A tres semanas de la fecha prevista para el cierre técnico del vertedero ubicado en el km 22 de la ruta al Pacífico, el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marn) aún no define si prolongará el plazo. Pero independientemente de la decisión que se tome, las autoridades señalaron que las alcaldías son responsables del manejo y de la disposición de la basura en sus municipios.
De acuerdo con Edwin Castellanos, viceministro de Recursos Naturales y Cambio Climático, la fecha se estableció en el 2024 y sigue vigente: el 31 de agosto próximo.
La Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca y del Lago de Amatitlán (Amsa), encargada del vertedero, presentó al Marn estudios técnicos que demuestran una mejora en el manejo y la compactación de la basura durante los últimos dos años, para que se autorice la extensión de la fecha de cierre.
Se esperaba que, a finales de julio, el ministerio anunciara si autorizaba una prórroga de dos años. Sin embargo, Castellanos indicó que continúa el análisis de los estudios técnicos y que se evalúan distintas posibilidades “para tomar la mejor decisión” y no afectar la estabilidad del vertedero. También se analizan otras opciones para los desechos que llegan al lugar.
Las autoridades del Marn han indicado que una de las posibilidades es el cierre gradual de dicho depósito, que iniciaría el 31 de agosto y podría prolongarse durante varios meses o incluso un año, mientras se supervisa la evolución de las fases y se ejecutan las acciones de clausura.
Buscan opciones
Al vertedero llegan a diario 300 camiones con más de dos mil 200 toneladas de desechos provenientes de 32 municipios, a los cuales las autoridades del ministerio aseguran que desde el 2025 se les notificó que el cierre del lugar sería en agosto de este año.
Agregó que las comunas deben buscar nuevos sitios de disposición final y nuevas formas de manejar la basura que incluyan procesos de reutilización de los materiales para generar nuevos productos o energía, que bien pueden desarrollar en coordinación con iniciativas del sector privado.
“El cierre preocupa, porque este es un lugar al que tenemos acceso y no está muy lejos, y como municipalidad todavía podemos llevar la basura a ese sector. Estamos analizando otras opciones, pero no sabemos si el traslado será más caro o cómo estará la situación”, indicó Aldo López, alcalde de San Antonio Aguas Calientes, Sacatepéquez.
El municipio tiene una planta de tratamiento de desechos sólidos, pero no se da abasto con la basura que los pobladores generan, por lo que cerca del 80% es trasladado al vertedero de Amsa.
Sin claridad en la fecha del cierre, el alcalde de San Antonio Aguas Calientes refiere que, junto a los demás jefes ediles de la Mancomunidad de Sacatepéquez, evalúan dos propuestas sobre dónde trasladar los desechos.
“Nosotros ya estamos trabajando en base a lo que nos toca. En estos días nos reuniremos con los compañeros para ver qué opción tomar en caso de que ocurra el cierre”, agregó.
López indicó que están conscientes de que el Código Municipal establece que los municipios deben asumir el manejo y la disposición de los desechos, y es un asunto que afecta a todas las municipalidades. Por tal razón, trabajan en buscar una solución a la problemática. “No estamos cruzados de brazos, lo estamos evaluando, para tomar la mejor decisión”, dijo.
Por su parte, la Municipalidad de Fraijanes informó que los desechos del municipio son llevados al vertedero de la zona 3 de la capital; sin embargo, forma parte de las mesas técnicas de Amsa y de la Gran Mancomunidad Gran Ciudad del Sur, en las que se da seguimiento a la gestión de residuos sólidos.
Por ser un municipio vecino al vertedero, a la comuna le "preocupa que una eventual acumulación de desechos sólidos en áreas públicas o terrenos baldíos pueda generar impactos en los sectores cercanos, principalmente por la proliferación de plagas y vectores que podrían representar un riesgo para la salud y afectar la calidad de vida de los vecinos".
El cierre de Amsa no implicará únicamente dejar de recibir basura, sino llevar a cabo un cierre técnico que permita controlar los lixiviados —líquidos formados por los residuos—, los gases generados por la descomposición de los desechos y otros focos de contaminación.
Como parte del proceso se contempla cubrir gradualmente la basura con material inerte y que crezca vegetación, por lo que la recuperación del área podría tomar al menos tres años.
Desde los recolectores
Ante el cierre del vertedero de Amsa, el pasado 22 de julio, la Gremial de Recolectores de Desechos Sólidos de Guatemala anunció que construirá una planta de tratamiento de desechos sólidos que podría comenzar a funcionar 18 meses después de colocada la primera piedra.
El proyecto costaría US$1 mil 200 millones, con financiamiento de una empresa extranjera. Para instalarla se necesita un mínimo de 25 manzanas de terreno.
Hay dos posibles puntos para ubicarla: Palencia y Amatitlán. La Gremial indicó que aún analiza cuál sería el más indicado.
Por su parte, Castellanos ve “positivo” el interés del sector empresarial en invertir en el aprovechamiento de la basura para generar nuevos productos y energía, lo que abre el camino a nuevas opciones en vez de solo tirar la basura en el lugar.
Agregó que la Gremial planteó el proyecto al ministerio, pero aún está en una fase conceptual inicial.
“Los empresarios interesados deberán desarrollar una propuesta técnica concreta con la cual puedan solicitar el respectivo permiso ambiental. Será en ese momento cuando el Ministerio pueda hacer una evaluación técnica formal de la propuesta”, finalizó el funcionario.