“No me gusta tener relaciones sexuales por tenerlas”: Viviana Colmenero habló de su vida amorosa, su paso por Gran Hermano y el conflicto en el programa de Yuyito

2026/09/08

Trato de no pensar en el sexo si no tengo una pareja o no estoy enamorada”, afirmó Viviana Colmenero al hablar sobre su presente sentimental en Desencriptados, el ciclo de entrevistas de Infobae. A 23 años de haberse consagrado ganadora de Gran Hermano, la ex participante contó que actualmente está soltera, que no tiene una vida social intensa y que espera que sea el hombre quien dé el primer paso cuando alguien le interesa.

Colmenero alcanzó popularidad en 2003 al ganar la tercera edición del reality, tras permanecer 124 días dentro de la casa más famosa del país. Su historia personal y los prejuicios en torno a su pasado atravesaron su participación en el programa y marcaron la atención mediática que recibió después de su salida. Con el paso de los años, se alejó de la televisión, tuvo distintos trabajos y logró estabilizarse con un comercio de indumentaria y accesorios, mientras criaba a sus dos hijos.

En los últimos años, volvió a aparecer en los medios para hablar de su experiencia en Gran Hermano, de la vida después de la fama y de los prejuicios que enfrentó. Actualmente, continúa vinculada a la comunicación: es conductora de La Hora de Viviana en streaming y panelist de Yuyito a la tarde, el ciclo conducido por Amalia “Yuyito” González.

Desencriptados - Viviana Colmenero
Viviana Colmenero contó que tardó 15 años en acomodarse después de Gran Hermano y que se estabilizó con un comercio de ropa, carteras y bijouterie. (Adrian Escandar)

— ¿Hace cuánto ganaste Gran Hermano, Viviana?

— Y el Gran Hermano lo gané en el 2002-2003, porque fue así. Ingresé en octubre del 2002 y salí en febrero del 2003.

— ¿Cómo hiciste para ganar?

— Y hablándole a la gente, principalmente. Yo conversé con el público. Porque más allá de que sea un juego y que es una competencia y va a ganar uno solo, ahora se habla mucho de estrategias de juego. Pero en esa época era más importante ser uno mismo y conversar con el público. Yo tenía muy claro que si el público no me aceptaba, el juego iba a ser más difícil de ganarlo.

—Cambió un poco el Gran Hermano de tu época al de ahora, ¿no? Porque directamente tienen sexo en la casa desde el día uno, como si fueran a comerse una medialuna.

— Sí, los chicos de ahora son más transgresores. Pero no sé si tienen tanto sexo, ¿eh?

— ¿Vos decís que no?

— Hubo una época de los Gran Hermanos, esos de la época de Jorge Rial que ahí sí era como todo más sexual. Pero después eso como que mermó. Esa situación mermó. Y ahora los chicos de hoy en día, no sé si con el tema de Instagram, las redes sociales, creo que todos tenemos menos sexo. Es lo que yo percibo, no sé si será verdad o no.

— ¿Vos estás en pareja ahora?

— No.

— ¿Y cada tanto chongueás?

— Nunca. No chongueo. No me gusta tener relaciones sexuales por tenerlas. Así porque de repente uno tiene ganas, que es normal, es algo biológico que nos pasa a todos los seres humanos. Pero en ese sentido trato de no pensar en el sexo si es que no tengo una pareja o no estoy enamorada...

— Te entiendo. No te acostás con cualquiera por tener relaciones.

— Claro. ¿Está mal?

— Me parece perfecto y banco. ¿Hace cuánto no estás en pareja?

— No estoy en pareja desde el mismo tiempo que no tengo relaciones sexuales.

— Igual debés tener un levante impresionante.

— Muchas gracias. Pero soy re aburrida: no tengo sexo, no fumo, no tomo alcohol. Tuve mis años de discos, de mostrarme, de estar pensando solo en lo superficial, vivir esa fantasía de que somos todos lindos, estamos todos bien vestidos, nos ponemos ahí a tomar champagne y qué sé yo. Pero después me di cuenta que eso fue una fantasía que se vivió en su momento y nada más. Que después uno busca otras cosas en una pareja.

