Mike Milosh, de Rhye: “El show en Quito tendrá una energía distinta”

2026/10/25

Rhye comenzó como un dúo hace más de quince años, pero con el paso del tiempo, su vocalista y compositor principal, el canadiense Mike Milosh, tomó las riendas del proyecto y lo convirtió en un colectivo musical muy ecléctico que tiene bases de R&B moderno, soul, indie y géneros similares.

El próximo 29 de octubre, el Sound Garden UIO (Quito) recibirá a Rhye con un show lleno de misticismo y altas expectativas. El Joy Tour Acoustic parece ser un desafío, ya que, según palabras de Milosh en una entrevista con este Diario, sus conciertos favoritos son esos en los que está ese factor “íntimo” e “inesperado”, al tener que reversionar canciones que fueron elaboradas con cuerdas, sintetizadores y multiefectos y llevarlas al minimalismo de la guitarra y la voz.

Mike Milosh es, sin duda, un personaje. Mencionó haber estado tan nervioso y enfermo en una ocasión antes de un concierto que tuvo que parar para ir a vomitar. Conoció al cineasta David Lynch, al legendario vocalista de Led Zeppelin, Robert Plant, y espera con ansias su presentación en Ecuador.

Publicidad

¿Cómo está tu salud mental últimamente?

Me siento increíble. No suelo tener tantos problemas con respecto a mi salud mental, pero creo que le debo eso al hecho de no beber. Trato de recordarles siempre a los músicos con los que voy de gira que caer en los ciclos de excesos es algo que puede terminar pasando factura. Es muy fácil perder el control en esos momentos. Cuando eres joven, es divertido tomar unos tragos con tus amigos, pero si lo conviertes en un hábito durante las giras, se volverá muy difícil. Está bien tomar una cerveza, pero no siempre embriagarte.

Cuéntame algún momento inolvidable de tu carrera.

He llegado a conocer a mucha gente increíble. Amo Radiohead, por ejemplo. Recuerdo estar dando un concierto en París y al otro lado del auditorio noté que ellos estaban empezando a prepararse para su acto. Luego vi a su vocalista, Thom Yorke, caminar y pude conocerlos detrás de escena. Ese fue uno de esos momentos surreales.

Una vez estuve de invitado en el show de Jimmy Kimmel y coincidí con Lil Wayne, quien resultó ser muy gracioso; no podía creer que lo había conocido.

Publicidad

Publicidad

Además de esos, conocí a uno de mis héroes de la infancia: Robert Plant. Tuve una cena con él. Toqué en un festival en el que parte del acuerdo era cenar con él, con John Malkovich y David Lynch. Cuando era niño, amaba Led Zeppelin, así que por supuesto me sentí realizado. Por supuesto, él fue increíble, el más amable y encantador de todos. Del otro lado está David Lynch, a quien también fue impactante conocer, pero él era muy diferente… Un director increíble y genial, pero un ser humano muy difícil de comprender.

¿Cómo es la experiencia de manejar un colectivo musical?

Hay alrededor de 30 músicos trabajando conmigo dependiendo de cómo sean las giras. Algunos de ellos tienen familia, hijos… Está Teresa, quien tiene dos hijos y tiene que hacer pausas por etapas; toca un tiempo, atiende a sus hijos, luego regresa.

Creo que Rhye soy yo. Hago la música, compongo las canciones, después traigo a otros músicos para que toquen conmigo y sean parte de mi mundo. En el estudio, creo que a veces invito a algunos de estos músicos, a amigos con los que me gusta compartir música. En todo esto hay un aspecto de comunidad y comunicación que me gusta.

Estás estrenando tu álbum Joy II. ¿Cómo fue todo este trabajo?

Bueno, tengo un estudio al que puedo llegar cruzando la calle, así que paso todo el tiempo trabajando. Si se me ocurre algo, simplemente enciendo los equipos y doy rienda suelta. Así pasó con la canción Summer Song. Tenía un concierto en San Francisco e hice que el bajista viniera un par de días antes al estudio. En esa espera, solo empezamos a tocar y trabajar la canción, después fuimos a hacer la presentación, porque quería que esa sea la idea un poco: regresar con la emoción y la experiencia que el viaje nos aportó. Así que, en total, esa canción nos tomó cuatro días.

