Paula Klein nació en Buenos Aires (Argentina) hace cuarenta años, pero reside en París desde hace quince. Ese salto geográfico le confiere el poder de abrazar su ciudad de acogida como escenario magno de su última novela, un prodigio narrativo que cuenta la desaparición de un periodista acusado de haberse inventado los reportajes por los que ha sido reconocido y premiado. A la vez que su mujer, Miranda, lo busca, ella graba para un documental la vida de una pareja de ancianos que llevan una vida juntos. Digamos que son ejes perpendiculares de eso que llamamos amor, sobre el que gravita una pregunta angular: ¿Conocemos de verdad a la persona con la que vivimos? Con esta incertidumbre, la autora escribió El amor inventado, Premio Lumen de Novela 2026 que ahora llega a las librerías.
Empecemos por las coincidencias: Miranda se apellida K, primera sigla de Paula Klein. Es una argentina emigrada a París, como Paula Klein; tiene familia parecida a la de Paula Klein. Pero... no es Paula Klein, al menos así lo afirma rotuna la escritora. "Para la novela trabajé casos reales de periodistas falsificadores, pero Miranda está inventada del todo. También es cierto que el personaje te filtra: la llamé Miranda con K, es una mujer que sufrió humillaciones ligadas al exilio y sobre todo, cómo trataron a sus padres, eso le da mucha fuerza al personaje. Empieza como una víctima pero termina como una mujer que quiere ganarle al sistema. Y allí había algo en lo que me reconocía, como mis primeros años de estudiante. Ahí puse algo de mí, cuando llegué a París, que es una ciudad áspera para los extranjeros. Yo vivo en París, soy una extranjera y siempre lo seré. Nunca seré como ellos, pero la conozco, mejor que conozco Buenos Aires".
Afortunadamente, en su casa no existe ningún Charles, el marido de la engañada. Pero su personalidad bucea en existencias reales. "Para el personaje de Charles me inspiré en casos de periodistas falsificadores. No solo quería que fuera un estafador público, sino que a través de la ficción quería agregarle muchas capas de mentira. Alguien que ha engañado y ha indignado al público, pero que también miente en su intimidad".
Veo muchas parejas atravesadas por secretos y mentiras que no siempre quieres ver
La trama, define Klein, se basa en dos conceptos centrales: la impostura y el amor, lo que es casi la impostura del amor. "Es como la importancia del secreto. Toda pareja se cuenta ficciones del otro, es lo propio de estar enamorado, lo propio de mantener una postura que dura. Construís una ficción sobre lo que vos creéis que es una pareja, pero ella tiene otra versión alternativa. Estaría buenísimo que hubiera honestidad en todas las parejas, pero también las veo atravesadas por secretos y mentiras que no siempre quieres ver. Esta es una novela donde la mentira, la impostura, el amor, el mal".
Klein dice que el proceso de narrar esta novela fue sobre todo un desafío. "Afortunadamente, no estuve nunca confrontada a un manipulador de este tamaño. Escribirlo fue un desafío narrativo, que me encantó. Me dije, a ver, voy a leer sobre un montón de mujeres que han contado su experiencia y me voy a nutrir de eso. Por ejemplo, leí la biografía de la mujer de Strauss-Kahn (el exgerente del FMI acusado de numerosos delitos sexuales), y casos de estafas amorosas en línea, que en Francia es todo un tema. Mujeres que desembolsan cantidades de dinero que saben que están siendo engañadas, pero que no lo quieren ver. La mujer que dijo que Brad Pitt estaba enamorada fue un caso de escarnio público. Ella estuvo a punto del suicidio, no por la plata perdida, sino por lo que sufrió cuando la gente la llamaba loca. Somos todos muy feministas, pero luego no tenemos empatía".
Me hice pasar por una víctima de estafa, no fue ético pero no participé ni engañé a nadie, solo para saber
Klein necesitaba tal verosimilitud para su historia que se hizo pasar ella misma por una víctima para adentrarse en esos círculos. "No fue muy ético, pero era solo para ver cómo organizaban las reuniones; nunca participé ni engañé a nadie. La sociedad francesa tiene una relación particular con la mentira, creo que la acepta más que otras y al mismo tiempo es un país muy serio con una prensa que tiene un papel muy importante e intachable", confiesa.