— No es una fantasía, es lo que vos sentías en ese momento. Pero ¿qué sentís que cambió?

— Sí, estuvo buena esa época. Pero la belleza dura unos años. La belleza real, la belleza física, no dura mucho tiempo. ¿Cuánto durará la belleza real, donde estás perfecta, no tenés arrugas, no tenés problemas con el cabello?

— Pero seguro es una cuestión de perspectiva. Para mí seguís siendo una mujer hermosa hoy y tenés 20 años más que cuando entraste a Gran Hermano.

— Bueno, gracias. Tengo 54 años. Pero la belleza física dura unos años. Después, hay miles de otras cosas que mejoran por suerte. Pero sino nos tenemos que matar todos (risas).

—Pero vos seguís siendo una mujer a la que encaran, que les gusta a los hombres, y eso también tiene que ver con tu belleza física. Porque quizás algunos dicen: “Sos Viviana”. Pero otros no te deben conocer y simplemente dicen: “Mirá qué linda esa mujer”.

— Claro. Siempre me pasó y me sigue pasando, pero es como que uno también está como más guardada. Una se acostumbra con el paso de los años, se vuelve más discreta en todo sentido. Yo trato de amoldarme a todas las etapas de la edad. Ammí me gustan los hombres y me llaman la atención por ahí alguno u otro. Pero si me gusta uno, ya me gustó ese solamente. No es que dije: “Me va a gustar este”. De repente pasa que te gusta alguien, conectás con alguien, o pensás que conectás con alguien, porque por ahí el otro no está conectando con vos. Pero bueno, pasa algo. Esas cosas no se explican y te quedás ahí pensando en esa persona y al principio es como una cosa platónica. Después yo espero que el hombre avance, que conquiste.

— ¿Sos de conectar con mujeres también? ¿Tenés onda con las chicas o más con los hombres?

— No, solo me gustan los hombres. Me encantan los hombres.

— ¿Cómo conocés gente hoy en día? Porque decías que no te gusta mucho lo de las redes y no sos de salir mucho.

— No tengo mucha vida social, pero en cualquier lugar se puede conocer a alguien. Yo hago un programa propio de streaming donde entrevisto, en general, más hombres que mujeres. No sé por qué cuesta más que vengan las mujeres que los hombres. A la mujer la llamás y es como que te da más vueltas. Y la última persona que me gustó la conocí entrevistándola. Pero no te voy a decir quién es. Igual no pasó nada. Quedó ahí el tema, ¿viste?

— ¿Pero sabés si le gustaste?

— Y no sé. Porque yo también pienso que a él le pasó algo conmigo. Pero no se sabe, quedó ahí en el misterio. Por lo pronto, quedó en algo medio platónico.

— ¿No tiraste un mensajito?

— Él me tiró un mensajito a mí.

— ¿Y entonces?

— Conversación va, conversación viene. Pero ya está.

— ¿Pero te mandó un mensaje: “Che, gracias por invitarme. Estuvo relindo. Un día nos tomamos un café”, como para abrir el diálogo?

— Claro.

— ¿Y ahí vos lo planchaste o le dijiste: “Sí, genial, me encantaría”?

— Sí, algo así. A mí me parece que con el tema de las redes sociales muchas veces estamos todos en nuestra zona de confort. Entonces, es como que nos quedamos ahí, en ese contacto que no requiere un compromiso mayor. Me da esa sensación. Porque además no tenemos mucho tiempo últimamente las personas. Cada vez trabajamos más, ocupamos más tiempo de nuestra vida en nuestros proyectos o obligaciones, en nuestras responsabilidades, que tienen que ver todo con este sistema re loco que estamos viviendo, que nos ocupa todo nuestro tiempo de vida y nos deja muy poco tiempo para disfrutar.

— Además, cuando vas siendo más grande también pasa que la gente tiene hijos y hay que combinar.

— Es un lío, ¿no? A veces hay que encontrar el momento, el día, el lugar y el horario. Porque para tener una cita que te importa de verdad, está bueno que salga todo bien. Es todo un tema. Qué lástima, ¿no?

