Más de cinco millones de peruanos viven en distritos con riesgo alto ante incendios forestales

2026/10/24

Dos fotografías de un incendio en una ladera boscosa con llamas en el pasto seco, árboles de pino, humo y una persona tendida en el suelo.

Focos de fuego activo consumen la vegetación de laderas en la región de Cusco, donde las autoridades ordenaron evacuaciones ante el avance de los incendios forestales. (Crédito: Agencia Andina) (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Fenómeno El Niño (FEN) no traerá las mismas consecuencias a todo el país. Mientras la costa norte se prepara para lluvias intensas, para la sierra sur se prevé precipitaciones normales o inferiores a lo normal. Según el SENAMHI, más de dos tercios de la lluvia anual de esta zona cae entre enero y marzo. Si las precipitaciones son insuficientes, el suelo y la vegetación podrían permanecer secos, favoreciendo la propagación de incendios forestales en la zona sur especialmente.

Los incendios forestales son una amenaza tanto por la extensión del territorio que destruyen como por la cantidad de personas expuestas. Entre 2017 y 2025, el SERFOR registró más de 97 mil incendios forestales que afectaron más de 3 millones de hectáreas a nivel nacional. Los daños que estos causan han crecido en el tiempo: según el INDECI, las emergencias por estos siniestros pasaron de 73 en 2015 a casi 2 mil en 2024. Además, cuatro de cada diez distritos del país tienen un riesgo alto o muy alto de incendios, donde viven casi 5.7 millones de personas, de acuerdo con el Censo 2025.

PUBLICIDAD

Grupo de personas con cascos y chalecos intenta controlar un fuego entre pastizales secos y humo denso en una colina
Varias personas intentan apagar un incendio forestal en una ladera seca de Cusco, donde los siniestros causaron la muerte de siete personas en lo que va del año. (Foto: Facebook / Informativo Chanchamayo)

El riesgo es aún mayor si las zonas expuestas no cuentan con suficiente agua. Aunque el sur concentra la mitad de la capacidad de almacenamiento de las grandes represas del país, al cierre de setiembre siete de cada diez tenían menos agua que el año anterior. Si las lluvias del próximo verano son escasas debido al FEN, el sur podría llegar a 2027 con reservas aún menores.

En los últimos ocho años la región perdió más de 500 mil hectáreas, equivalente al 7% de su superficie total. Las provincias de Chumbivilcas, Espinar y La Convención concentran más de un tercio de este daño. En 2025, los incendios en Cusco fueron casi tres veces más extensos que el promedio nacional, con 59 hectáreas quemadas por incendio.

PUBLICIDAD

Imagen AQONLIIRANCYXDMW55LPE4FQ5A

El CENEPRED ubica 36 distritos cusqueños en riesgo alto o muy alto de incendio. En la región podrían verse afectados más de 230 colegios y 24 establecimientos de salud. También están expuestos sitios arqueológicos como Sacsayhuamán y Ollantaytambo.

La sequía agrava el panorama: los estudios recogidos por el IGP señalan que la sequía puede elevar los incendios hasta en un 400%. Según Cenepred, más de ocho de cada diez distritos de Cusco tienen riesgo alto o muy alto de sequía. En las zonas de pastoreo, los incendios destruyen los pastos, que pueden tardar hasta cuatro años en recuperarse. La falta de agua dificulta aún más su regeneración.

PUBLICIDAD

En cuanto al presupuesto, Cusco ejecutó cerca del 90% de su presupuesto para reducir la vulnerabilidad y atender emergencias por desastres entre 2019 y 2025. Sin embargo, a mediados de octubre, el porcentaje de ejecución para 2026 alcanza 44%, por debajo del promedio nacional de 47.3%. A ello se suma que las obras están trabadas: hasta setiembre de 2026, más de la mitad de los proyectos de gestión de riesgos y emergencias del GORE Cusco y de los municipios de la región están paralizados o abandonados.

Imagen XOX7A7DW3ZGNFLDCGFMR2DVOGI

La falta de lluvias, las menores reservas de agua y las obras inconclusas aumentan el riesgo de incendios en Cusco. Urge concluir los proyectos paralizados e impulsar obras de almacenamiento de agua mediante Obras por Impuestos y Asociaciones Público-Privadas.

PUBLICIDAD

*/ Elaborado por Matias Buendia, economista del IPE