Lula o Flávio Bolsonaro: qué se juega la Argentina en la elección de este domingo

2026/10/03

Pocas veces una elección extranjera se siguió tan de cerca desde la Argentina. Este domingo, más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar en una contienda que enfrenta dos modelos: el del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que busca un nuevo mandato al frente del Partido de los Trabajadores (PT), y el del senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL). A eso se suma un condimento que la vuelve casi local: Javier Milei tomó partido de manera explícita por el candidato opositor.

Flávio llegó a la candidatura como heredero político de su padre. Jair Bolsonaro fue condenado por el Supremo Tribunal Federal, quedó inhabilitado para competir hasta 2030 y fue detenido en 2025, tras lo cual eligió a su hijo mayor como su sucesor.

Qué dicen las encuestas

Los principales sondeos coinciden en un escenario de final abierto. La última encuesta de Datafolha, publicada el jueves, ubica a Lula con el 45% de los votos válidos contra el 40% de Flávio en primera vuelta. Para un eventual balotaje marca un empate técnico: 48% a 45%, con un margen de error de dos puntos.

Quaest registra una diferencia de cinco puntos en primera vuelta, 39% a 34%, y un empate exacto de 42% en la segunda. BTG/Nexus, por su parte, mide 42% a 37% en el primer turno y 46% a 44% en un mano a mano.

Si ningún candidato supera la mitad de los votos válidos, la definición será en un balotaje el 25 de octubre.

El mapa del voto muestra un país partido:

Milei, Lula y una relación rota

El vínculo entre los dos presidentes nunca fue bueno, pero en los últimos meses se tensó como pocas veces. En julio, Milei viajó a San Pablo para participar de la convención del PL que proclamó a Flávio como candidato, sin contacto alguno con el gobierno brasileño. Antes, en junio, lo había recibido en Buenos Aires el mismo día en que se desarrollaba la cumbre del Mercosur, un gesto que en Brasilia se leyó como una injerencia en la política interna.

A cuatro días de la elección, el Presidente redobló la apuesta. En una entrevista con un semanario francés lanzó "¡Lula es un ladrón!" y aseguró tener grandes esperanzas de que su "amigo Flávio Bolsonaro" gane para llevar adelante un "saneamiento liberal". Lula respondió sin nombrarlo, con una alusión al "complejo de inferioridad de los presidentes de América Latina".

Qué significa cada resultado para la Argentina

Más allá de la pelea política, lo que está en juego es concreto. Brasil es el principal socio comercial de la Argentina desde 1991. En 2025, el intercambio bilateral alcanzó los USD 31.195 millones, y el país vecino concentró el 67,2% de las exportaciones automotrices argentinas. Entre enero y agosto de este año, Brasil compró productos argentinos por USD 8.578 millones, el 12,8% del total exportado.

Si gana Lula, todo indica que continuará la tensión diplomática y la disputa por el rumbo del Mercosur. El gobierno brasileño observa con preocupación la apertura comercial unilateral que impulsa la Argentina, en especial el acuerdo arancelario con Estados Unidos, porque considera que cualquier entendimiento con terceros países debe respetar el Arancel Externo Común del bloque.

Si gana Flávio, el escenario cambiaría de manera rotunda. El candidato propuso que Brasil se libere de "las amarras del Mercosur" para negociar por su cuenta con Washington, y puso como ejemplo el camino de Milei: lo definió como un "precedente útil" que se comprometió a seguir. Especialistas anticipan que un triunfo suyo reduciría las tensiones con Buenos Aires. Sin embargo, advierten que la afinidad política no garantiza un Mercosur más fuerte y que incluso podría acelerar una redefinición profunda del bloque.

La elección también tendrá una lectura en clave interna, con la mirada puesta en 2027, cuando Milei buscará la reelección. Para el oficialismo, un triunfo de Flávio sería una nueva confirmación del giro regional que el Presidente celebra. En San Pablo había asegurado que el socialismo latinoamericano está siendo "erradicado elección tras elección". Un triunfo de Lula, en cambio, sería leído desde la oposición como la prueba de que un modelo de corte progresista sigue siendo competitivo en la región.

Sea cual sea el resultado, el domingo a la noche la Argentina mirará las urnas brasileñas como pocas veces lo hizo con una elección ajena.