La policía de la capital francesa se enfrenta este domingo a manifestantes y a nuevos saqueos mientras las autoridades evalúan los daños causados la víspera por los disturbios derivados de las multitudinarias protestas en todo el país por el costo de la vida que dejaron cerca de 2.000 detenidos.
Primera modificación: 18/10/2026 - 20:07
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En París, los empleados municipales todavía estaban limpiando las calles, que estaban llenas de restos calcinados de las barricadas erigidas por manifestantes con bicicletas, contenedores de basura y mobiliario urbano, cuando una nueva concentración no autorizada reunió a cientos de personas este domingo en la Plaza de la República, en el centro de la ciudad.
La policía intentaba dispersar a los manifestantes con gas lacrimógeno y granadas aturdidoras y desplegó por segundo día consecutivo una unidad especializada en las violencias urbanas. "Ante las primeras tensiones, los efectivos" se acercaron "para dispersar y detener", agregó la Prefectura de Policía.
Ali, de 26 años, afirmó que circulan llamados en las redes sociales para acudir y "continuar con la movilización de ayer, con la idea de agotar a los policías".
Unas 2.000 personas fueron detenidas el sábado y cerca de 600 policías, gendarmes y bomberos resultaron heridos, informó este domingo el ministro del Interior, Laurent Nuñez.
La presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet, propondrá una comisión parlamentaria para investigar los disturbios y saqueos, así como la actuación de las fuerzas de seguridad, cuestionada por la oposición y varios alcaldes.
En la capital y en varias ciudades, como Marsella, Burdeos, Niza y Estrasburgo, decenas de negocios fueron saqueados por jóvenes enmascarados durante las manifestaciones del sábado, que se habían convocado a nivel nacional contra la inflación y el alto costo de la vida.
Al menos 1.500 comercios resultaron dañados en todo el territorio, según la Federación de Comercio y Distribución.