Petróleo: ¿cómo liberarse del estrecho de Ormuz?

2026/08/03

Los buques cisterna pueden transportar crudo a un coste menor que los oleoductos, pero los países del Golfo Pérsico planean construirlos.

El estrecho de Ormuz permanece bloqueado desde el pasado 28 de febrero. Estados Unidos e Irán han reanudado sus ataques apenas un mes después de firmar un acuerdo provisional. Las renovadas tensiones han provocado un alza en el precio del petróleo.

Los buques cisterna pueden transportar altos volúmenes a un coste menor que las redes de oleoductos que requieren una inversión significativa en infraestructura y mantenimiento. Aun así, países del Golfo planean gastar miles de millones de dólares para construir oleoductos que les permitan evitar el estrecho de Ormuz.

Varios grandes proyectos de oleoductos están en construcción, en fase de planificación o se están discutiendo. Landon Derentz, director sénior del Centro de Energía Global del grupo de expertos Atlantic Council, pidió a la Administración Trump que respaldara esos nuevos proyectos con financiación estadounidense.

La infraestructura más imponente es la que Arabia Saudí construyó en los años 80. Operado por Saudi Aramco, el oleoducto Petroline conecta los campos petrolíferos de Abqaiq en el Golfo Pérsico con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Fue una alternativa ante el riesgo de la guerra entre Irán e Irak. En un primer momento la infraestructura se completaba con gasoductos, que finalmente se reconvirtieron en oleoductos. De este modo, su capacidad de transportar crudo se elevó a 7 millones de barriles diarios.

Actualmente, Petroline se encuentra al 95% de su capacidad. Arabia Saudí está desviando por esta ruta alrededor del 60% de su producción. El puerto de Yanbu no dispone de tantas terminales de carga de buques petroleros y su capacidad está siendo puesta al límite. Arabia Saudí ha advertido que debería plantearse una parada técnica de estas instalaciones.

La segunda de las rutas, el oleoducto de Abu Dabi (ADCOP) conecta el campo de Habshan, en Abu Dabi, con el puerto de Fujairah, en el Golfo de Omán. Recorre 399 kilómetros y evita el estrecho de Ormuz. Se puede bombear por él hasta un máximo de 1,5 millones de barriles diarios. Esta vía se puso en marcha en el año 2012.

Un nuevo oleoducto de 3.000 millones de dólares se está construyendo hasta Fujairah y discurre en paralelo al ADCOP. Aumentará el petróleo suministrado en más de 1,2 millones de barriles al día. Se prevé terminarlo a comienzos o mediados de 2027, dada la necesidad de ampliar el puerto de Fujairah.

Omán tiene un tercer oleoducto que parte de los campos petrolíferos del centro del país y desemboca en la terminal marítima de Mina al Fahal, en el mar Arábigo, después de completar un recorrido de casi 500 kilómetros. Esta infraestructura se terminó en 2023, con una capacidad para gestionar cerca de 800.000 barriles diarios.

Irak es tan dependiente del estrecho de Ormuz que ha tenido que reducir la producción. El oleoducto Kirkuk-Ceyhan está operativo, aunque funciona de manera parcial y con flujos variables debido a factores técnicos. Recorre 970 kilómetros. Inicialmente, su capacidad se diseñó para 1,6 millones de barriles diarios, si bien su falta de mantenimiento y diversos ataques han reducido su capacidad real hasta 250.000 barriles diarios.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) apoya la construcción de un nuevo oleoducto de gran envergadura desde Irak hasta el puerto turco de Ceyhan, en el Mediterráneo.

El tramo Basora-Haditha es un megaproyecto de oleoducto estratégico actualmente en fase de desarrollo y construcción inicial en Irak. Con una inversión estimada de entre 4.600 y 5.000 millones de dólares y con un recorrido de 700 kilómetros, conectaría los yacimientos de petróleo de Rumaila (Basora), en el sur, con la crucial estación de bombeo K-3 en Haditha (provincia de Anbar), en el noroeste de Irak.

Otra posibilidad es reactivar el oleoducto Kirkuk-Baniyas, lo que permitiría que el petróleo iraquí llegara a la costa mediterránea de Siria. El oleoducto, de aproximadamente 800 kilómetros, se terminó de construir en 1952, pero se clausuró durante la guerra entre Irán e Irak.

Los nuevos proyectos para evitar Ormuz podrían transportar 7,3 millones de barriles diarios adicionales a finales de 2028, según analistas del banco de inversión Goldman Sachs.

Irán también ha construido un oleoducto de 1.000 kilómetros que va desde Goreh, en el extremo del golfo Pérsico, hasta la terminal de exportación de Jask, en el golfo de Omán. Diseñado para transportar hasta un millón de barriles diarios, permitiría al petróleo iraní llegar a los mercados internacionales sin tener que pasar por el estrecho. Las sanciones y la infraestructura terminal incompleta han mantenido el volumen muy por debajo de su capacidad prevista.

El petróleo también puede enviarse por el canal de Suez para llegar al Mediterráneo. Pero el canal no puede acoger a los petroleros que transportan 2 millones de barriles, que es la forma más rentable de trasladar petróleo a largas distancias. Su calado supera el límite físico del canal.

Los oleoductos planteados no resuelven el traslado del gas natural licuado, o GNL. Aproximadamente una quinta parte del GNL mundial transitaba por el estrecho antes de la guerra. Hay que buscar también soluciones para el transporte de GNL.

Ramón Boixadós, Profesor Adjunto ESCP Business School