La duda de quién es realmente la persona que amamos sobrevuela de principio a fin la novela. "El marido de Miranda es al principio como un medio héroe, pone su vida en riesgo, lo reciben como un sobreviviente de guerra. Forma un triángulo que se complementa con su mujer y su hija. Y por esto ella, no puede creer que haya hecho lo que dicen y que se haya marchado, de ahí esa sombra de thriller, de que necesita encontrarlo mientras descubre cosas. De la cotidianeidad que se respira me gusta pensar cómo el amor se puede inscribir en gestos banales, como encontrar una camisa, abrir los cajones, mirar una bufanda que se dejó, ver un souvenir de un viaje... Todo es demoledor para ella en esa casa y vivir allí, sin poder pagar sus gastos. Esa casa es como un barco aislado esperando a que pase el temporal", señala.
Las falsas noticias, la Inteligencia Artificial, el puedo creer a cualquier persona... todo esto me parece muy peligroso para el sistema
En paralelo a esa pareja rota de forma imprevista, la protagonista se tiene que ver en su trabajo con un matrimonio que reta a la vejez unido, sin aparentes grietas en su larga convivencia. "Lo que me permitía crear esa pareja de ancianos era que se viera atravesada por el tiempo a pesar de mentiras, tragedias, crisis, la propia enfermedad... es doloroso pero es real. Hélène y André estuvieron con otros, pero siempre fueron honestos el uno con el otro", apunta.
Paula Klein es doctora en Literatura Comparada y docente en diferentes universidades de Francia. Pero su perfil sociológico se impone para abordar una cuestión crucial en la actualidad que se debate en el mundo entero: la desinformación y las falsas noticias. "Es algo mundial y es es una pregunta que nos afecta a todos: qué va a pasar con nuestra relación con la realidad, donde las falsas noticias, la Inteligencia Artificial, 'puedo creer a cualquier persona', todo esto me parece muy peligroso. Para las democracias, estos periodistas, que logran encontrar una falla en el sistema que logran falsificar y mentir, son un peligro, un veneno y agua para el molino de los los conspiradores y la extrema derecha. Es agua para el molino de todos los males".
Casi todos los premios los ganan los hombres; si tú miras otros premios, en general los ganan hombres, yo solo leo mujeres, mis amigas leen a mujeres
Autora de dos novelas más, La luz de una estrella muerta y Las brujas de Monte Veritá, la autora defiende que existan premios literarios solo para mujeres, como el de Lumen que ha alcanzado con su nombre la cuarta edición de autoras bendecidas. Ella misma, asegura, solo lee a mujeres. Y cita a Siri Husvedt, Laura Ferrero, Lucia Lijtmaer, Arianna Hardwick, Mónica Ojeda... "Casi todos los premios los ganan los hombres, si tú miras otros premios en general los ganan hombres, yo solo leo mujeres, mis amigas leen a mujeres. No digo que esos ganadores no estén bien, pero es inquietante que casi todos los ganen ellos".
Recuerda a las integrantes del jurado que le dio este galardón, el que nunca pensó que sería capaz de obtener. "Elena Medel, Ángeles González-Sinde, Lola Larumbe, Sabina Urraca... Cuando vi sus nombres pensé que nunca ganaría. Lo que quiero ahora es no perder al lector, que tenga ganas de seguir leyendo, para eso le di al libro una estructura clásica, con misterio".
Paula Klein regresará a París el martes 6 de octubre, con una despedida que sabe a noticia feliz. Una editorial publicará su texto premiado en Francia en verano de 2027, la primera vez que uno de sus libros aparecerá en su país de adopción. "La editora es Claire Do Sêrro, franco portuguesa, una persona que apuesta por voces de mujeres y a quien le interesa la literatura en español, escasamente traducida en Francia y en Europa", reconoce la autora de este imán , El amor inventado, no lo olviden, IV Premio Lumen de Novela 2026.