Nueva ofensiva de los hutíes contra Arabia Saudita: atacaron con dos drones una refinería estratégica de Aramco

2026/08/14

Una imagen satelital compuesta muestra una columna de humo que se eleva desde una instalación petrolera en Jazan, provincia de Jazan, Arabia Saudita (REUTERS/Archivo)

Una imagen satelital compuesta muestra una columna de humo que se eleva desde una instalación petrolera en Jazan, provincia de Jazan, Arabia Saudita (REUTERS/Archivo)

Los rebeldes hutíes atacaron este jueves con dos drones la refinería de Aramco en Jizán, en el suroeste de Arabia Saudita, en la segunda acción del grupo yemení contra esa misma instalación en menos de una semana. El ataque se enmarca en una escalada que la ONU calificó como el mayor riesgo de guerra regional desde la tregua de 2022.

Una fuente militar citada por la agencia yemení Saba, controlada por los hutíes, afirmó que las fuerzas del grupo “atacaron una refinería de Aramco en la región de Jizán con dos drones, logrando un ataque preciso”. Según la misma fuente, la acción respondió a “la violación del espacio aéreo y la soberanía yemení por parte del enemigo saudí” y advirtió que los insurgentes seguirán respondiendo a cualquier agresión contra el país.

PUBLICIDAD

La refinería de Jizán, con capacidad para procesar unos 400.000 barriles de crudo al día, ya había sido blanco de los hutíes el pasado domingo, cuando un dron provocó un incendio que las autoridades sauditas lograron extinguir sin víctimas, según informó el Ministerio de Energía del reino. Aquel ataque se produjo dos días después de que Arabia Saudí firmara un pacto de defensa mutua con Turquía y Pakistán, orientado a reforzar la disuasión colectiva frente a nuevas agresiones en la región.

La actual escalada tiene su origen en la guerra civil yemení, iniciada en 2014 cuando los hutíes tomaron el control de Saná, y agravada en 2015 con la intervención de una coalición liderada por Arabia Saudí en apoyo del Gobierno reconocido internacionalmente, hoy con sede en Adén. Una tregua auspiciada por Naciones Unidas en abril de 2022 redujo de forma sustancial la violencia, aunque nunca derivó en un acuerdo político definitivo. Esa calma relativa se ha resquebrajado en las últimas semanas.

PUBLICIDAD

Una pancarta con misiles hutíes acompaña una manifestación contra Arabia Saudita en Saná (REUTERS/Archivo)
Una pancarta con misiles hutíes acompaña una manifestación contra Arabia Saudita en Saná (REUTERS/Archivo)

El detonante inmediato fue el bloqueo naval que los hutíes declararon el 20 de julio contra la navegación saudí en el mar Rojo, en represalia por lo que el grupo describe como un asedio de Riad contra las zonas bajo su control, una acusación que el Gobierno saudí niega. Desde entonces, los rebeldes han combinado ataques con misiles y drones contra buques mercantes en el mar Rojo y el golfo de Adén con ofensivas terrestres en Marib y Hadramaut, donde causaron numerosas bajas entre las fuerzas gubernamentales.

Arabia Saudí respondió con bombardeos de la coalición contra posiciones hutíes y con el anuncio de una fuerza naval multinacional para proteger el tráfico marítimo en el estrecho de Bab el-Mandeb, ruta sensible para el comercio mundial de hidrocarburos. La escalada coincide, además, con la guerra que libran Estados Unidos e Israel contra Irán, principal valedor de los hutíes, lo que añade riesgo regional a un conflicto hasta hace pocas semanas considerado contenido.

PUBLICIDAD

El enviado especial de la ONU para Yemen, Hans Grundberg, advirtió el pasado 7 de agosto de que el país afronta “un riesgo mayor de reanudación de un conflicto a gran escala que en cualquier otro momento desde la tregua negociada por la ONU en abril de 2022”. Grundberg pidió a todas las partes actuar con “la máxima moderación” y retomar las negociaciones bajo auspicio de Naciones Unidas. Ese mensaje de alarma fue reiterado este jueves en una sesión del Consejo de Seguridad dedicada a Yemen, en la que varios miembros condenaron los ataques hutíes contra infraestructura civil y buques comerciales.

El nuevo golpe contra Jizán confirma que ni el pacto de defensa entre Riad, Ankara e Islamabad ni las advertencias de la ONU han disuadido a los hutíes de sostener la presión sobre las instalaciones petroleras sauditas. Con el bloqueo naval en vigor y sin señales de una tregua a la vista, la disyuntiva para Yemen sigue siendo la que planteó Grundberg ante el Consejo de Seguridad: contener la escalada por la vía diplomática o arriesgarse a que el país vuelva a hundirse en una guerra a gran escala, enredada esta vez en la confrontación regional que enfrenta a Irán con Estados Unidos e Israel.

PUBLICIDAD