Creo que el que yo pueda manejar todo en Rhye es la razón del éxito. Grabar los videos, encargarme de la fotografía, el equipamiento; sin embargo, para este disco la mezcla estuvo a cargo de Adrian Olsen, quien también ha hecho un trabajo increíble.

Mantener una secuencia o un ritmo de trabajo también es muy importante para ser exitoso. En mi caso, tal vez ese ritmo podría ser la creatividad. Todos los días intento crear algo nuevo, no necesariamente como un trabajo, sino como parte de la rutina.

Publicidad

Mi canción favorita es Sometimes.

Lo interesante de esa canción es que la hice hace dos años con Micah Gordon, un buen amigo, gran pianista. Pusimos teclados, sintetizadores; nos tomamos un par de días en terminarla para solo dejarla en el olvido.

Tiempo después volvió a interesarme, pero sentí que era muy larga… La arreglé, me gustó el resultado final y volví a dejarla, porque, dicho sea de paso, he hecho alrededor de 90 canciones en los últimos dos años (entre risas).

Al momento de elegir canciones para Joy II, mi manager fue quien me dijo: “Ey, siempre me gustó esta”, y me la envió. No sé por qué la olvidé durante tanto tiempo.

Recuerdo tener problemas grabando las voces porque tuve tos, pero creo que me gusta eso, que sea rasposa y real.

No sé, a veces las canciones llegan cuando tienen que llegar.

¿Qué podemos esperar para el show del 29 de octubre en Quito?

Los conciertos que son en el sur del continente van a ser más íntimos y suaves, en lugares más pequeños… Para ser completamente honesto, es demasiado caro viajar con toda una banda y todos los instrumentos, así que hace dos o tres años empezamos con la idea de los acústicos y terminó gustándonos bastante, porque implicaba reversionar temas; también hay una energía distinta… Me siento más vulnerable, converso más con la gente, todo es más personal. Así será este.

¿Cómo haces para mantener esta energía durante toda la gira?

Para mí es importante mantenerme presente ante el público, ser yo mismo… Trato de no sobrepensar mucho estas cosas. Confiaré en los músicos, en la noche y así lo mantendré.

Al igual que Ecuador, hay algunos países en los que no has tocado antes. ¿Qué esperas de estas primeras veces?

No lo sé… De hecho, creo que eso es lo hermoso de viajar a tocar en otros países: el no saber qué esperar. Me encanta eso.

Trato de no buscar ni aprender mucho sobre estos lugares, porque me gusta llegar y sorprenderme. No quiero tener un prejuicio sobre nada hasta por lo menos conocer a la gente. Me gusta llegar y saber cómo es el lugar, comer su comida, conocer su estilo de vida. No quiero que las noticias me digan cómo son, quiero experimentarlo.

Siempre llevo cámaras conmigo para poder tener fotografías y videos para el recuerdo, pero, más que cualquier otra cosa, prefiero estar presente en esos momentos.

Con todo lo que está pasando en el mundo en la actualidad, ¿crees que es un buen momento para continuar haciendo música y arte?

No sé si lo que pasa actualmente en el mundo es para bien o para mal… No sé si estamos mejor o peor que antes. Mi abuelo fue prisionero en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial… Siempre pensamos que el mundo está desmoronándose y creo que a veces todo eso es relativo si lo comparamos con el pasado, porque siempre han ocurrido cosas peores.

Hay cosas que están volviéndose aterradoras con respecto a la tecnología. La IA ha empezado a convertirse en una amenaza existencial; he conversado con algunas personas que trabajan en ese campo y están un poco asustadas, así que eso me pone nervioso de cierta manera, pero diría que la creación artística es una necesidad fundamental del espíritu humano.

No quiero ofender a ninguna religión, pero cuando vas a cualquier tipo de ceremonia, lo más importante es la música. Eso es lo que nos une y lo que hace que queramos estar juntos.

Cuando vas a conciertos, no estás ahí por las luces… Estás ahí por la música, por el arte.

Tal vez, ahora más que nunca, va a ser importante encontrar artistas que generen comunidad por medio de su trabajo, que puedan enganchar al público y a la gente.

Va a ser importante no dejarse engañar por la IA (porque parecen humanos a veces) y poder reconocer todo lo que nos brinda el arte.

En definitiva, el arte es más importante ahora que nunca antes. (E)