Pilar Guerrero, etóloga felina: “Un gato no razona con la comida. Si ve que el alimento es un bien preciado, comerá con ansiedad”

2026/10/09

La forma en que se administra la comida puede modificar el comportamiento de un gato y generar una relación más tensa con el alimento.

09 de octubre 2026, 11:58hs

Gatos, mascotas

Cómo se reparte la comida impacta en la calidad de vida del gato. (Foto: Freepik e Instagram Pilar Guerrero)

Dividir la ración en varias tomas, esconder el alimento, reducir las cantidades porque el gato tiene sobrepeso o utilizar un comedero automático parecen decisiones normales, pero para la etóloga felina Pilar Guerrero, todas estas situaciones pueden transmitirle al animal la sensación de que la comida no está siempre disponible.

Ese detalle puede cambiar su comportamiento. “Un gato no razona con la comida, correrá para comérselo todo con ansiedad”, explica Guerrero. La idea central es que el felino no interpreta la situación como una persona que sabe cuánto comió, cuánto le queda por consumir o a qué hora llegará la próxima porción.

Cuando el alimento aparece solo en determinados momentos y desaparece después, el mensaje que puede recibir el animal es que se trata de un recurso especialmente valioso.

Repartir la cantidad diaria en porciones pequeñas a lo largo de la jornada es una buena opción. (Foto: Freepik)

Repartir la cantidad diaria en porciones pequeñas a lo largo de la jornada es una buena opción. (Foto: Freepik)

Si el gato percibe que la comida es un bien limitado, puede mantenerse más pendiente de ella y reaccionar de forma intensa cada vez que vuelve a estar disponible.

Eso puede traducirse en comer demasiado rápido, correr hacia el comedero cuando escucha el ruido del dispensador o permanecer atento a cualquier señal relacionada con la alimentación. En algunos casos, además, el comportamiento puede volverse especialmente complicado en hogares donde viven varios gatos y todos compiten por el mismo recurso.

Qué pasa cuando se restringe la comida de un gato

La relación entre la restricción alimentaria y los cambios de comportamiento también fue estudiada científicamente. Una investigación publicada en 2020 bajo el título Cats reorganise their feeding behaviours when moving from ad libitum to restricted feeding (Los gatos reorganizan sus conductas alimentarias al pasar de una alimentación *ad libitum* a una restringida) analizó qué ocurría cuando los gatos pasaban de tener comida disponible libremente a recibir una cantidad restringida.

Uno de los resultados fue que, durante el período de restricción, aumentaron las llamadas interacciones agonísticas, es decir, conductas de conflicto entre animales de la misma especie. Esto resulta especialmente relevante en casas donde conviven varios gatos, ya que limitar el acceso al alimento puede modificar cuánto comen y también cómo interactúan entre ellos.

Una cuestión importante es no dejar pasar demasiadas horas entre comidas. (Foto: Adobe Stock)

Una cuestión importante es no dejar pasar demasiadas horas entre comidas. (Foto: Adobe Stock)

El punto está en cómo se distribuye esa comida y en evitar que el proceso genere una sensación permanente de escasez o competencia.

Otra cuestión importante es no dejar pasar demasiadas horas entre comidas. La veterinaria Carmen Portillo también ha advertido que los gatos no están diseñados para realizar únicamente dos grandes ingestas al día y que los períodos excesivamente largos sin comer pueden relacionarse con vómitos, estrés y mayor ansiedad alrededor del alimento.

Por eso, una alternativa puede ser repartir la cantidad diaria en porciones pequeñas a lo largo de la jornada, siempre sin superar las calorías que necesita el animal. De esta manera se intenta encontrar un equilibrio entre evitar una disponibilidad ilimitada de comida y no concentrar todo el alimento en momentos demasiado separados entre sí.

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También conviene observar qué sucede alrededor del plato. Si el gato devora cada ración, pelea con otros animales, intenta robar comida constantemente o cambia de forma marcada su comportamiento cuando aparece el alimento, puede ser útil revisar cómo se está organizando su alimentación y consultar con un veterinario.

La clave, según el planteo de Guerrero, está en comprender que el gato no interpreta las restricciones alimentarias de la misma manera que una persona. Si percibe que la comida aparece de forma imprevisible o que puede desaparecer rápidamente, puede actuar como si tuviera que aprovechar cada oportunidad.