Desencriptados - Viviana Colmenero
La ganadora de Gran Hermano 2003 sostuvo que en su edición del reality priorizaba mostrarse auténtica y conversar con el público antes que las estrategias de juego. (Adrian Escandar)

— Cuando ganaste Gran Hermano, ¿te compraste un departamento?

— Sí.

— ¿Lo seguís teniendo al depto?

— Sí. En realidad no fue así todo tan fácil. Yo gané poquito dinero en Gran Hermano. Era la época en donde había crisis, devaluación. La plata no valía, igual que ahora.

— ¿Cuánta plata era el premio?

— Era muy poco, en realidad. Fueron 30 mil dólares porque fueron $100.000.

— Era 3 a 1 en esa época.

— Claro, era muy poca plata a comparación de lo que significa Gran Hermano.

— Pero en el 2001- 2002 estaban bajas las propiedades, porque había pasado la devaluación. Con 30 mil o 40 mil dólares te comprabas un departamento.

— Un monoambiente te comprabas. Después recibí un poquito de ayuda de mi papá, que es español, y vive en España. Mi papá vivió 40 años acá, fue comerciante, vino a los 17 años en barco, como todos...

— Los inmigrantes de esa época.

— Sí. Vivió 40 años acá, se cansó y se fue, se volvió para su patria. Recibí una ayuda de él y ahí fue que se concretó esto. Pero después pasaron un montón de cosas más en mi vida, en estos 25 años pasé de todo.

— ¿A vos te acusaban de haber sido trabajadora sexual y lo negaste?

— Claro.

— ¿Por qué te pusieron ese mote?

— No es un tema tabú para mí, porque de repente yo me puse la bandera de las chicas, de las mujeres que tienen que recurrir a eso. No digo por ignorancia, digo que hay muchos otros caminos. Pero a veces, en un momento de desesperación, según la base familiar, etcétera...

— Pueden caer en esa situación.

— Sí, toman ese rumbo. Pero siempre es por necesidad.

— Vos decís que nadie lo hace porque le gusta.

— No. Y las que lo hacen porque piensan que es algo light, me parece que están siendo un poco inconscientes o están viviendo quizás un mundo superficial, de ambiciones que... Porque también eso tiene como diferentes niveles. Está la que es VIP, la que está pobrecita parada en Constitución. Después también está todo el colectivo travesti, trans, que durante mucho tiempo no tuvieron lugar en los trabajos de la sociedad y tienen que recurrir a esa situación, pero en ninguno de los rangos me parece que es algo lindo que tenga que pasar una mujer, porque como te decía al principio, me parece que está bueno estar con alguien, íntimamente, que te guste, que sientas algo, que lo quieras y no por un intercambio comercial. Pero al mismo tiempo también está el hombre, porque si la mujer está ahí prestando ese servicio, el hombre también está tomando ese servicio. El hombre también está comprando un rato de placer sexual.

— El tema es muy complejo porque ahora estamos viviendo una época donde vemos muchas mujeres jóvenes, muy lindas, que deciden dedicarse a eso y están metiendo un viaje, yendo de acá para allá, y tienen su sugar que les paga. Entonces, las ves que están viviendo una vida que les gusta. Pero tal vez por dentro hay una procesión...

— Por dentro hay algo que no está resuelto en cuanto a su vida.

— Muchas no lo hacen solo porque tienen que comer y mantener un niño, que parecería como algo en extremo. Es como que lo hacen porque quieren vivir la “buena vida”.

— Claro. Pero por eso mismo. Están sumergidas en una idiosincrasia, puede ser, en un pensamiento, en un sentir, que para mi gusto es algo superficial, pero no sé por qué razón están ahí. Hay muchos casos famosos también donde es como una ambición, una cosa medio insaciable, ¿no? Porque de todas maneras no sé hasta qué punto esas mujeres que vos ves en viajes, lindas, con ropa buena, son felices.

— Sí, es lo que decía antes. Quizás están sufriendo por dentro, pero quieren mostrar que se van a Ibiza o hacen estos viajes costosos.

— Claro, ¿es una relación genuina? Hay que ver, porque generalmente termina mal. No sé si te diste cuenta que generalmente termina mal todo eso.

