Las Elecciones Generales 2026 marcaron un giro en la manera en que los peruanos acreditan que cumplieron con su deber ciudadano. Al acudir a las urnas, los electores dejaron atrás una costumbre que durante años acompañó cada jornada electoral. El tradicional sticker o holograma que se adhería en la parte posterior del DNI después de sufragar ya no forma parte del proceso. La modificación supone un cambio visible para quienes estaban acostumbrados a encontrar esta pequeña constancia en su documento. Así, una nueva forma de acreditar el voto comienza a instalarse en la vida electoral del país.
La ausencia del conocido holograma no significa que el sufragio haya dejado de registrarse, sino que el procedimiento de acreditación ha cambiado. Los ciudadanos deberán adaptarse a esta nueva modalidad implementada desde los comicios de 2026. El antiguo adhesivo, que durante años funcionó como una señal tangible de participación electoral, queda ahora como parte del recuerdo de anteriores elecciones. El cambio busca modernizar la manera en que se verifica el cumplimiento del voto. Una pequeña modificación en el DNI que refleja una transformación en la experiencia de acudir a las urnas.
La jornada electoral peruana estrenó una nueva forma de dejar constancia del sufragio y puso fin a una práctica que acompañó durante años a los ciudadanos. Desde ahora, los miembros de mesa ya no deben colocar stickers ni hologramas en los documentos de identidad, según precisó la ONPE. El cambio responde a la actualización de los procedimientos electorales y traslada la acreditación hacia los registros generados durante cada elección. A ello se suma que las nuevas versiones del DNI ya no incluyen los antiguos recuadros posteriores para estos distintivos. Una pequeña modificación que transforma una escena habitual después de votar.
Con el nuevo mecanismo, comprobar la participación electoral ya no dependerá de encontrar una marca física en la parte posterior del documento. La información registrada durante la jornada pasa a ocupar ese lugar como respaldo del cumplimiento del sufragio. RENIEC explicó que las características actuales del DNI responden también a esta nueva realidad electoral. Cuando un ciudadano necesite acreditar que votó, deberá recurrir al procedimiento establecido por la ONPE y a los registros correspondientes de cada proceso. Así, el tradicional sticker queda en el recuerdo mientras la constancia del voto avanza hacia un sistema basado en información electoral.
Durante años, el pequeño holograma adherido al DNI acompañó a los peruanos después de pasar por las urnas. Aquel distintivo funcionaba como una señal visible de que el ciudadano había cumplido con su deber electoral. Sin embargo, en las Elecciones Generales de 2026 esa imagen quedó atrás y el sticker dejó de formar parte del proceso. La ONPE explicó que la medida responde a la modernización de los procedimientos electorales. También busca agilizar la atención en las mesas y reducir los gastos relacionados con estos elementos físicos.
Aunque el reverso del DNI ya no luce la conocida marca, el sufragio continúa dejando una huella dentro del sistema electoral. La ausencia del adhesivo no implica que la participación del ciudadano haya quedado sin constancia. La asistencia de cada elector permanece vinculada con la documentación correspondiente a la mesa de sufragio. De esta manera, los registros electorales reemplazan aquella señal física que durante años permitía reconocer a simple vista quién había votado. El cambio marca así el cierre de una costumbre y el inicio de una nueva forma de acreditar la participación ciudadana.
Después de las Elecciones Generales de 2026, una antigua costumbre electoral quedó definitivamente atrás: los miembros de mesa ya no deben pegar hologramas ni stickers en el DNI. RENIEC explicó que los nuevos documentos tampoco conservan el espacio posterior que durante años estuvo reservado para estos distintivos. Iván Torres, vocero de la entidad, señaló que la normativa cambió y que dicho espacio ya no tiene validez para los procesos electorales. Así, la conocida marca física que confirmaba el voto dejó de acompañar a los ciudadanos.
Mientras el documento de identidad se adapta a las nuevas reglas, el padrón electoral reúne a 27 millones de ciudadanos residentes en el Perú y en el extranjero. El sufragio continúa siendo obligatorio para los electores que tienen entre 18 y 60 años, de acuerdo con la información proporcionada por RENIEC. A partir de esa edad, la participación en las urnas pasa a ser voluntaria. De esta manera, el sistema electoral peruano inicia una nueva etapa sin el tradicional holograma en el DNI. Una señal que durante años estuvo ligada al acto de votar ahora forma parte del pasado.
La desaparición del tradicional holograma cambió también la manera de comprobar que un ciudadano cumplió con su deber electoral. Ahora, la constancia queda respaldada por los registros generados durante la jornada de votación. En la lista física de cada mesa permanecen la firma y la huella dactilar del elector como parte de esa documentación. Estos datos permiten dejar constancia de la asistencia sin necesidad de una marca en el DNI. Así, el sistema electoral toma el lugar que antes ocupaba aquel pequeño distintivo adherido al documento.
La información recopilada durante los comicios también puede ser procesada y consultada para determinados trámites vinculados con las obligaciones electorales. Notarías, bancos y oficinas públicas pueden verificar la existencia de multas pendientes mediante las plataformas habilitadas por el JNE y la ONPE. De esta manera, comprobar la situación electoral de una persona ya no depende de revisar el reverso de su documento. El antiguo sticker pierde protagonismo mientras los registros digitales y físicos adquieren mayor importancia. Una transformación que moderniza, paso a paso, la forma de acreditar el cumplimiento del voto.