(BUENOS AIRES).- “Tenemos una responsabilidad muy grande; no podemos permitir que los ladrones vuelvan a gobernar este país”, dijo el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que este domingo encabezó una marcha multitudinaria en San Pablo para respaldar su candidatura. El acto se realizó antes del balotaje del 25 de octubre, con Flávio Bolsonaro al frente de las encuestas.
La marcha, llamada “Marcha por la democracia”, ocupó la Avenida Paulista, en el centro de la ciudad, con manifestantes vestidos de rojo, el color del Partido de los Trabajadores. Los seguidores corearon “Olé, olé, olé, olá, Lula, Lula”, mientras otros manifestantes gritaban “fascistas, fascistas, no pasarán”. La multitud esperaba la llegada del presidente en un clima festivo.
El acto fue el mitin más multitudinario de la campaña desde la primera vuelta, en la que Lula quedó segundo. Flávio obtuvo entonces el 47,03% de los votos y el presidente, el 45,16%; Lula calificó el resultado de “inesperado”. Durante el discurso, pidió movilizar a los más de 30 millones de brasileños que no votaron, sobre todo a las personas mayores. “Tenemos una responsabilidad muy grande; no podemos permitir que los ladrones vuelvan a gobernar este país”, insistió.
São Paulo, 11 de outubro de 2026.A força do povo nas redes e nas ruas vai ganhar essa eleição.Vamos juntos!? @ricardostuckert https://t.co/YepkjAfePA
— Lula (@LulaOficial) October 11, 2026
La campaña de Lula y Flávio antes del balotaje
Lula da Silva reanudó los actos callejeros en Ceilândia, en la periferia de Brasilia, al inicio de la campaña para la segunda vuelta. Habló desde una camioneta ante cientos de militantes y aseguró: “¡Vamos a ganar estas elecciones!”. También anunció que tendría más presencia en redes sociales y en debates televisivos: “Ahora me estoy convirtiendo en el rey de los selfis, me estoy volviendo internauta”.
Flávio Bolsonaro centró su primer aviso de radio y televisión en la idea de cambio. “El cambio ya comenzó: vencimos la primera vuelta y ahora no estamos comenzando una nueva campaña, sino dando un paso final para una transformación”, sostuvo. El senador atribuyó a las elecciones legislativas una demanda de alternancia: el Partido Liberal consiguió sus bancadas más numerosas en el Congreso en tres décadas. También prometió crear el Ministerio de la Prosperidad para apoyar a quienes quieran estudiar, capacitarse, emprender, acceder al crédito y abrir o hacer crecer un negocio. Además, propuso reducir de 40 a 27 la cantidad de ministerios mediante el uso de inteligencia artificial.
El programa de Bolsonaro también incluyó instalar cámaras de seguridad en todo el país y reducir los impuestos. Al presentar su propuesta para el Ministerio de la Prosperidad, dijo: “El Gobierno no es para ser tu dueño, sino tu compañero”, y resumió su plan tributario: “Menos dinero para el Gobierno y más para usted”. Lula da Silva advirtió que los recortes podían afectar los programas sociales, los derechos laborales y los servicios públicos. También comparó la rebaja con la motosierra de Javier Milei: “Allí la promesa era la motosierra. Aquí, el tijeretazo. El resultado práctico siempre es el mismo: en contra del pueblo”. El presidente defendió, además, reducir la jornada laboral semanal de 44 a 40 horas.
La encuesta de Ipespe/Abrapel difundida este fin de semana ubicó a Flávio Bolsonaro en 52,7% de los votos válidos y a Lula en 47,3%, una diferencia de cinco puntos; el sondeo de Datafolha del jueves había marcado 52% contra 48%. Bolsonaro aventajaba a Lula entre los hombres (53% a 38%), las personas con estudios secundarios (53% a 39%), quienes tenían ingresos de dos a cinco salarios mínimos (55% a 37%) y los evangélicos (61% a 30%); Lula lideraba entre las mujeres (49% a 44%), las personas con estudios primarios (51% a 41%) y las familias con ingresos de hasta dos salarios mínimos (51% a 40%). Por regiones, Lula encabezaba en el nordeste (63% a 29%) y Bolsonaro en el sur (63% a 30%), el norte y centro-oeste (59% a 33%) y el sudeste (52% a 40%); el 37% de votantes independientes se inclinaba por partes iguales por ambos. Entre quienes habían votado por Augusto Cury y Ronaldo Caiado en la primera vuelta, las preferencias favorecían a Bolsonaro por 50% a 29% y por 56% a 15%, respectivamente; ambos y varios partidos de centroderecha anunciaron su respaldo al senador. La esperanza fue el sentimiento más citado ante el balotaje (45%), por encima del miedo (14%).