— En algún momento cuando saliste de la casa, dijiste que nadie te había orientado o ayudado a tomar decisiones. ¿Estabas sola? ¿Tuviste alguien que te acompañara en ese momento?

— Muy sola estuve. Porque no conocía el mundo de los medios de comunicación, ni el mundo del teatro, del espectáculo, ni de nada. Entré a esa casa por un casting que vi por la computadora, mandé un formulario y me llamaron por teléfono. Me preguntaron si quería ir a un casting y fui. ¿Y qué pasa? En ese momento uno se ilusiona, porque uno ve los beneficios. Cuando uno prende la tele o mira las revistas, como por ejemplo en esa época la revista Caras. No había redes sociales y decías: “Mirá qué linda casa, qué linda ropa”. Te venden una fantasía y después cuando ingresás a los medios te das cuenta que esto es un negocio.

— ¿Pero vos estás decepcionada del medio?

— No.

— ¿Te gustó haber pasado por esa experiencia?

— Al principio quedé en Pampa y la vía, porque no podía volver a tener un trabajo normal, de camarera, de vendedora, de lo que sea, en un banco, de niñera, donde sea, porque había sido mucha la exposición que tuve. Eran 30 puntos de rating Gran Hermano.

— Eso fue después de Gran Hermano, pero vos al principio, ¿por qué entraste?

— Me había comprado una computadora en esa época, donde en la computadora se miraba el horóscopo nada más, no servía como ahora para trabajar, para todo. Y cayó la propaganda de Gran Hermano y me llamó la atención. Mandé los datos míos y de un montón de gente más que conozco, pero me llamaron por teléfono a mi casa. Me preguntaron: “¿Querés venir al casting de Gran Hermano en Martínez?”. Y yo fui al casting de Gran Hermano, hice la cola y me atendió una persona que me preguntó cómo te llamás, etc. Y ahí fui quedando.

— ¿A qué te dedicabas ahí?

— Yo ahí vivía con mi mamá, mis cuatro hermanos y ya tenía a mi hijo Leonel, que ahora tiene 30 años. Tengo un hijo de 30 y otro de 12.

— Fuiste mamá joven.

— Claro. Yo ahí vendía libros de la editorial Océano. Vendía libros en esa época. Pero no alcanzaba, había crisis. Mi mamá había entrado en una depresión porque nos enteramos que mi hermano había contraído una enfermedad. Entonces, fue un momento de crisis total a nivel familiar.

— ¿Te salvó Gran Hermano en parte?

— Al principio parecería que sí, porque gané ese dinero. Pero después el camino se volvió un poco sin rumbo.

— En ese momento no sabías para dónde ir, si meterte en teatro...

— Claro, porque yo no consideraba que no tenía talento para ser actriz, ni bailarina...

— ¿Y cuál es tu talento?

— ¡Qué pregunta difícil! No sé cuál es mi talento, pero en estos 25 años yo puedo decir que soy una buscavidas. No sé si eso es un talento o no, pero que pude sortear un montón de problemas, de obstáculos y que soy una persona muy resiliente, que creo que ahora estoy íntegra, sana, más allá de todas estas cosas medio turbias, oscuras que se hablan, porque ¿quién se va a meter en la casa de Gran Hermano estando bien de la cabeza, no?

Desencriptados - Viviana Colmenero
Colmenero contó que compró un departamento tras GH con un premio de 30 mil dólares y ayuda de su padre. (Adrian Escandar)

— Hay de todo. Puede ser alguno más cuerdo que otro, pero sí. ¿Vos te considerás que cuerda?

— Yo me considero muy cuerda. Lo que pasa es que, al mismo tiempo, hice una vida bastante loca.

— Entonces, ¿sos cuerda o loca?

— Se contradice eso (risas). Yo me siento íntegra, limpia y sana. Creo que no tengo maldad, pero al mismo tiempo tuve que, ¿cómo te puedo explicar? Negociar un poco con la parte diabólica de la vida.

— ¿Y a qué te dedicaste todos estos años?

— A un montón de cosas. Estuve un tiempo sin rumbo, siempre sola. Después volví a tener un hijo a los 42 años. Crié a mis dos hijos y me salió todo muy bien.

