Meghan Markle comparte el álbum familiar de sus vacaciones en Portugal y confirma que visitaron la tumba de Diana de Gales

2026/07/24

“Vacaciones de verano”, ha escrito Meghan Markle (Los Ángeles, 44 años) junto al emoticono de un sol en su última publicación de Instagram —donde acumula 4,7 millones de seguidores—, de este jueves 23 de julio. El post, como siempre cerrado a comentarios, incluye 12 fotos de las vacaciones familiares de los duques de Sussex con sus hijos: Archie, de siete años, y Lilibet, de cinco. La colección abarca su periplo por Europa, con paradas en Portugal o el Reino Unido, incluida una emotiva visita a Althorp, la histórica mansión donde pasó la infancia la princesa Diana y su lugar de descanso final. En esta imagen en concreto, tomada por Meghan, se ve a Lilibet caminando por la famosa avenida arbolada de la finca de Northampton, cerca de la isla privada donde está enterrada Diana. Delante de ella van Enrique y Archie, los tres portando grandes ramos de flores para depositarlos, previsiblemente, en la tumba de la princesa Diana y en el monumento conmemorativo cercano.

La duquesa y los niños viajaron en avión privado a Londres a principios de julio, después de sus vacaciones en Europa, pero no hicieron ninguna aparición pública. Fueron recibidos por Carlos III y la reina Camila en Highgrove, siendo esta la primera vez que el monarca veía a sus nietos desde las celebraciones del Jubileo de Platino de Isabel II en 2022. Enrique de Inglaterra, que también estuvo presente —siendo su tercer encuentro con su padre, Carlos, desde su diagnóstico de cáncer en febrero de 2024— ya se encontraba desde días antes en su país natal, a donde voló él solo, con motivo de los preparativos para la celebración de los Juegos Invictus en Birmingham en 2027. Sin embargo, su viaje a la capital británica se volvió agridulce después de que el pasado 7 de julio perdiese el juicio contra el Daily Mail por obtención de información de forma ilícita, al considerarse que no había pruebas suficientes.

Aun así, la colección de fotos que Meghan ha decidido compartir con sus seguidores es una sucesión de momentos felices en familia. El carrusel comienza con una instantánea en blanco y negro de ella y Enrique de Inglaterra riendo durante una cena. Le siguen las de paseos de madre e hija por la playa, Archie contemplando una puesta de sol en el campo o los carteles de un restaurante en Alentejo (Portugal). También están siendo muy comentadas las imágenes de Archie metido en la cabina del piloto en un avión o la de Enrique lanzando por los aires a Lilibet en una piscina. En otra, Enrique se dirige hacia las embravecidas olas del mar con sus hijos corriendo tras él, mientras Meghan observa desde la orilla.

Los niños aparecen de espaldas a la cámara en todas las fotografías, una práctica habitual en Meghan para proteger su privacidad. La duquesa, que está nominada a un Emmy por su serie de estilo de vida en Netflix, Con amor, Meghan, también ha publicado una foto de ella tumbada boca abajo en una tumbona, mirando de frente a su perro.

No es la primera vez que los duques de Sussex visitan juntos la tumba de Diana de Gales. En sus memorias de 2023, En la sombra, el príncipe Enrique describió la primera vez que llevó a Meghan a verla, en 2022. La difunta princesa, madre de Enrique y Guillermo de Inglaterra, está enterrada en una isla en el centro del lago artificial conocido como The Round Oval, dentro del jardín de Althorp Park.

“Llevando a la chica de mis sueños a casa para que conociera a mamá”, describe Enrique el momento en el que se acercaron en barca. “Dudamos un instante, nos abrazamos y entonces fui yo el primero. Coloqué flores en la tumba. Meg me dio un momento, y hablé con mi madre en mi mente. Le dije que la extrañaba, le pedí orientación y claridad”, explica en el libro. Y continúa: “Intuyendo que Meg también podría necesitar un momento, rodeé el seto y observé el estanque. Cuando regresé, Meg estaba arrodillada, con los ojos cerrados y las palmas de las manos apoyadas en la piedra. Mientras volvíamos a la barca, le pregunté por qué había rezado. ‘Por claridad’, dijo. ‘Y por orientación”.