A. Mateos y H. García
21/09/2026 a las 07:34h.
José Mourinho se quitó anoche la careta. El portugués había mostrado hasta ahora una imagen amable en rueda de prensa. Su segunda estancia en el Bernabéu nada tenía que ver con el terremoto vivido hace ya 15 años pero en cuanto los resultados se han torcido, el portugués ha vuelto a mostrar su verdadera cara. Mourinho es como es. Y ayer tras caer derrotado en el Metropolitano (2-0) después de un polémico arbitraje, sacó a relucir la lista de los errores más groseros de los árbitros en lo que va de temporada. «Aquí, en este estadio, el gol anulado a Osasuna es para reír; el penalti en San Sebastián es para reír; el penalti del Barcelona es para reír; la no expulsión contra el Athletic de Bilbao con este señor que ha sido muy simpático —señaló hacia atrás, en referencia a Ortiz Arias—, con un chico que es un gran jugador... Son todas cosas acumuladas». afirmó en rueda de prensa. Todas las jugadas mencionadas cayeron del lado del Barça y Atlético de Madrid.
El portugués recordó su rueda de prensa de 2010, después de un Real Madrid-Sevilla, cuando mostró a los periodistas una lista de errores del colegiado Clos Gómez. Ayer repitió la fórmula pero con unas cuantas imágenes de las entradas más temerarias cometidas por los jugadores del Atlético de Madrid. «Son dos rojas claras», expresó. Se refería a dos entradas que tuvieron lugar en la primera parte; primero la de Romero, que pisó con los tacos a Bellingham. El árbitro lo sancionó con tarjeta amarilla previa corrección gracias al VAR. Después, una entrada de Kang Lee al tobillo de Valverde que se quedó sin castigo. Horas después, el Real Madrid comunicaba que su capitán estaba lesionado fruto de esa entrada. «El Señor Trujillo tiene una historia muy completa con el Real Madrid desde el VAR», apuntó.
Y aunque Mourinho tenía argumentos de peso para quejarse, el problema de los blancos sigue siendo el mismo desde hace dos temporadas. Una defensa endeble, una delantera de estrellas que no se entienden entre sí, y un centro del campo que ni crea fútbol ni trabaja en defensa. ¿Resultado? Nueva derrota en el Metropolitano, un estadio donde el Madrid lleva sin ganar cuatro años.
El Atlético de Madrid echó la primera palada al frustrado proyecto de Xabi Alonso en el Real Madrid con un 5-2. Un año después, se repite la historia en el Metropolitano, con los rojiblancos superiores ante una nueva segunda mitad muy mala de los de Mourinho, cuyo proyecto se ve en entredicho. Paisaje muy distinto para los de Simeone, que despejan de un plumazo cualquier duda sobre su arranque con esta victoria y se permiten presumir ante los vecinos.
No hay finales en septiembre, pero Atlético y Real Madrid afrontaban un parcial decisivo para marcar el devenir de la temporada. Consecuencia de un Barcelona que vuela en este inicio de temporada y amenaza con abrir una amplia brecha. Eso tuvo consecuencias: si hay algo castizo en Madrid, como lo es un derbi, es un atasco en la M-30. Así fue la primera mitad, con poco que resaltar respecto al juego.
Demasiado choque y las decisiones del árbitro
Los dos equipos se sentían más cómodos cuando corrían, pero cuando dos juegan a lo mismo, terminan por anularse y no conseguir lo que quieren. Eso nos llevó a un partido con mucho choque y mucho ruido, es decir, demasiado trabajo para el colegiado, Ortiz Arias. Cada falta era protestada por el otro bando como roja, lo que llevó al árbitro a tener sangre fría en cada decisión. Ortiz Arias fue llamado por el VAR para revisar una acción entre Bellingham y el Cuti Romero, con pisotón del argentino a la rodilla del inglés. El colegiado revirtió su decisión inicial tras la revisión en el VAR para cambiar la amarilla de Bellingham al Cuti.
Sin embargo, quedó en nada la falta de Kang-in Lee, con un grave pisotón sobre Valverde. Precisamente, las dos únicas acciones con cierto peligro llegaron de las botas del surcoreano, primero con un centro raso y después con uno envenenado que Courtois tuvo que sacar de una trayectoria peligrosa. Por el Real Madrid, no hubo noticias de Mbappé, sin espacios para aparecer, y Vinicius y Güler no pudieron salvar ninguna de las acciones defensivas del Atlético.
Koke mejora al Atlético
La segunda mitad tenía que ser otra, porque más atasco era imposible, y lo fue desde el principio. Baena giró y disparó desde fuera del área para una gran intervención de Courtois. Primer aviso de un Atlético que salió con la decisión de tomar el mando, con Koke como eje del juego tras salir por Pubill. Pero fue en un balón en largo de Hancko donde se rompió el partido. Giuliano peleó por el balón y Huijsen trazó una acción muy lejos del nivel que se exige a un central del Real Madrid en partidos como este, con un penalti al que sumó una roja. Grimaldo no falló para hacer el 1-0, con la ventaja añadida de tener un jugador más.
La respuesta de Mourinho a una situación tan crítica fue tomar decisiones importantes: quitó a Vinicius para dar entrada a Diomande y a Güler por Rüdiger. Pero el campo estaba muy inclinado a favor del Atlético, con un Metropolitano en ebullición. En el 60, Jonathan David lo encendió todavía más con el segundo gol después de una gran asociación entre Kang-in y Giuliano en la banda derecha. Cucurella volvió a estar demasiado solo una vez más. 2-0 y la entrada al campo de Julián Álvarez por el goleador rojiblanco. Simeone intentó seguramente evitar los pitos para el argentino, pero no lo consiguió, aunque el volumen de los pitos va bajando semana a semana.
Tímida reacción
Courtois y Konaté salvaron el 3-0 del Atlético, con dos grandes acciones bajo palos. Era el resumen de un equipo que solo podían achicar el agua que lo llevaba a una goleada en contra y no encontraba ayuda alguna en sus mejores jugadores. Ni siquiera aprovechó Diomande la mejor ocasión del Real Madrid en toda la segunda parte, tras un error del Cuti Romero. El extremo quiso cerrar la acción con un rápido disparo, que se encontró con la seguridad de Oblak como respuesta. A pesar de ese fallo, el extremo fue lo mejor de un Real Madrid que intentó negar su propio destino tras el gol de Rüdiger cerca del noventa. Pero el final ya estaba escrito, con final feliz para el Atlético y otra nueva pesadilla del Real Madrid en el Metropolitano que no solo puede explicarse desde las decisiones de Ortiz Arias o el error de Huijsen. Hay mucho más y Mourinho debe tomar decisiones.
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