— ¿Y esa pareja con la que tuviste el hijo? ¿Cómo salió todo?

— No llegó a buen puerto, pero está todo bien. Yo respeto a los padres de mis hijos. Mis hijos tienen buena relación con los padres, pero los crie yo sola. Igual ahí está todo bien, son amigos.

— Te entiendo. Te llevás bien, pero vos te hiciste cargo.

— Yo me hice cargo sola. Al mismo tiempo, me fui realizando como persona porque antes nunca me pude realizar.

— ¿Y a qué te dedicaste estos últimos años para sobrevivir?

— Bueno, fui mantera y hace 9 años que tengo un comercio. Alquilo un local donde vendo un poco de todo: ropa, carteras, bijouterie. Ese es mi trabajo, mi refugio, mi comercio. Y ahí me estabilicé. Pero esto recién fue en 2018 y yo salí en el 2003 de Gran Hermano.

— ¿Y esos 15 años?

— Claro, esos 15 años la pasé muy mal. Tardé 15 años en acomodarme después de Gran Hermano. Siempre fui visitante en los medios. Hace 25 años que yo visito los medios y todos me conocen y yo los conozco a todos. Tuve mis encontronazos también con la prensa, con los programas de televisión, con algunos personajes. Pero hoy en día me siento muy cómoda porque pienso que, de a poquito, hay una comprensión mutua entre ellos y yo.

— ¿Por qué sentís que no te enganchaste siendo conocida y habiendo ganado? ¿Qué creés que faltó?

— Me cuesta mucho ser obsecuente. Soy un poco rebelde, ¿viste?

— Quizá a veces cuando hay que remar algo y no te interesa, ¿no lo remás?

— No se trata de eso, al contrario, soy funcional. Pero al mismo tiempo cuestiono mucho el sistema en general. ¿Viste esa frase que dice que el que está adaptado a la sociedad está profundamente enfermo o algo así? Yo entiendo que es difícil no estar, que tiene un precio muy alto no estar adaptado a la sociedad, pero me cuesta adaptarme.

— Pero dame un ejemplo. ¿Qué te pasaba? ¿Qué cuestionabas?

— Un montón de cosas. La doble vara, la hipocresía...

— Bueno, pero es un poco el juego del medio también.

— No estoy hablando solo del medio sino del sistema en general. Entiendo que todo está mercantilizado, que todo es un negocio, pero yo prefiero la ética, ir por el lado de mi verdad, que no sé si es la verdad, pero es mía. Prefiero más la autenticidad que ser un títere del sistema, ¿viste? Igual estoy bastante adaptada para lo que soy yo, que soy rebelde. Es que si no quedás afuera.

— ¿Cómo vas con Yuyito?

— Con Yuyito todo muy bien. Lo que pasa es que hay como una contradicción, ¿viste? Empecé el primero de julio, soy panelista del programa Yuyito a la tarde. Ella es la figura, la conductora, y hay cinco panelistas que pensamos todos muy diferente. Algunos son libertarios, antiperonistas, antikirchneristas y otros somos más antiderecha, porque no te voy a decir que somos peronistas y kirchneristas.

— No te bancás lo que hay, pero no estás de acuerdo con lo otro. ¿Y qué pasa ahí?

— Estamos puestos a propósito para poder debatir y que se pique, porque ahora en la tele dicen que se tiene que picar un poco. Y está todo bien.

— ¿Estás contenta?

— Sí, yo estoy re contenta porque tengo trabajo y es entretenido. La tele tiene esas cosas. No es un trabajo como cualquier otro. Tiene su mística y su encanto, ¿no? Pero se armó un problemita. Me empezaron a llamar de los medios para pedirme notas y móviles y parece que...

— ¿A Yuyito no le gustó?

— Claro.

— ¿Se puso celosa de que vos tengas tu momento de fama?

— Eso lo decís vos, pero...

— Pero si vos pensás que Yuyito se pone celosa y trabajás en el medio, la picás en broma y decís: “Yuyito se pone nerviosa de Viviana Colmenero”.

— Claro, pero eso no se blanquea así de esa manera. Pero el problema es otro. Según ella, yo estoy revelando internas a los otros medios de comunicación.

