“Para mantener una microbiota saludable hay que cuidar la calidad de los alimentos”, sostiene Marilyn Moncayo, nutricionista y dietista

2026/08/28

La inclusión de frutas, verduras y alimentos fermentados desde la infancia puede favorecer la diversidad de microorganismos intestinales, según la experta.

28 de agosto, 2026 - 12h54

“Si lo que estamos consumiendo nos nutre, podemos replicarlo también en los más pequeños”, afirma Marilyn Moncayo, nutricionista y dietista, al destacar la importancia de construir hábitos alimentarios que favorezcan una microbiota saludable desde las primeras etapas de la vida.

La especialista participó en el foro Microbiota: la salud que se construye desde la infancia organizado por EL UNIVERSO, donde abordó la relación entre la alimentación, la diversidad de alimentos y el cuidado de la microbiota.

Arroz, yogur griego, frutas y verduras pueden formar parte de una alimentación diversa. Moncayo también considera que la presentación de los alimentos puede ayudar a despertar el interés de los niños, desde su experiencia siempre recomienda variedad de colores, como un mix de frutas y verduras.

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Para mantener una microbiota saludable, la nutricionista señala que es necesario prestar atención a la calidad de los alimentos que se consumen y fomentar estos hábitos dentro del hogar, además de identificar cómo responde el organismo a lo que se ingiere. “La sensación de pesadez o una mala digestión, por ejemplo, pueden indicar que es necesario revisar ciertos hábitos alimentarios”.

En el caso de los vegetales, cuya aceptación puede resultar difícil para algunas personas, Moncayo recomienda incorporarlos de manera progresiva. “Si poco a poco voy haciendo un 1 %, al final del mes podré comer ese alimento que casi no me gusta”, expresa.

Reducir los ultraprocesados

La especialista también aconseja limitar el consumo frecuente de estos alimentos, especialmente aquellos que contienen diversos aditivos y edulcorantes. En su lugar, propone dar mayor espacio a alimentos de origen vegetal y productos frescos.

El plátano verde, por ejemplo, puede aportar prebióticos y combinarse con otros alimentos para favorecer una mayor diversidad en la alimentación. La clave, explica, está en equilibrar y variar las opciones disponibles.

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Entre las alternativas prácticas para el día a día menciona el yogur griego combinado con avena, semillas y frutas. Para el almuerzo, recomienda incluir diferentes fuentes de carbohidratos, como arroz, quinua, camote o plátano verde, junto con otros grupos de alimentos.

También destaca el almidón resistente, que puede obtenerse al cocinar determinados carbohidratos, refrigerarlos y posteriormente calentarlos. “Esta es una forma de organizarnos en casa. Haciendo la cocción de estos granos, teniendo fibra prebiótica y, con los probióticos como fermento de los alimentos, podemos tener esa diversidad”, apunta.

La importancia de los fermentados

Los alimentos fermentados también pueden contribuir a diversificar la microbiota. La experta explica que mientras el yogur griego contiene entre dos y tres cepas, el kéfir ofrece una mayor diversidad de probióticos.

Para incorporar estos alimentos recomienda mantener la constancia y alternar diferentes opciones, como yogur griego, kéfir o chucrut. (I)