¿cree que las dificultades enseñan a mandar mejor que el éxito?
R.- Sí, sí, por supuesto. Bueno, son dos partes importantes en la formación de la persona, sí. Pero las dificultades te hacen vivir la vida seguramente en su auténtica realidad.
Yo te decía antes que en el deporte y en la vida se pierde más que se gana, y hay que estar preparado para superar esos momentos difíciles, contratiempos, circunstancias que se te dan en la vida y vicisitudes que se presentan ante situaciones complicadas y que hay que tener capacidad para superarlas.
Por supuesto que las dificultades, el sufrimiento, el esfuerzo, el trabajo, la superación… Todo eso. Yo digo sufrimiento porque es que la vida es sufrimiento y el deporte yo no lo entiendo sin sufrimiento.
Y siendo capaz de superar eso estás más cerca de conseguir objetivos, que luego te dará también la parte más benévola de la vida y del deporte, pero sabiendo que luego de nuevo te van a golpear otra vez y hay que volver a levantarse, a recomponerse y a seguir avanzando. Eso es un poco mi filosofía de vida. Un poco todo lo que a mí me inculcaron de pequeño.
"Al empezar a leer sobre Marco Aurelio, me di cuenta de que, sin saberlo, estaba educado en la filosofía estoica"
Con respecto a Marco Aurelio, resulta que el estoicismo está muy de moda. Pues yo me he dado cuenta de que, sin saberlo, cuando yo empecé a leer la historia de Roma y a leer también sobre Marco Aurelio, me di cuenta de que, sin saberlo, yo estaba educado en la filosofía estoica.
Porque me he dado cuenta, en esa vinculación, en esa información que tengo ahora concretamente sobre los estoicos, el estoicismo, que yo he dicho: "Pues yo tengo muchos aspectos de mi vida que, sin saberlo, me aplicaba de manera natural". Pues sí, bueno, eso es lo que… hay una parte que me gusta, como otros tipos de filosofía que me gustan, y trato siempre de adaptarlo a mi vida, a mi singularidad, y trato de coger lo que verdaderamente me es más beneficioso para poder desarrollarme mejor, tanto en el plano humano como en el plano personal.
P.- Se considera, como dice, una persona estoica a su modo y también suele hablar con naturalidad de la fe. ¿Siente una distancia respecto a estos ideales con los grupos jóvenes que lleva tanto tiempo dirigiendo, como sus futbolistas de ahora, o hay menos distancia de la que se cree con las nuevas generaciones?
R.- No, totalmente. Es que muchas veces el problema que existe es no tener la valentía de decir lo que uno piensa con total respeto, pero exigiendo el respeto que corresponde. Yo respeto a los que me respetan a mí. Y esa es la relación que entiendo claramente.
Y hay muchísima gente con la que yo trabajo, llevo ya muchos años trabajando con estos jóvenes, que tienen fe, son católicos, tienen experiencia religiosa, y seguramente porque sus ambientes no lo demandaban o era mejor "no lo digo", pues no lo decían. Pero muchos hoy lo reconocen públicamente y lo celebran, simplemente por un ejercicio de libertad. Faltaría más que yo no pueda decir y elegir lo que creo que me conviene o no me conviene, faltaría más.
Entonces, dicho eso, yo celebro que, en esa naturalidad, esa normalidad, en ese marco de respeto, la gente diga lo que siente. Y para mí la fe es vital en mi vida, es vital. Es lo que me mantiene sereno y seguro, es lo que me mantiene con confianza, es lo que sé que siempre me va a sacar esa frialdad para tomar decisiones en los momentos más complejos.
¿Por qué? Pues porque tengo fe. Y a mí, insisto, eso es lo que me aporta mi fe. Eso es lo que le doy todos los días, y gracias a Dios por tenerme esa seguridad y esa entereza para tomar ese tipo de decisiones y, sobre todo, para vivir intentando ser una buena persona, mejor de lo que fui ayer. Eso es lo que me lleva a mi religión, mis creencias religiosas.
P.- Ha dicho también tras el éxito del Mundial que le hace feliz ver al país unido. En una España muy polarizada en tantos aspectos, ¿qué consigue la Selección que no están consiguiendo la política y otras instituciones?
R.- Bueno, pues seguramente liberar a las personas y sacar lo mejor de cada una de ellas. Esa naturalidad para decir felizmente que estamos orgullosos del país en el que vivimos y de la nacionalidad que tenemos, de sentirnos españoles libremente, como te decía antes, libremente y además de manera natural.
Hay cosas a veces que no entiendo, que es precisamente que haya gente que interprete mal que yo pueda decir: "Estoy orgulloso de ser español". Pero vamos a ver, ¿cómo puede ser eso?
"No entiendo que haya gente que interprete mal que yo pueda decir que estoy orgulloso de ser español"
Y el que no entiende eso, yo insisto: dentro de ese marco de respeto que yo tengo, que otros piensen otras cosas y me parece muy bien, pero siempre y cuando me respeten. Y si lo respetan, fantástico.
La Selección es algo aglutinador, que saca, insisto, lo mejor de las personas. El deporte es algo maravilloso y algo que te impulsa a crecer y a ser cada día una persona más optimista y más positiva.
Pues eso es lo que pasa también con los sentimientos y las emociones de la gente: que aunque no lo practiquen, se sienten vinculados a ese grupo de futbolistas maravillosos que han conseguido un hito histórico para España y del que se sienten partícipes. Eso es muy importante y muy bonito.
Ojalá fueran capaces de hacerlo también en su cotidianidad, en sus comportamientos, sus actitudes cotidianas, de manera natural, que es algo muy bonito.
