Manuel Sans, médico y cirujano: «Un minuto de estrés profundo puede desactivar tu sistema inmunológico durante seis horas»

2026/08/28

Ana Beatriz Micó

28/08/2026 a las 07:30h.

El estrés es una reacción natural de nuestro organismo ante situaciones que interpreta como un desafío o una amenaza. Para enfrentarlas, activa mecanismos de alerta mediante la liberación de hormonas como la adrenalina y el cortisol.

Gracias a ello, el cuerpo se prepara para reaccionar y resolver rápidamente el problema, con lo que puede resultarnos muy útil. Sin embargo, puede acabar resultando perjudicial cuando se vuelve excesivo o crónico. En ese caso, puede tener efectos negativos en nuestra salud física y mental.

Cansancio, ansiedad, insomnio o dificultad para concentrarse son algunos de los síntomas más conocidos, pero cada vez más especialistas alertan también de sus consecuencias sobre el sistema inmunológico y el organismo en general.

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«Hoy está demostrado que un minuto de estrés profundo provoca una caída del sistema inmunológico, humoral y celular, que dura seis horas», asegura el médico Manuel Sans Segarra, antiguo jefe de Cirugía Digestiva del Hospital Universitario de Bellvitge y pionero en el uso de la cirugía laparoscópica en España.

Por su parte, añade, «en las situaciones de estrés crónico, de liberación crónica de catecolaminas y cortisol» esta desactivación del sistema inmune se vuelve también permanente.

Estrés crónico, inflamación y enfermedades

El especialista señala que las personas que permanecen en este estado de preocupación durante un largo periodo de tiempo presentan una mayor vulnerabilidad física.

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«Son pacientes que, con gran predisposición, están con angustia, con estrés o con una situación conflictiva interna anímica y van liberando estas hormonas que son lesivas si persisten de manera crónica», desarrolla. «Están predispuestos a enfermedades autoinmunes, fácilmente hacen infecciones, desarrollan más cáncer», añade.

Para el médico, la relación entre mente y cuerpo es cada vez más evidente: «Estamos viendo que hay una correlación clara entre la situación anímica del paciente y el estado orgánico de su cuerpo. Tenemos un problema».

El mensaje del especialista es, por tanto, muy claro. Aprender a controlar el estrés es una necesidad biológica, con lo que es importante buscar formas de reducir la carga emocional, aprender a regular la ansiedad y adoptar hábitos que favorezcan la calma.