— ¿Porque contás que se pelean? Eso pasa siempre en la tele.

— No, en realidad, ni siquiera cuento eso. Yo tuve un problemita con la productora ejecutiva porque le planteé si por favor me podía mandar la rutina durante el momento que yo estoy en viaje, porque voy en transporte público al programa. Entonces, en esa horita que tengo de viaje a mí me encantaría adelantar.

— ¿Y por qué no te la mandan?

— Porque no. Esa es la respuesta.

— ¿Y cuándo te la dan? ¿Cuando llegás al canal?

— Claro, pero cuando yo llego al canal tengo que...

— Maquillarte, peinarte.

— Claro, no puedo porque ya empieza el programa.

— Pero la rutina te la tienen que mandar. Tenés razón vos.

— Gracias, doctor. Lo que pasa es que el tema es que como ahora la tele se maneja con una vorágine de actualidad...

— Es una tontería igual. Le podés insistir: “Mandame la rutina”.

— No puedo insistir. No hay posibilidad de diálogo con ella. Ojalá le pudiera insistir. Es muy inflexible a la hora de comunicarse con el otro. Quizás es conmigo solamente la cosa.

— ¿Y a Yuyito le pasan la rutina antes o no?

— Sí. ¿Sabés por qué descubrí que a Yuyito le pasan la rutina antes? Porque un día nos cruzamos en el baño hace bastante tiempo y le dije: “Hola, Yuyito, ¿qué tal? ¿Cómo estás? ¿Todo bien? Vos ya tenés la rutina, ¿no?”. “Sí, yo ya la tengo, ¿cómo no la voy a tener?”. Entonces, me callé la boca y ahí comprobé que ella sí la tiene, pero es la conductora.

— Pero vos sos panelista. También la tenés que tener.

— ¡Y eso es lo que yo pensé! ¿Por qué ella sí y los panelistas no? Y se filtró la información.

— ¿Y ahí fueron los medios a preguntar?

— Por ese pequeño problema se armó un problemón que hace dos semanas que no termina. Me suspendieron el viernes pasado, como que me pusieron en penitencia. No pude ir a hacer mi trabajo. Porque según las palabras de Yuyito, me mandaron a calmarme por ese reclamo. Pero es mentira porque yo nunca estuve enojada.

— Pero Yuyito te tiene que defender. Es la conductora, ella sabe si van a suspender a alguien. Tiene injerencia ahí.

— Y bueno... Tomó una decisión de suspenderme solamente escuchando la versión de la otra parte, no la mía. Volví el martes, porque hubo un feriado entremedio, se arregló todo, se aclaró y estuvo todo perfecto. Yuyito dijo al aire: “Con una disculpa se soluciona todo”. Yo le dije: “Bueno, Yuyito. Si vos necesitas que yo le pida una disculpa a la Negra, yo se lo pido, pero por vos. ‘Negra, te pido disculpas, pero quiero que sepas que lo hago por Yuyito. Yo no siento que tenga que pedirte ninguna disculpa’”.

— ¿Entonces? ¿La Negra entró caliente o no?

— No, después al final del programa nos juntamos las tres. Porque Yuyito es muy espiritual, por la religión, por el evangelio. Por ahí ella no quiere exponerse demasiado, no quiere tener prensa y me retan a mí porque yo doy móviles. Pero incluso ese martes, ¿viste los programas que hacen informes? Tomaron el caso y lo pasamos en Yuyito a la tarde.

— Su propio problema, lo mostraron.

— Claro y nos reímos. Entonces, es raro todo. ¿Qué pasó al día siguiente? Hice un móvil con Sergio Lapegüe y otra vez me volvieron a suspender por ese móvil que hice. O sea que este viernes otra vez no fui al programa. Hoy voy a ir porque plata necesito, porque por eso estoy trabajando.

Desencriptados - Viviana Colmenero
Viviana afirmó que no tiene una vida social intensa y que espera que el hombre dé el primer paso cuando alguien le interesa. (Adrian Escandar)

— Yo tengo un role play que me gusta hacer en el estudio, que se llama culpable o inocente, porque en caso de que nos presentemos en la corte necesito saber los detalles. ¿Estás lista?

— Dale.