P.- En periodos electorales se habla mucho de división y muy poco de objetivos compartidos. Como ciudadano, no como seleccionador, ¿qué les pediría a quienes aspiran a gobernar España?
R.- Pues mira, yo simplemente diría que seamos capaces de buscar todos algo que sea bueno para todos, no para la mayoría, para todo un país; y que pongan el interés de todo el país a sus intereses más particulares y partidistas. Aquí no hay partido. Aquí lo que hay que trabajar es por España y por hacer grande a un país y hacer grande a una sociedad.
Tengo la fortuna de haber viajado por todo el mundo y, después de haber conocido muchísimos países, puedo decir que yo me quedo con la forma de vida que tengo, con todo el respeto, evidentemente. Hay otras cosas que son muy bonitas en el resto del mundo, pero en conjunto me quedo con nuestra forma de vida y nuestra cultura y nuestras tradiciones. Yo me quedo con España.
Entonces, pongamos en valor lo maravilloso que tenemos en casa y trabajemos por cada día ser un poquito mejores todos. Creo que con el concepto de país y de trabajar en común para ser un poquito mejor cada día.

Luis de la Fuente, en rueda de prensa con la Selección.
EFE
P.- Ha renovado hasta 2032 y en cuatro años España defenderá en casa el título mundial. Más allá de ganar y de dónde se juegue la final, ¿qué legado debería dejar ese Mundial al fútbol y al país?
R.- Bueno, yo creo que ese Mundial, que partió como una idea de jugarse en España y Portugal y que luego fantásticamente se pensó que se podía incluir también a Marruecos, debería tener especial importancia fundamentalmente para España.
Es un país que tiene una tradición futbolística enorme, con resultados deportivos extraordinarios, con unas infraestructuras y una cultura futbolística fantásticos. Por eso yo siempre decía que la final, en mi opinión, debe jugarse en España.
Ahora, ¿qué legado debe dejar? Pues debe dejar el legado que dejó ya el Mundial del año 82, del que han pasado más de 40 años. El legado que debería dejar es la grandeza del deporte, la capacidad de aglutinar y unir a la gente, a las personas de todo el mundo, para disfrutar de un espectáculo maravilloso que es el fútbol y de una forma de vida que es el ambiente deportivo.
Ese es el legado que debe dejar el fútbol: todo lo bueno. El fútbol es una escuela de valores y como tal es lo que hay que poner en valor y destacar, no las partes frívolas del fútbol y del deporte.
Destaquemos y pongamos en valor los principios y valores que tiene como escuela de valores, que es el deporte y es el fútbol. Ojalá que deje ese legado de la grandeza del fútbol para la formación y educación de la gente, de las personas y de los más jóvenes.
P.- Ya que me lo saca, de cara a la final del 2030, su postura es muy clara de que debe jugarse en España y no tiene dudas de que será así. Pero y si no, y si finalmente la FIFA se la da a Marruecos. ¿Debería replantearse la RFEF su posición central como organizadora del torneo?
R.- Es que, claro, esos acuerdos son ya a otros niveles y, una vez que adquieres un acuerdo, no te puedes salir de la idea en un momento porque sí o porque no te interesa una toma de decisión. Cuando se toma un acuerdo, hay que ser consciente de todas las obligaciones que conlleva eso.
Entonces, al margen de lo que pueda decidir la FIFA, es que a mí no me cabe en la cabeza que la decisión no sea la de jugar la final en España. Yo hoy lo pienso así. Yo creo que la final se debería jugar en España.
Ahora, que no es así, por supuesto hay que seguir jugando y se jugará, pero a quien corresponda tendrá que plantear por qué se produce esa situación, por qué no se produce, etcétera, etcétera.
"No me cabe en la cabeza que la decisión de la FIFA no sea la de jugar la final del Mundial en España"
Eso son temas políticos, y tampoco me gusta entrar. Pero entiendo que España tiene que pelear con todo para que, insisto, esa final se juegue en España.
P.- Hemos hablado de la familia y yo le he escuchado en otras ocasiones que sus padres le enseñaron que lo importante es ser recordado como una buena persona. Cuando termine su etapa como seleccionador, ¿qué tendría que decir uno de sus futbolistas para que sintiera que ha triunfado de verdad?
R.- Mira, yo creo en la bonhomía y para mí es muy importante la condición de buena persona para poder comportarse en el día a día, desarrollarse en el plano humano, obviamente, en esa base, y luego que te ayuda también: es totalmente, absolutamente compatible y además te hace mejor profesional.
Creo que es mejor trabajar con buena gente, con buenas personas, que hacerlo con alguien que no tiene esa condición.
A mí me gustaría que cuando termine toda esta andadura, tener la relación que tengo con los futbolistas, que va más allá, trasciende más allá de lo profesional, va más allá de una relación entrenador-jugador. Es algo ya más personal, más humano. Nos conocemos, conozco a sus familias, a sus padres, a sus mujeres, a sus hijos. Va más allá.
Y me gustaría, obviamente, que me recordaran como entrenador, pero especialmente como persona. Como una persona que ha estado cerca de ellos, intentándoles mejorar y ayudar para que crecieran, insisto, en el plano humano y en el plano profesional.
Creo que lo que queda en este mundo va de personas, esta vida, y lo que verdaderamente trasciende a la eternidad es el plano humano, lo personal. Todo lo demás es susceptible de valorarse de una manera u otra y es susceptible además en cualquier momento de superarse y mejorarse, pero la calidad humana es lo que queda siempre.