Hay mascotas que se convierten en compañeras de vida, y otras que logran ser además un apoyo incondicional en los momentos más difíciles. Es el caso de Nahiko, un golden retriever nacido el 18 de diciembre de 2015 que llegó al hogar de Javier el 15 de marzo de 2016, cuando apenas tenía tres meses.
Desde entonces, ambos han compartido aventuras, juegos y también etapas complicadas. "Sobre todo es especial porque nos alegra la vida", resume Javier sobre su inseparable compañero.
Nahiko destaca por su carácter alegre y cariñoso. "Bueno, juguetón, un poco dominante y como todos los golden... un poco payasete", cuenta su dueño. Entre sus costumbres más entrañables está la forma en la que recibe a Javier cada vez que regresa a casa: "Cuando llego se me echa encima apretándome con las patas delanteras. Da unos abrazos de persona".
Aunque ya tiene diez años, conserva intactas sus ganas de jugar. Le encanta que le mimen y pasar el tiempo con sus peluches favoritos, un perrito de peluche y un ratón. Según Javier, incluso cuando juega con ellos demuestra una delicadeza sorprendente: "Trata de no hacerles daño porque cuando suena el pitido los suelta".
El deporte es otra de sus grandes pasiones. Sus planes favoritos incluyen el senderismo y las escapadas al pantano de San Juan. Allí disfruta especialmente del agua. "Le gusta nadar y bucear en el pantano de San Juan", explica Javier.
Sin embargo, este año ambos han tenido que renunciar a muchas de esas actividades. "Nuestra casa, el jardín y la zona del pantano a la que vamos ha sufrido la destrucción por los incendios", relata. Una situación difícil en la que Nahiko ha vuelto a demostrar la importancia que tiene dentro de la familia.
Durante el invierno saca a relucir su lado más divertido. "Le encanta provocar y que juegues a lucha con él. Se pone supergracioso", recuerda Javier. Además, es un perro curioso y participativo, capaz de involucrarse en las tareas cotidianas. De hecho, le encanta ayudar a meter la compra en casa y observar atentamente los trabajos de bricolaje.
Después de más de una década juntos, Javier tiene claro que Nahiko es mucho más que una mascota. "Nahiko ha estado en los peores momentos y este en el que estamos es uno de ellos", asegura.
Con sus abrazos, su energía y su lealtad incondicional, Nahiko sigue demostrando cada día por qué ocupa un lugar tan especial en la vida de Javier.