María Corina insiste en regresar a Venezuela para forjar un acuerdo con los militares

2026/10/05

Venezuela

La líder opositora intenta convencer a la Casa Blanca de que su regreso no amenaza la estabilidad, sino que es la única forma de asegurarla

María Corina Machado, en la Asamblea Nacional de Panamá.

María Corina Machado, en la Asamblea Nacional de Panamá.EFE

Actualizado Lunes, 5 octubre 2026 - 18:25

María Corina Machado no cede en su pulso para regresar a Venezuela. Volveré sin falta, ha titulado el artículo que este lunes publica en el New York Post, diario conservador cercano a Donald Trump. "Como líder del movimiento cívico que millones hicieron suyo, he asumido este compromiso: Venezuela respetará los contratos, protegerá la propiedad privada y construirá una alianza estratégica duradera con Estados Unidos", aseguró la Nobel de la Paz, que hasta en siete ocasiones ha visto cómo desde Washington y desde Caracas impedían el retorno a su país.

El principal temor que desprende el artículo es que el chavismo reciclado "todavía conserva mucho poder. Si la presión disminuye mientras mantiene el control de facto, volverá a sus viejos métodos", subrayó la líder de la Plataforma Unitaria, preocupada además por la tensión que se vive dentro de Venezuela ante la falta de avances que se sientan en la población.

"Esa es también la razón por la que mi regreso es urgente. Mi deber es acompañar a nuestro pueblo y canalizar pacíficamente las crecientes tensiones sociales. Debo estar allí, profundizando la organización ciudadana, fortaleciendo nuestra red cívica y forjando un acuerdo nacional entre civiles y militares", subrayó la líder democrática, en su enésimo intento de que la Casa Blanca no tenga dudas sobre la estabilidad y los negocios, los dos puntos más evidentes del plan del Departamento de Estado que conduciría en una (larga) travesía hasta la transición democrática. Una de las principales justificaciones de EEUU para apostar como presidenta encargada por Delcy Rodríguez fue precisamente el poder que mantienen los militares en el seno de la revolución pese al estrepitoso fracaso que supuso para ellos la captura de Nicolás Maduro, atrincherado en el interior de Fuerte Tiuna.

Mientras que Washington teme que el regreso de María Corina pueda afectar al actual statu quo, con Delcy Rodríguez bajo su tutela, Machado asegura todo lo contrario: ella sería capaz de organizar a los venezolanos y encauzaría el descontento ciudadano, que en las últimas semanas se manifiesta con protestas constantes por los apagones eléctricos.

Para que ello suceda es necesario, siempre según la líder opositora, que se fije la fecha de las elecciones presidenciales para el año que viene. Algo que en este momento parece muy lejano, una estrategia en la que coinciden la Casa Blanca y el Palacio de Miraflores.

"En última instancia, la estabilidad depende de la participación de nuestro pueblo. Eso no puede esperar hasta que termine la transición; es la mayor garantía de que tenga éxito... Los venezolanos necesitan saber cuándo (serán las elecciones libres)", aventuró Machado en su artículo para el diario neoyorquino.

La líder democrática ha insistido en que comparte con Washington los criterios de lo que sería una cooperación estrecha en los temas que más atraen a sus dirigentes, desde la energía a la seguridad, pero sin olvidar la migración. Sus cálculos son muy ambiciosos: "Venezuela puede producir mucho más de 5 millones de barriles diarios con una inversión de unos 200.000 millones de dólares.. Un capital de esa magnitud requiere contratos de entre 20 y 30 años que comprometan a los gobiernos futuros. Mantener esa inversión requiere un marco jurídico predecible, cumplimiento de los contratos y un régimen fiscal competitivo, todo ello posible únicamente bajo un Estado de derecho occidental".

Mientras la dirigente liberalconservadora porfía por regresar a Caracas, las negociaciones entre el chavismo 3.0 de Delcy Rodríguez y el grupo de opositores elegido por Marco Rubio, secretario de Estado, no han avanzado en el tema electoral, aunque anuncian que en este mes se darán los primeros pasos para la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE). La idea original de Rubio es que el nuevo Tribunal Supremo y el nuevo CNE estén constituidos en diciembre, y que este último sea el encargado de establecer un calendario electoral desde el año que viene.