Marisa Brel reveló que fue Paloma, su hija, quien le contó que Valentín Yankelevich atravesaba una situación de profundo sufrimiento en la casa de su padre, Darío Giordano. La periodista relató que, tras conocer ese dato, decidió comunicarse de inmediato con Gustavo Yankelevich para alertarlo sobre lo que ocurría con su nieto.
El dato surgió luego de que el propio productor contara en Intrusos (América TV) que había recibido una advertencia de la madre de una compañera de colegio de Valentín. Días después, el conductor Adrián Pallares puso nombre y apellido a esa fuente: se trataba de Marisa Brel, cuya hija Paloma compartía el colegio con el adolescente.
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La periodista brindó su versión en Cortá por Lozano (Telefe), visiblemente conmovida, y explicó cómo se enteró de la gravedad de la situación. “Valentín subía a Snapchat cosas muy oscuras y yo la veía a Paloma muy mal, que lloraba por su amigo, pero no me contaba”, relató sobre los primeros indicios que percibió en su hija.

El quiebre se produjo cuando Paloma finalmente le reveló a su madre el contenido de esas publicaciones. “Hasta que un día, me contó que Valentín había publicado que quería irse con la mamá. Con esta situación, decidí llamarlo a Gustavo”, recordó la periodista, en referencia a la frase que Valentín había escrito sobre reunirse con su madre, Romina Yan, fallecida en 2010.
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Según el relato de Brel, aquel llamado tuvo un efecto inmediato en el productor. “Ella tuvo la valentía de contármelo. Era muy difícil, me reuní con él y le conté todo. Él se transformó, le cayeron un montón de fichas y me dijo que no había más tiempo”, describió la periodista sobre el encuentro con Yankelevich.
Brel también contó que tanto ella como su hija debieron declarar ante la Justicia durante el proceso que se abrió tras la denuncia contra Darío Giordano. La periodista aclaró que decidió dar su testimonio público a pedido del propio Gustavo Yankelevich, luego de que el productor y Valentín hicieran sus propias declaraciones. “Yo no sé cómo no está preso”, lanzó Brel sobre Giordano.
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En el mismo programa, la panelista Paola Juárez, que también tenía hijos en el colegio de los Yankelevich, aportó su testimonio sobre cómo se vivió la denuncia en el entorno escolar. “Doy fe de su sufrimiento. Conocí a Darío y a Romina como mamá del colegio, compartíamos cumpleaños, esperas en la puerta de la escuela”, señaló. La periodista recordó que, tras la muerte de Romina Yan, la comunidad de padres respaldó a Giordano por su condición de viudo: “Cuando pasó lo que pasó, la comunidad de padres lo abrazó a él porque era un viudo”.
Juárez agregó que, en el marco del proceso judicial, los padres del colegio no tuvieron acceso a la versión de los hijos de Giordano. “En la comunidad del colegio se demonizó a Gustavo”, afirmó, y sumó un dato propio al explicar: “Esto era una escena de todos los días. Azul tenía 5 años, era compañera de mi hija”.
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Las revelaciones se suman a otros testimonios que fueron reconstruyendo los meses previos a la denuncia. Gustavo Yankelevich había contado que Cris Morena, su expareja, fue la primera en advertirle que algo extraño sucedía con los chicos. Según el productor, Morena le dijo en su momento: “Está pasando algo raro, prestale atención a los chicos”.
A esa alerta se sumaron luego los pedidos de Franco para mudarse a la casa de su abuelo, y la posterior negativa de Giordano a que el adolescente pasara allí una semana. Gustavo relató además que, tras ese intercambio, su nieto dejó de hablarle con naturalidad durante los almuerzos semanales que compartían, hasta que finalmente le confió que su padre lo había golpeado. “Me desmayó a golpes”, recordó el productor entre lágrimas, según su propio testimonio.
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