— Se la acusa de enojarse fácilmente, ¿culpable o inocente?

— Inocente.

— Se le acusa de haber ignorado a Enrique Iglesias.

— Eso fue verdadero. Pero cuando era joven. En una disco. No me arrepentí. A mí me gusta Eros Ramazzotti. ¿Sabías que hablo con él por Instagram? Así, corazoncito, corazoncito.

— Es bastante tiroteador Eros Ramazzotti

— Sí, ya sé. Pero a mí me gusta como artista.

— Ah, pensé que querías...

— Sí, también. Me parece muy guapo. Ahora es grande, pero yo también. Él tiene 60 y pico.

— ¿Es soltero o casado?

— La última novia que tuvo tenía 25 años. Le gusta mucho el sexo femenino, sí.

— Si te doy un pasaje para que lo vayas a ver a Miami, ¿arrancás?

— Sí, a Eros sí. Pero a ese solo, ¿eh? Bueno, a Luis Miguel también. Esos dos son los que me gustan.

— Se le acusa de haber rechazado la propuesta para ingresar a Gran Hermano 2026

— Culpable. Sí, me ofrecieron.

— ¡¿Cómo no vas a entrar?!

— Era para ir de visita tres días.

— ¿Vos querías ir fija?

— No, yo no quería ir más fija. Tres días está bien, pero no me cerró la propuesta.

— ¿Querían que vayas prácticamente gratis?

— Y ponele que sí.

— Se le acusa de mantener una cierta rivalidad con Fernanda Iglesias.

— No, más o menos. No, no pasa nada con Fernanda. Es brava. Igual yo soy Piscis, me llevo bien con Escorpio.

— Se le acusa de ser muy exigente con los hombres.

— Sí, culpable. Pero exigente normal, no en algo fuera de serie.

— La básica: que no sean unos papanatas, que sean atentos, respetuosos...

— Porque yo también soy así con el hombre. Lo respeto, me tomo las cosas de él en serio, trato de comprenderlo desde mi femineidad. Como tengo dos hijos varones, trato de comprender al hombre en sí.

— Se le acusa de haber sido cuñada de Susana Giménez.

— Tuve un romance con Patricio. Pero él tuvo un romance con un montón, con casi todas. No sé si le quedó alguna. Por eso no es ningún mérito mío ni tampoco de él haber estado conmigo.

— Se le acusa de haber protagonizado varias peleas mediáticas.

— Sí, una muy fuerte con Yanina Latorre. Porque ella se hizo famosa gracias a un escándalo que tuvo conmigo.

— ¡Me estás cargando!

— No, ella ya era famosa porque era la esposa de Diego Latorre. Todos la conocemos desde siempre, ¿o no? Pero viste que ella no trabajaba en los medios. Era como modelo, no sé qué era.

— Era la esposa de Diego Latorre y lo acompañaba. No sé de qué trabajaba.

— No trabajaba. Ella dice que tiene tres títulos: contadora, perito mercantil, traductora de no sé qué, de inglés creo o de italiano. Y bueno, es una mujer culta.

— ¿Por qué te peleaste?

— Me insultó en un programa que tenía Ángel de Brito, que se llamaba BdV, Bien de Verano. Ella estaba invitada y yo también. Ella recién estaba como paseando por los medios de comunicación. Se ve que estaba buscando trabajo. Empezó a hablar de mí sin saber y yo le dije: “Vos estás acá porque estás aburrida y no tenés nada que...” Y ella pensó que yo le dije: “Vos sos aburrida”. Se ofendió, me empezó a insultar de arriba a abajo, pero cosas horribles me dijo: “Yo chupé la correcta, ta, ta, ta, ta, ta, ta”. Me insultó. Y bueno, se armó un escándalo. En esa época las redes sociales no estaban muy vigentes. Y después eso desató un escándalo televisivo, porque fue muy fuerte.

— ¿Y nunca fuiste al programa de Yanina? ¿Irías?

— Sí, fui mil veces. Esto tiene un montón de capítulos. La guerra con Yanina, digamos (risas). Para ella, como yo no estoy a su altura, yo no soy una par. Pero bueno, no pasa nada, está todo bien.